La Sonrisa de Gioconda - ESD157 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD157

La Sonrisa de Gioconda – ESD157

Terminamos la columna anterior hablando de los ismos que fueron sedimento del entramado ideológico edificado por filósofos y pensadores. (sigue). Fueron las ideas filosóficas, los hechos puntuales y los sucesos históricos los que dieron forma concreta al comunismo, al fascismo, al nacionalsocialismo, al liberalismo económico, al capitalismo… y a muchos otros pensamientos y doctrinas que llegaron en la mayor parte de los casos a ser llevados a la práctica con mejores o peores resultados, y casi siempre impuestos por la fuerza de manera un tanto violenta y sanguinaria. Esa decantación ideológica trajo acerbas confrontaciones: la primera guerra, la revolución rusa, nuestra guerra civil y la segunda contienda mundial como las más destacadas. Las ideas gestadas por la revolución francesa, luego expandidas por el imperio napoleónico, fueron el caldo de cultivo, el laboratorio en que, con el apoyo de los pensadores e ideólogos: filósofos, sociólogos, economistas utópicos o científicos y una amplia pléyade de intelectuales de todo tipo y laya, se experimentaron variadas clases de fórmulas para hacer del mundo, o al menos de una zona del mismo, de forma ilusoria en la mayor parte de los casos, una ecúmene más feliz y más justa, más próspera y más equilibrada. Pero la intolerancia por las ideas ajenas fue uno de los componentes que dieron paso a esos conflictos bélicos; y los intereses encontrados, las apetencias de poder y de tierras, los colonialismos, las injusticias con los más depauperados y menesterosos, con los más oprimidos y sojuzgados, terminaron por enfrentar unas y otras ideologías, y convertir el siglo XX el más sangriento y cruel de toda la, en general, salvaje historia de la humanidad; si bien, asimismo y en gran parte a consecuencia de esas guerras, el más acelerado, cada vez más acelerado, en la consecución de avances de todo tipo, sobre todo los técnicos. Y España sufrió, tal vez como ninguno y quizá antes, un anticipo de esa segunda confrontación. Nuestra guerra, injusta como todas, fue el ensayo, como siempre se dijo, de lo que luego culminaría en la más grave conflagración de todas las del siglo pasado. (seguirá). Richerdios.

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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