¿La libertad religiosa en Occidente está en peligro?, por Carlos Ramirez, abogado - El Sol Digital

¿La libertad religiosa en Occidente está en peligro?, por Carlos Ramirez, abogado

La policía sueca actúa contra el conocido escritor sueco Jan Lööf, cuyos libros han sido traducidos a numerosos idiomas y uno de cuyos títulos más conocidos es “Mi abuelo es pirata”, de 1966, por el supuesto delito de que en su libro ilustrado aparecen entre otros el pirata Omar y el vendedor ambulante Abdulah. Su editor le ha obligado a que vuelve a reescribir el libro y modifica las ilustraciones o la obra será retirada del mercado. Y fue amenazado con que también retirarían otros libros suyos. En la misma línea, en 2013, el también popular y premiado libro del danés Jakob Martin Strid, “El quiosco de Mustafá”, fue retirado del mercado sueco después de que le acusaran de “islamófobo,” y eso que fue escrito en 1998 cuando vivía en Indonesia, un país musulmán. Que con la llegada de más de un millón de refugiados las autoridades noruegas obligaran a quitar las cruces de los centros de acogida cristianos y que en Suecia hubiera directrices en el mismo sentido colma el vaso.

En Holanda, Alemania, Dinamarca o Suecia hay cada vez más casos avalados por acción o por omisión por tribunales y autoridades en relación a la poligamia que autoriza el Corán. Que Bruselas, la capital belga, haya sido una de las primeras ciudades europeas en sustituir las vacaciones de Navidad y Semana Santa por vacaciones de invierno y primavera para no “ofender” a los musulmanes, no es un indicio de algo, es una prueba de un gran error. Que en varios pueblos de España se haya suprimido la apelación de fiesta de “moros y cristianos” para no “ofender” a los musulmanes o que en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) de Londres, el sindicato de estudiantes de la Universidad, por boca de su líder, Ali Habid exija la retirada del currículo de los filósofos blancos (Aristóteles, Platón, Sócrates, Kant, Descartes, entre otros) y que se enseñe en su lugar a pensadores de África y Asia dice bastante de lo que comentamos.

La Europa laica, agnóstica, o ensimismada de otros credos parece avergonzarse de sí misma, de sus orígenes, de su cultura, de sus valores mayoritarios. Se  considera que lo mejor es mirar hacia otro lado, que se respeten las leyes en cada momento y no defender valores que nos unen a todos y gracias a los cuales millones y millones de emigrantes de otros continentes residen en la UE. La izquierda mayoritaria pregona el laicismo, y la derecha acomplejada y asaeteada de sombras se hace cómplice de este inicio de una comedia de demolición paulatina.

El filósofo francés André Comte-Sponville que se define a sí mismo como “ateo no dogmático” declaraba recientemente: “El origen cristiano de Europa es una evidencia histórica. Si Europa ignora sus raíces cristianas dejará de ser una civilización para ser sólo un mercado”. El Cristianismo es la primera fe que encumbra a la mujer a una posición de dignidad igual a la del hombre, “con todo, en el Señor, el varón no es sin la mujer, ni la mujer sin el varón. Pues como la mujer procede del varón, así también el varón nace por medio de la mujer; mas todas las cosas son de Dios” (1 Cor 11:11-12), o también “después dijo Dios: hagamos al hombre a Nuestra imagen y semejanza…Y creó Dios al hombre a imagen suya; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó” (Gén 1:26-27). Pero también el Cristianismo se constituye como contrario a la esclavitud y ha sido un elemento unificador de países como España, Irlanda, Hungría o Finlandia.

Los padres fundadores de la nueva unidad europea tomaron modelo de la corona cerrada de doce estrellas sobre la cabeza de María que se puede contemplar en los vitrales de algunas catedrales, y hoy es también la bandera de Europa.  Se ha confundido la tolerancia con la cobardía o la cesión para no caer en xenofobia o islamofobia. En una encuesta realizada en Gran Bretaña el pasado verano de 2016, el 51 por ciento de los musulmanes británicos estaban a favor de poder elegir someterse a la jurisdicción de la sharia, el 20 por ciento respondió que la violencia estaba justificada para hacer de la sharia la ley en el país y otro 25 por ciento apoyaba la violencia contra aquellos que ofenden al Islam. En Francia, en una encuesta similar realizada en diciembre, más de un tercio de los musulmanes encuestados consideraban que la sharia estaba por encima de las leyes francesas. En Holanda, el 55 por ciento están a favor de parar la inmigración proveniente de los países musulmanes, un 63 por ciento están contra la construcción de nuevas mezquitas, el 72 por ciento están a favor de la prohibición constitucional de la sharia, el 64 por ciento consideran que la llegada de inmigrantes de países musulmanes no ha sido un aporte benéfico para Holanda y el 73 por ciento establecen una relación directa entre el islam y los recientes ataques de Boston, Londres y Paris.

Los atentados islámicos que tienen lugar en Europa nos han despertado bruscamente a la violenta realidad de una sociedad acomodada preocupada por el día a día y que ve estos problemas como una película o algo que pasará rápido y así creerse que los atentados del terrorismo islámico son obra de algunas docenas de perturbados. Están en guerra en nombre del Islam y en nuestro continente acampan miles que odian a los europeos y a su civilización. El año pasado Aciprensa entrevistó al sacerdote iraquí Behnam Benoka, de la diócesis siro-católica de Mosul; en esa entrevista, el sacerdote advirtió a los europeos sobre la posibilidad de convertirse en un continente islámico en los próximos 20 años, por lo que exhortó a cuidar “bien vuestra casa, vuestra ciudad y vuestra cultura”. El P. Benoka recordó que “Irak era de mayoría cristiana. Ahora somos una pequeñísima minoría”. Terminó su entrevista diciendo: “Rezo por los cristianos de Europa, para que puedan defender su cultura y su identidad cristiana”. Un ejemplo de país musulmán, aunque en ninguno se permite la libertad religiosa, es Arabia Saudí. Es uno de los países con mayor desigualdad de género en el mundo. El país, en el que el 95 por ciento de la población trabajadora está compuesta por hombres.

¿Ocurre lo mismo en Canadá? El número de musulmanes en la actualidad -940.000- comprende alrededor de un 2,8 por ciento de la población total, y un 6,6 por ciento de la población de Canadá será musulmana hacia el 2030. La gran mayoría de los musulmanes inmigrantes que llegan a Canadá quieren las mismas cosas que el resto de los inmigrantes, seguridad económica, una mejor educación y libertades frente a la opresión existente en sus países de origen. Sin embargo, hay también islamistas, que llegan con la intención de destruir el tejido social del país y serán un verdadero problema en el futuro. Las mezquitas que aprovechan el espacio de culto para predicar la intolerancia y la discordia deberían estar bajo control del gobierno y privadas de su status benéfico si cometen ilegalidades. ¿Hay medios?, ¿hay voluntad de actuar decididamente?

Quizás estemos en una Unión Europea donde se cuestiona hasta la identidad sexual de los niños explicándoles en las escuelas que el “género” se elige y que no se nace con él. Un continente desorientado, sin brújula, sin plan de navegación. Sin ganas de luchar de momento.

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