La Sonrisa de Gioconda - ESD156 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD156

La Sonrisa de Gioconda – ESD156

Terminamos la columna anterior con nuestra guerra civil. (sigue). Gran parte de la segunda mitad del XIX y el primer tercio del XX fueron para este país un cúmulo de desdichas, marginaciones y desventuras, que superaron con creces a las vividas en las centurias anteriores; aunque, si bien se mira, aquellos no eran sino los sedimentos, las consecuencias de lo que se había ido gestando antes y decantaba ahora. La envidia, el cainismo, la superstición disfrazada de religiosidad, la ignorancia ancestral asumida y presumida, la picaresca, la corrupción, la indolencia, el orgullo inútil, la soberbia inconsecuente… que han sido, y aún en parte son, los males patrios, fueron creando, desde que el recuerdo alcanza, los caldos de cultivo que acabaron propiciando esa España marginada de Europa y del mundo, descastada e ignorada, postergada y aislada del progreso y de los foros de decisión del, cada vez más desarrollado, mundo occidental. Los deplorables gobernantes y los políticos nefastos con que nos regaló el acaso, o que nos merecimos por nuestros propios vicios y nuestras referidas lacras, contribuyeron, no poco y de forma decisiva, a ese atraso estructural de la humillada y siempre vejada España. Y para el mundo en general, pero sobre todo para Europa, el siglo veinte fue un periodo en que los ismos, nacientes entonces o que se venían gestando y madurando, cuajaron; y, cristalizando de diversas formas, provocaron las mayores convulsiones en el devenir humano. Después de las revoluciones sociales y económicas de los siglos XVIII y XIX el mundo quedó como impactado y aletargado por los sucesos que las acompañaron, y un tiempo estuvo expectante por la necesidad de digerir los cambios tan drásticos y radicales que padeció. Pero, aun así, filósofos y pensadores siguieron edificando el entramado ideológico, que sedimentaría luego en esos ismos mencionados. (seguirá). Richerdios.

 

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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