La Sonrisa de Gioconda - ESD148 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD148

La Sonrisa de Gioconda – ESD148

Nos habíamos quedado la semana pasada en el género de los sustantivos que aluden al oficio, la profesión, el grado, el cargo… Ya habíamos aludido a aquellos que terminaban en vocal y quedamos en hacerlo con los que lo hacían en consonante. Lo efectuaremos por orden alfabético. Los que terminan en d, como abad, ya dijimos la semana anterior que su femenino era abadesa. Hay escasos terminados en f, por ejemplo chef, de origen francés, y cuyo femenino es la chef. Igual sucede para los terminados en l, como cónsul o timonel, excepciones son bedel y concejal, que admiten ya bedela y concejala; los acabados en m, como médium, son de ambos géneros, los que terminan en n, forman el femenino añadiendo una a, excepto para barón/ baronesa e histrión/ histrionisa. O el rehén/la rehén y el edecán/la edecán, que se emplean para ambos géneros. Los acabados en r, forman el femenino añadiendo una a, como escritor o pintor, salvo alguna excepción como emperador/ emperatriz, actor/ actriz, juglar/ juglaresa, zar/zarina. En s, está dios y su femenino es diosa. En t, son escasos, y así de pívot, también de origen francés, su femenino es la pívot. Tampoco hay muchos acabados en y, pero el femenino de rey es reina. Yóquey, que procede del inglés, su femenino es la yóquey. Los que acaban en z, lo normal es que pongan una a para el femenino, como juez o aprendiz, salvo portavoz, capataz y algún otro que sirven para los dos géneros. Hemos visto, pues, múltiples ejemplos de vocablos referentes a profesiones u oficios que terminan en casi todas las letras del alfabeto; y, por tanto, es una solemne tontería intentar feminizar las palabras añadiéndoles una a. La Academia tiene sus reglas, y es como el código de la circulación para conducir por nuestro idioma castellano. Acaso haya sido machista en el pasado en su trayectoria, no hay duda de ello, pero no creo que en los últimos tiempos se haya mostrado remisa en admitir palabras diferentes para el femenino. Tampoco se pone una o para masculinizar palabras que terminan en a. No sería lógico y sí hilarante: decir policío, periodisto… o economisto (yo no querría denominar así a mi profesión). Richerdios.

 

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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