La peligrosa misa de 12, por Alejandro González Herrera - El Sol Digital

La peligrosa misa de 12, por Alejandro González Herrera

Hace unos días, el grupo parlamentario Unidos-Podemos presentó una Proposición no de Ley en la que pide “la supresión de las emisiones de misas en la televisión pública”.

Esta iniciativa viene avalada por cuatro meses de multitudinarias  manifestaciones en gran parte de las ciudades españolas, destacando el millón de personas que se dieron cita en la Plaza de Oriente en Madrid, contrarios al matutino y dominical  programa religioso. El C.I.S subraya que es el problema más acuciante de la sociedad española. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, en aplicación de la ley antiterrorista, han procedido a detener e interrogar a ancianos, dependientes y enfermos de toda índole, todos ellos habituales espectadores de la Misa de los domingos en La 2. Son personas peligrosas porque ven un programa peligroso.

No hace falta mencionar que el párrafo anterior es fruto de una sana ironía, pues me río por no llorar. La próxima ocurrencia será prohibir los documentales de la La 2 por provocar somnolencia en horario laboral.

La obsesión de Pablo Iglesias y su séquito neocomunista por zaherir a los católicos roza la enfermedad psiquiátrica. Se empieza asaltando capillas y se termina prohibiendo a un niño enfermo ver y escuchar misa en la televisión de todos los españoles.

El novio de Irene Montero, dice ahora que las televisiones públicas deben “difundir contenidos culturales que defiendan diversidad y educación sexual”. Como si una hora a la semana de misa televisada fuera incompatible con el anterior objetivo. Después de purgar a Iñigo Errejón y visitar en la cárcel al delincuente Bódalo (cuya afición es dar palizones a quién no piensa como él), el number one de Podemos se ha envalentonado y ahora proyecta sus neuras contra los católicos.

La propuesta de Unidos- Podemos señalaba que “RTVE es pública y debe representar a toda la ciudadanía… La sociedad española es muy diversa y plural”. El argumento, además de manido y reversible, cae por su propio peso. ¿Acaso los católicos no pagamos impuestos?. Precisamente por ser pública debe de atender a una parte de la sociedad que la demanda y que además, en muchos de los casos, no pueden salir de sus casas. En definitiva, la misa dominical es un servicio público.

Habría que recordarle al líder podemita, que el ejercicio de la libertad religiosa está recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En su artículo 18 establece que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, …así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado…”. El artículo 30 y último de la Declaración recoge la negativa a que el Estado, grupos o personas, realicen actos tendentes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamadas.

Y ya que hablamos de derechos humanos, es sorprendente lo incómodo que le resulta a Pablo Iglesias el derecho de los católicos a poder escuchar misa en televisión  y lo laxo que se muestra con el régimen iraní, que mientras financiaba parte de su carrera política, ejecutaba a homosexuales en la plaza pública. Y qué decir de sus magníficas relaciones con la Venezuela chavista. Es posible que se esté mirando en su espejo, y nos quiera cambiar “la peligrosa misa de 12” por “Aló Presidente”, con el correspondiente adoctrinamiento.

En cualquier caso, llueve sobre mojado, y el anticlericalismo decimonónico que pregona Podemos, tiene más que ver con las dictaduras comunistas que con las democracias. A ésta nueva casta, hay que recordarles que miles de años antes que Marx y Engels dibujaran sus postulados ateos, el ser humano de las cavernas ya miraba al cielo buscando la trascendencia y espiritualidad en todo aquello que le rodeaba. El “homo religiosus” lo fue desde la noche de los tiempos, es innato en el hombre, y aún más cuando comenzó a ser sapiens.

Los católicos, es decir, alrededor del 68 por ciento de la población española, tenemos derecho a opinar sobre el destino del dinero que pagamos en impuestos y a defender  que no nos usurpen nuestras libertades, tradiciones y costumbres más básicas y arraigadas. Cuando algo no les gusta, utilizan la más torticeras de las demagogias para intentar prohibirlo, y así poco a poco reescribir la historia. “Prohibido prohibir”, este sugestivo lema de mayo del 68, sería el antídoto poético contra el sectarismo podemita que nos acecha.

One thought on “La peligrosa misa de 12, por Alejandro González Herrera”

Golum

22 marzo , 2017

El tiempo corre en contra del Ayatolá chiita koleta su novieta y su coleguillas del congresos, tiene que dar carnaza a las pirañas que los votan para que sigan fieles al voto, no hay mas neurona, y en su torpeza de tira carnaza les salgan el tiro por la culata, han triplicado en dos semanas el numero de televidentes de la misa, el castigo lo llevaran en las urnas, que viendo la incorerencia de C´s y el desastre que terminara en cisma del psoe se hace mas evidentes, les va a quitar cerca de otro millo de votos, van camino de la madriguera que salieron, el 15% de Izquierda Unida.

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