La hora de la verdad

La hora de la verdad

Las lecciones que pueden extraerse de los resultados del 20-D son muchas y ninguna ofrece motivos para la alegría. La incertidumbre política, salvo que impere la sensatez, y no lo parece, puede instalarse por bastante tiempo en la escena nacional. Si no se abandonan los intereses partidistas y personales y se alcanza un pacto de gobernabilidad, que no tiene por qué ser de Gobierno, otra convocatoria electoral es la única opción, y tampoco sabemos si sería al fin la solución. Se requiere un pacto de gobernabilidad que debería contar con otro de reformas básicas y que ya es un clamor que se acometan: como hacer frente al independentismo catalán, combatir la corrupción con medidas extraordinarias, la despolitización del poder judicial, el cambio del sistema electoral y hasta el debate sobre un nuevo texto constitucional para acometer retos de hondo calado.

Parece claro que Rajoy y Sánchez ya están amortizados porque ambos han conducido a sus partidos a mínimos históricos. En el caso del presidente del PP y del Gobierno, en funciones, ha perdido nada menos que 3,5 millones de votos y 63 escaños y no ha hecho la menor autocrítica respecto a sus responsabilidades en este desastre. Por eso parece muy sensata la propuesta de Aznar de un Congreso abierto que analice en profundidad qué ha pasado y qué hay que hacer. En cuanto a Pedro Sánchez, ha conducido a su partido a su suelo histórico y no concita confianza en cuanto a su liderazgo.

En nuestra transición política fueron posibles los Pactos de la Moncloa para sanear la economía, ahora se trata de regenerar la vida política española y evitar que el secesionismo catalán se salga con la suya y los antisistemas de Podemos se abran camino para acabar con todo lo conseguido en democracia. El bipartidismo está herido, y parece que de muerte, pero esto no tiene que significar el hundimiento definitivo de PP y PSOE si sus dirigentes y afiliados son conscientes de lo que nos jugamos. Cuando lo viejo se resiste a morir, es exigible valentía para alumbrar sin complejos lo nuevo. Es la hora de una nueva España.

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