La Sonrisa de Gioconda - ESD218 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD218

La Sonrisa de Gioconda – ESD218

Nuestro país asiste a una tormenta perfecta que ha puesto en solfa las garantías de nuestra industria alimentaria. Hay estupor general mezclado con cierta preocupación. Se ha comprobado que existen todavía aspectos a mejorar cuando se afronta una crisis de tal magnitud. El primero es una mayor rapidez a la hora de activar una alerta. Acción que debe comportar una retirada inmediata de los productos intoxicados. En segundo lugar, una mejor compenetración de las administraciones implicadas, como se ha demostrado, en el caso de la listeriosis, entre la Consejería de Salud y el Ayuntamiento de Sevilla. Primero, por no entenderse y, segundo, por hacer cada uno la guerra por su lado dándose aldabonazos.  Hay que recordar que el consistorio hispalense es el único de la Ccomunidad con las competencias transferidas en materia de seguridad alimentaria.

Luego está el papel del Ministerio de Sanidad, que asiste impotente por carecer de competencias, transferidas a la autonomía de turno. Después de provocar media docena de abortos, los protocolos han cambiado. Sin embargo, es lamentable que hayan tenido que transcurrir 20 días desde la aparición de la alerta. Otro ejemplo de que, sin víctimas, no se actúa.

Con la listeriosis de La Mechá todavía coleando, han surgido nuevas alertas como la referida a un lote de Atún Frinsa envasada bajo marca (blanca) Día. No sé bien si la coincidencia con el verano (sequía de noticias) ha contribuido a amplificar el asunto o mucho ha tenido que ver la Ley de Murphy (cuando todo va mal puede incluso aún ser peor). En el caso de la cadena Día, su departamento de comunicación actuó rápidamente informando a la opinión pública de la retirada -por seguridad- de todo el lote. Se da la paradoja de que el Centro Nacional de Alimentación confirmó el origen del brote de botulismo en el atún consumido por una familia mientras los análisis del lote en cuestión -realizado por Frinsa- descartaban la presencia de la toxina.

Como buen verano que se precie, no podían faltar las intoxicaciones por salmonela, tan propias de la restauración. Es el caso de los 91 afectados tras haber comido en el restaurante asiático Dragón Sushi de Palma de Mallorca. Esto ocurrió un sábado. Ante el aumento de afectados, en hospitales y centros de salud, el Govern balear decretaba la alerta y enviaba un inspector que cerraba el establecimiento ipso facto. Había comprobado “deficiencias estructurales y de tipo operacional”, por no decir que estaba para precintarlo sí o sí. Estas respuestas sobre la marcha dan que pensar. ¿Cuántos restaurantes, sin inspección por falta de profesionales, pueden poner en riesgo nuestra salud? Ni se sabe. Y creo que es mejor no saberlo.

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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