“La poesía sirve para ilustrar la miseria, pero se choca constantemente contra un muro”  María Eloy-García, poetisa 

“La poesía sirve para ilustrar la miseria, pero se choca constantemente contra un muro” María Eloy-García, poetisa 

Maite Díaz Torres

María Eloy-García publicó su primer libro hacia el año 1997 y desde entonces ha ido desarrollando su carrera “poco a poco, con calma” hasta llegar a ser la escritora reconocida que hoy luce con orgullo su pelo alborotado y lee su poesía con pasión. Eloy-García asegura que ha sido clave en su carrera la soltura que tiene a la hora de leer poesía, en ocasiones para ella “más importante que el propio poema”.

Es una de las precursoras de la escenificación de la poesía, teatralizaba sus poemas desde que comenzó a leer en público porque “me salía así, me salía tal y como lo vivo”. Hoy, tras cuatro libros e innumerables antologías, esta licenciada en Geografía e Historia especializada en arte cuenta con una Mención especial en el V Concurso de Poemas Ciudad de Zaragoza 97, además de haber recibido el premio Ateneo por la Universidad de Málaga en 1998 y el Premio de Poesía Carmen Conde.

-¿Su licenciatura en Geografía e Historia especializada en arte ha influido a lo largo de su carrera?

Muchísimo, mi madre es artista plástica y me educó de una manera visual. La verdad es que ha influido mucho en mí, el arte me encanta. El arte y la literatura tienen una forma de mirar que está muy relacionada. Es importante no solamente la forma de mirar literaria y el ritmo, sino también la imagen. Al final, todo tiene que ver, lo que nunca he entendido es por qué se separan tanto unas cosas de otras. A mí me gustaría que todo estuviera más mezclado porque al final el mundo siempre es el mismo, la mirada es lo diferente.

-Si el mundo siempre es el mismo, ¿hay algo que diferencie la poesía de hoy con la de antes?

La forma de mirar es distinta, uno es siempre hijo de su tiempo porque el mundo está ahí y te ofrece cosas, por eso no entiendo a quien escribe todavía sobre jilgueros, hoy en día es difícil escribir sobre jilgueros y hacer una gran cosa porque yo, por ejemplo, ni siquiera sabría distinguir un pájaro de otro. Si no cambian los temas sería un horror porque la poesía está en todas partes, no es posible que sigan empeñándose en las flores. También pasa que la literatura escrita por hombres siempre ha ido en una línea y cuando las mujeres entran a escribir cambia completamente.

-Entonces, ¿la forma de escribir de un hombre y la de una mujer son necesariamente diferentes?

Yo creo que no tiene por qué, pero sí que es verdad que los temas se han agotado. Para mí, utilizar el cuerpo de la mujer como musa del poeta está muy visto y en este sentido la mujer ha abierto un poco los temas desde mi punto de vista, sobre todo las más jóvenes. La trivialización de la poesía creo que era también necesaria, era necesario que la poesía tocara tierra.

-¿En qué consiste la trivialización de la poesía?

Creo que es cuestión de la gente más joven, que no le tiene respeto al tema. Antes se tenía mucho respeto a la poesía. Me gusta la desmitificación. Antes se trataba al poeta como una persona alta, esto era muy cansado y te alejaba muchísimo del lector. Cuando yo empezaba, las lecturas de poemas eran salones de actos con señores con corbata, se ponía una frontera muy grande.

-¿La poesía ha bajado a la tierra?

Si, y le hacía falta. Otra cosa es la calidad, que eso se puede también analizar. Yo creo que calidad es lo que pensamos todos en privado y no decimos después en público, porque creo que no satisfacen las mismas cosas ni toda opinión es respetable. Toda opinión puede ser útil pero no respetable. La literatura ha entrado mucho en la trampa del arte. Hoy todo es relativo. Yo lo que creo es que donde hay calidad, se nota. Es necesario acercarse al ciudadano, pero con una calidad. La democratización del arte a ratos viene bien, pero a ratos es como vender aire.

-Este acercamiento al ciudadano, el hacer que el arte sea parte de la sociedad ¿Cómo afecta? ¿Cómo influye la poesía en la política y en la sociedad?

La poesía en principio tiene un formato maravilloso para influir en la sociedad: la brevedad, la concisión y la exactitud. Eso sería perfecto, es como un slogan. De hecho, la publicidad últimamente apela mucho a los sentimientos, el problema es que cuando una persona no lleva mucho tiempo en el mundo literario se queda en lugares comunes, se queda en los dientes como perlas porque le falta bagaje literario.

-Estás hablando de la publicidad como poesía ¿la poesía se está convirtiendo en marketing?

Puede ser, el arte y el diseño también se han mezclado. A mí no me importaría hacer slogans publicitarios, es una forma de actuar muy parecida, lo que pasa es que vendes un producto.

-¿Ha desaparecido la consciencia crítica en la poesía?

No, yo creo que si uno es hijo de su tiempo tiene que tener una consciencia crítica. Por ejemplo, a mí me han pedido un poema para la Unión Europea, sobre los refugiados. Yo he criticado a Europa todo lo que he podido y ellos han aceptado el poema. De esta forma el sistema absorbe su propia crítica hasta el punto de que yo ahora me siento utilizada. En ese sentido, no hay manera de luchar, la poesía sirve para ilustrar la miseria, pero se choca constantemente contra un muro. Sin embargo, si hay una sola persona a la que le llegue nuestro mensaje, ya tendremos bastante, nos conformamos con poco.

-¿Cómo definirías tu estilo?

Me preocupa el mundo y me aburre. Si piensas en un coche que viene de serie, es aburrido. Empiezas a tunearlo poniendo tu propio volante, tu propio alerón… para que sea un poco menos aburrido. Se podría decir que yo tuneo la vida, tengo que ir poniendo a la vida detalles que la hagan más accesible. Además, soy bastante depresiva a ratos y tengo que inventarme zanahorias para que el burro tire. Supongo que la poesía es un resultado de esto, me ha servido para mirar el mundo de una manera diferente. La poesía me permite mirar el mundo de otra manera, no quiere decir que sea siempre divertida porque el mundo a ratos es muy amargo.

-¿Y cómo describirías a tus lectores?

Un lector mío tiene que ser una persona sencilla. Creo que tiene que ser alguien que tenga sentido del humor, si no tienes sentido del humor no vas a entender nada de lo que haga. Creo que uno de los problemas que estamos teniendo en este país es la ausencia de sentido del humor y el aumento de los políticamente correcto. Toda lucha necesita sentido del humor y empezar a pensar las cosas de otra manera. La ironía es un arma maravillosa para todo. Si no se tiene sentido del humor nos pueden pisotear y tratar como ganado, porque para tener sentido del humor hay que reflexionar y saber reírse de uno mismo, tener autocrítica.

-¿Cuáles son tus proyectos?

He empezado a pensar en aprovechar la lectura en público para hacer algo mucho más escénico. Estoy intentando hacer un diálogo poético a dos voces sobre el mundo contemporáneo. Creo que lo escénico es una buena salida. También leo poemas míos y hago adaptaciones de otros poetas para orquestas. Me encanta poder llevar la poesía a otro arte, me divierto muchísimo haciendo eso.

-¿Cómo es el panorama cultural de Málaga?

Está vivísimo, aunque tiene su parte buena y su parte mala. La parte buena es que se generan un montón de escritores y artistas y tienen más lugares para compartir su arte, como el Pompidou que se abre bastante a artistas locales. Sin embargo, esto se debe mirar obviando que es una moda, que está hecho para que la gente venga a Málaga. Me encantaría que fuesen más hábiles para mover la cultura, que no fuese una cosa de cara a la galería para que los hosteleros estén contentos. Creo que le falta fondo.

-¿Hacia dónde va la poesía?

Pues como siempre, hacia la búsqueda. Hay una frase de María Zambrano muy bonita que dice: la búsqueda es la filosofía y la poesía el encuentro, encontrar. La poesía va hacia esa búsqueda y hacia ese encuentro. Está en todas partes, no solamente en las grandes obras maestras, también debajo del puente, solo hay que encontrarla. Quedará para el futuro quien sepa resumir nuestro mundo de una manera tan general que sepan entender después. ¿Quién hace eso? Ni idea.

La Deriva

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