La gordura mata - El Sol Digital
La gordura mata

La gordura mata

José Delgado
Miembro de ASETHAN (Asociación Emérita de Turismo y Hostelería de Andalucía)

Ya era hora de que alguien ponga al día la situación existente en el mundo, España, Andalucía y en particular en Málaga, sobre la falta de concienciación que tenemos todos acerca de un problema que se ha convertido en una epidemia a nivel planetario y es que parece ser que uno de los peores lugares es Málaga, segundo sólo después de USA…me refiero al porcentaje de la población que se encuentra en situación de obesidad y/o sobrepeso, a lo que llamaré “gordura” y la alarmante despreocupación a todos los niveles de gobierno, institucionales y de la sociedad sobre sus consecuencias.

Aparte de los varios tipos de problemas personales que representa el estar gordo, hay que tener en cuenta que la gordura es la causa de innumerables enfermedades y dolencias que en conjunto causan un mayor número de muertes prematuras en el mundo que ninguna otra condición humana conocida, y además el gasto que supone el tratamiento de esas dolencias por parte de organizaciones sanitarias es el mayor que existe. Ello ha llegado en muchos países tanto desarrollados como subdesarrollados a situaciones de emergencia y crisis financiera.

Algunos datos estadísticos para cuantificar las comparaciones son: el gasto global de la sanidad es mayor que el gasto de todos los conflictos armados en el mundo y causan mayor número de muertes que esos conflictos y todos los accidentes de tráfico. Causan mayor número de muertes que el tabaco y el alcohol…y lo que es más descorazonador es que el número de esas muertes es sólo comparable a las muertes por el hambre en una Humanidad cada día menos humana.
En una reciente presentación a la comunidad científica de Málaga, el endocrinólogo Federico Soriguer hizo referencia a las estadísticas locales y nacionales en las que citó que los porcentajes de población afectados por la gordura llegan hasta el cincuenta por ciento en nuestra zona y yo he leído en otras fuentes que en Estados Unidos superan la mitad de la población. Según el Dr. Soriguer estos hechos se relacionan mayormente con motivos socioeconómicos y culturales y expresó que en algunos casos hay también una falta de conocimiento en general y hasta en algunos círculos médicos a los que algunos recurren en busca de asesoramiento.

Personalmente he luchado con el problema durante algo más de 30 años ya que antes de los cuarenta empecé a experimentar un incremento de peso debido a un cambio de estilo de vida al que me llevó en parte el hecho de que habiendo sido muy activo practicando deportes como esquí y tenis, tuve que dejarlos por un accidente de esquí que me dejó algunas secuelas en una rodilla que no me permitían continuar practicando esos deportes. A partir de ahí vino una vida más sedentaria y empecé a experimentar unos incrementos de peso que se me hacían insuperables de combatir. En esa época yo vivía en Norteamérica en una ciudad donde se podía esquiar casi delante de mi casa durante cinco meses del año, pero no era muy propensa para pasear, o simplemente no me lo planteé por el clima. Ello me llevó a toda clase de medidas de régimen y dietas que se hacían insoportables e ineficaces a largo plazo, leyendo y probando todo lo escrito sobre el tema y consejos seguidos de profesionales de varias disciplinas y especialidades…

Pero, en la última década de mi vida he conseguido perder treinta kilos cuando ya estaba llegando a los cien. Lo peor de esa lucha es que puedes llegar a perder y volver a ganar peso un sinfín de veces… siempre digo que pude haber perdido 1.000 kilos en mi vida si cuento todo lo perdido y recuperado de nuevo varias veces… Pero esta vez he conseguido perderlo y mantenerlo perdido. Aunque llevando una vida seminormal, siempre tienes que aceptar los incrementos que de cuando en cuando hay que corregir. Yo me mantengo entre 70 y 75 kilos a base de vigilar continuamente y corrigiendo los pequeños incrementos con unos días de vigilancia en lo que comes, y muy importante, en tu actividad física.

Mis mandamientos son:

1º Reducir la cantidad y frecuencia de los fritos, grasas, azúcares y féculas que comes.
2º Bebe dos litros mínimo de agua al día.
3º Cualquiera que sea tu actividad física de rutina, increméntala con media hora al día de ejercicio adicional a lo que venías haciendo antes. Esto puede ser un simple paseo andando al ritmo que tu puedas según tu condición física. En este aspecto, además me he impuesto una regla, “nunca cojas un ascensor donde haya una escalera”…con límites claro, al Empire State Bulding y a la Torre Eiffel hay que subir con ascensor y en un hotel, más allá de la cuarta planta, también. Pero, ¡!por favor!! si vas al gimnasio no me vayas dando vueltas con el coche en el parking, para quedarte lo más cerca posible de la puerta; esto es un contrasentido.
4º Por lo demás, si tienes ya el peso adecuado, para mantenerlo, come una dieta variada y completa. O sea cada semana asegúrate que comes algo de proteínas, verduras, frutas, legumbres y algo de frutos secos (naturales, no fritos ni salados).
En mi siguiente artículo te diré como mejor distribuir y preparar algunos de estos alimentos, y cuales debes comer o dejar de comer, cuando estés intentando perder peso.
Vive bien y come bien…

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