La Sonrisa de Gioconda - ESD139 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD139

La Sonrisa de Gioconda – ESD139

Los jubilados españoles se han echado a la calle, el pasado jueves, de una forma masiva, para reclamar unas pensiones dignas y cuyo aumento sea proporcional al incremento en el coste de la vida. Han llegado en Madrid a acercarse al congreso, rompiendo la barrera policial. En todo el país, y sobre todo en las principales ciudades, el seguimiento de las manifestaciones ha sido muy importante, y los que han acudido a ellas se cuentan por decenas de millares. Tienen el apoyo de los sindicatos y la izquierda política y seguirán en próximas fechas, si no se atienden sus peticiones. De momento no se ha pronunciado aún el Pacto de Toledo, pero el gobierno sigue sin estar por la labor de subir las pensiones más, aunque dijeron que el incremento solo se quedaría en el 0,25 en tanto hubiera crisis, y en reiteradas ocasiones han manifestado que ya se ha salido de ella. No sabemos lo que sucederá en un futuro, pero lo evidente es que el colectivo de pensionistas, y tal vez los todavía no jubilados, si piensan que sus futuras pensiones se encuentran en peligro, como se ha dicho reiteradamente por algunos, secunden las movilizaciones que sin duda proseguirán. Lo que sí es cierto es que la pensión es un derecho adquirido por los perceptores, y un dinero que ya pagaron ellos y sus empresas para ahora poder recuperarlo y tener una vejez digna y sin estrecheces. Si un pueblo no atiende a sus mayores como se merece y no les devuelve lo que aportaron en sus tiempos de trabajo para disfrutarlo y poder tener un tranquilo final de su vida, ese pueblo carece de dignidad. Como economista sé que hay múltiples formas de mantener las pensiones y muchos colegas lo han explicado y han explicitado los diversos modos de hacerlo. Yo no tengo espacio en esta columna para exponer algunas fórmulas para conseguirlo, pero cualquiera de los lectores ya las habrá oído o visto en la prensa y los medios de comunicación audiovisuales. Lo malo es que a lo mejor no hay voluntad política para, al menos, intentarlo. Normalmente no entro en política en esta columna, pero este es un caso sangrante y no puedo, ni quiero, acallar mi voz en defensa de los evidentes derechos de un colectivo al que además pertenezco. Richerdios.

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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