La Sonrisa de Gioconda - ESD166 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD166

La Sonrisa de Gioconda – ESD166

Nos habíamos quedado la semana pasada en la superación la dictadura (sigue). De ella solo habíamos dado unos ligeros apuntes. En un comienzo fue vindicativa, con una limpieza política e ideológica importante en forma de múltiples sentencias de muerte y penas de cárcel para gran parte de los opositores. Ya mencionamos el hambre, el aislamiento y la parcial salida a un desarrollo económico. Pero en medio hubo una serie de sucesos, internos y externos, que no deben ser obviados, aunque su relación no sea exhaustiva. Así habría que destacar entre otros: la aparición del eurocomunismo, especie de piel de cordero con la que algunos dirigentes como Berlinguer, Marchais, y Carrillo más tarde, disfrazaron la dictadura del proletariado, pero que sirvieron para darle un tinte democrático y una posibilidad de acercamiento a las posturas liberales, y con ello la aceptación de muchos que en otras circunstancias no los hubieran admitido a su lado. La organización de grupos opositores en que se diluyeron diferentes familias ideológicas de tendencias en muchas ocasiones antitéticas, y que se juntaron para combatir, pero con las espadas esgrimidas, prestas a ser desenvainadas contra los compañeros de viaje apenas los objetivos, aunque fueran parciales, se alcanzaran. Fueron la Junta y la Plataforma Democrática, que se fundieron, ya muerto el caudillo, en la, como síntesis pintoresca, llamada Platajunta, para más excentricidad y amalgama de denominaciones y siglas, las cuales sólo poseían en común su acendrado odio al franquismo latente; pero en algunas sin un rechazo frontal a otro tipo de dictaduras, que aunque tuvieran diferente signo, no por ello habrían sido, en caso de triunfar, menos opresivas y crueles. La aprobación de la Ley General de Educación, intentando modernizar la enseñanza y adecuarla al progreso económico, innegable, pero limitado en el tiempo y en la dimensión por la estructura dictatorial del régimen, dándole una impronta autonómica más aparente que real, pues seguían las instituciones educativas siendo mediatizadas una y otra vez por los poderes oficiales, no logrando de esa forma sacudirse el centralismo ni la burocracia estatales. Ello hizo que fuera contestada y rechazada desde los estamentos universitarios sobre todo, los cuales vieron así inundados sus campus por las fuerzas del orden público; en especial bajo el ministerio, fantasmal y caótico, de Julio Rodríguez y su nuevo calendario, el llamado juliano, que, cadañero, hizo entre el preludio y el epílogo, cuando hubo de ser cancelado por impracticable y demencial, perder un año a todos los estudiantes españoles, no sólo universitarios. (seguirá). Richerdios

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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