La Sonrisa de Gioconda - ESD159 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD159

La Sonrisa de Gioconda – ESD159

Nos habíamos quedado, antes de ciertas consideraciones generales, en el final de las dos guerras: la nuestra y la segunda mundial. (sigue). Esta última se inició a los pocos meses de terminar la española, en que los aliados se mantuvieron a la expectativa y se apresuraron a reconocer el estado franquista, incluso en ocasiones antes de terminar el enfrentamiento. Luego, con la derrota de los fascismos, España quedó aún más marginada del resto del mundo y fuimos expulsados de todos los foros mundiales, los embajadores se marcharon y el bloqueo económico fue pleno. La España, ancestralmente subdesarrollada, acentuó más la depresión, y el hambre, que siempre devastó grandes capas de la población, ahora alcanzó más profundidad, llegando a las clases medias; solo se salvaron los grandes potentados gracias al mercado negro; y con ello se produjo el enriquecimiento de los estraperlistas. Así hasta que Argentina, léase Perón y Evita, echaron un cable con el trigo; y, algún tiempo después, merced al enfrentamiento ya mencionado entre la URSS y los EEUU, en medio el telón de acero, Ike (Eisenhower) nos dio el plácet a cambio de bases norteamericanas en nuestro suelo, más que nada una colonización, y de nuevo se nos admitió en las instituciones de representación mundial y terminó el bloqueo. Con el tiempo los planes de desarrollo mejoraron la economía hasta donde era posible en un régimen dictatorial, con la limitación que suponía tal circunstancia para el comercio y las relaciones  internacionales en un mundo occidental que era ya casi por completo democrático. El enfrentamiento este-oeste tuvo en medio, y ya lo mencionamos, varias guerras calientes en escenarios alejados, como Corea y Vietnam, pero allí los norteamericanos perdieron en ambos lugares, más claramente en el segundo, que ahora es comunista; y también en el primero, que quedó dividido entre el norte, hoy una potencia atómica peligrosa para la estabilidad mundial, y el sur, más desarrollado gracias a la ayuda de los EE.UU. Este país también auxilió, terminada la guerra, a la Europa asolada, con su plan Marshall, pero no a la España de Franco, que pertenecía, o era ideológicamente próxima, a los fascismos derrotados. Esa fue otra de las causas primordiales de la hambruna. Hay que recordar que este país fue, en la guerra, primero neutral, y, al ver que las cosas iban muy bien para Alemania, no beligerante y firmante del pacto de las potencias del Eje; y, cuando Alemania estaba ya en trance de perder, de nuevo neutral. Aun así, si no entramos en la lucha fue porque de tal guisa lo quiso el azar, pues en Hendaya no se llegó a un acuerdo, pero esa misma noche en Ayete, San Sebastián, hubo que firmar un convenio por el cual se entraría al lado del Eje, si así lo reclamaba, y las compensaciones, que no se detallaron en ese escrito, vendrían después. Las eventualidades de la guerra nos permitieron no involucrarnos, a pesar de la elaborada, pero no acometida, operación Félix para tomar Gibraltar. (seguirá) Richerdios.

 

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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