La Riña ESD56

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Las elecciones del 26-J quizá sean las más insólitas y trascendentales de nuestra democracia dado lo que nos jugamos. Tenemos un gobierno en funciones desde hace más de seis meses pero el peligro, claro está, es el asalto al poder de los lobos de Podemos que ahora se disfrazan de socialdemócratas y aprietan el dogal sobre Pedro Sánchez, al que nadie le concede la condición de líder de su partido y que cuenta con el dudoso mérito de haber conducido al PSOE a su suelo histórico. La polarización PP-Podemos, buscada en un principio por Rajoy y Sáenz de Santamaría para debilitar al principal adversario de los populares, el PSOE, ha desencadenado un monstruo que ahora es difícil de amarrar, como si se tratara de todos los demonios que España lleva dentro.
El papel de Ciudadanos, modesto en votos y escaños es, sin embargo, probablemente decisivo para gobernar España. Rajoy podría formar gobierno solo -en segunda vuelta- o con Ciudadanos, porque nadie piensa que ninguna fuerza consiga mayoría absoluta. Lo que sí parece claro es que la noche electoral estarán esperando en su propio partido a Sánchez para que presente la dimisión como secretario general -como sucedió con Joaquín Almunia- y quedaría el camino expedito para que Susana Díaz optara a su despacho de Ferraz en el muy próximo congreso de los socialistas. Pero ¿quedaría Sánchez de referente de la oposición socialista en el Congreso? No, Susana Diaz tiene un tapado y, en breve, vamos a saber si se trata de Antonio Hernando Vera.

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