La Sonrisa de Gioconda - ESD106 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD106

La Sonrisa de Gioconda – ESD106

Hay algunas expresiones muy curiosas en nuestra lengua. Hoy veremos tres de las que me parecen más llamativas. Así por ejemplo: Por hache o por be”, cuyo origen está relacionado con dos fenómenos del español y que no suelen tener el resto de los idiomas: la “h” es una letra muda, no aspirada como en inglés; mientras que la “b” es idéntica a la “v”, lo que se denomina betacismo español, en contraposición a lenguas como el italiano, el francés, el alemán o el inglés, en los que la “v” es ligeramente fricativa. Precisamente porque estos fenómenos existen, a los hispanohablantes nos cuesta saber cuándo una palabra se escribe con h o sin ella, así como si se escribe con b o con v. Por ello, no es de extrañar que cuando los más pequeños de la casa llegaban del colegio con un suspenso, exclamaran entre llantos que “por una hache o por una be me han suspendido”. La expresión se usa para indicar que, por una causa u otra, salen las cosas como nos salen. Otra es “cargar con el mochuelo”. Es una expresión que tiene diferentes versiones sobre el origen, pero todas muy afines. Según una de ellas, recogida por José María Iribarren en “El porqué de los dichos”, un andaluz y un gallego llegaron a una posada donde sólo quedaban una perdiz y un mochuelo para comer. El andaluz pidió al posadero que los trajera y procedió al reparto con un “o yo me como la perdiz, o tú te comes el mochuelo”, a lo que el gallego respondió entre indignado y confuso “siempre me toca a mí el cabeza gorda”. Finalmente por hoy una tercera: “Quedarse a la luna de Valencia”. El origen de la misma, y que más fuentes otorgan como cierta, es la que se refiere a las antiguas murallas que rodeaban la ciudad de Valencia. Éstas tenían unas puertas por las que acceder al interior y que eran cerradas por la noche tras el toque de queda. Aquellos rezagados que llegaban tras el cierre no podían pasar al interior y por lo tanto no tenían posibilidad de ir a dormir a sus casas, por lo que debían pasar el resto de la noche al raso, a la luna de Valencia. En alguna próxima colaboración veremos más.

Richerdios

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