La Sonrisa de Gioconda - ESD121 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD121

La Sonrisa de Gioconda – ESD121

Para rebajar un poco la tensión del momento vamos a analizar el origen de algunas otras frases o expresiones curiosas que todos utilizamos de vez en cuando. Por si las moscas. Un hecho inhabitual tuvo lugar en 1285, cuando las llamadas “moscas de San Narciso” salieron de la tumba del santo para atacar al ejército francés, dirigido por Felipe “el atrevido”, quien iba a sitiar la ciudad de Gerona. Se extendió el pánico entre las tropas, que asimismo fueron contagiadas por la peste y forzadas a dejar el asedio.

Quien se fue a Sevilla perdió su silla. Alfonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, decidió un buen día conceder a su sobrino el obispado de Compostela. Pero al marchar el joven a Galicia las incesantes luchas eclesiásticas le obligaron a volver con su tío. Este fue a Santiago para resolver el problema, pero previamente le entregó a su sobrino el arzobispado en Sevilla. Remediado el inconveniente volvió a la ciudad para reclamar su puesto. El sobrino, alegando lo de “quien se fue de Sevilla, perdió su silla”, se negó a devolverle el cargo. Parece que no tuvo mucho éxito, porque al final don Alonso lo recuperó y envío a su oportunista sobrino a Santiago.

Salvarse por los pelos. En la época de los galeones piratas mucha gente no sabía nadar, por lo que casi todos los que se caían por la borda acababan ahogados. Por eso, la gran mayoría se dejaban el cabello largo y así sus compañeros podían agarrarles por los pelos en el caso de que se cayeran.

Se armó la gorda. Así fue como se denominó en Andalucía la revolución de 1868 que quería acabar con el reinado de Isabel II. Aunque también se la denominó la Gloriosa o la Septembrina, fue la Gorda (en referencia a que los ciudadanos liberales esperaban que se montara la revolución gorda) la expresión que ha persistido hasta nuestros días.

Salvados por la campana. Cuando la medicina no estaba tan avanzada a veces las personas eran enterradas aún vivas. Aparecieron marcas de arañazos en el interior de muchos ataúdes, por lo que se procedió a poner hilos en los féretros, conectados con campanas en el exterior.

En otra entrega de esta columna os traeré más expresiones curiosas y analizaremos su origen. Richerdios

 

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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