La Sonrisa de Gioconda ESD33

La Sonrisa de Gioconda ESD33

No sé si muchos saben que la tradición de tomar las doce uvas en Nochevieja nació en 1909 con ocasión de la necesidad de dar salida a un exceso de producción de uva en las provincias de Alicante y Murcia, lo que originó una campaña para promover esta costumbre, la cual ha continuado desde entonces, si bien, al parecer, ya existía el hábito entre la aristocracia y la alta burguesía de comer uvas y tomar champaña esa noche. Desde entonces acá no ha habido muchos más años de superproducción en la cosecha de uva, y, sobre todo en los últimos, más bien hay escasez dado el auge de la industria vinícola en cantidad y extensión geográfica. Sin embargo, sí han existido excedentes de diversas producciones hortofrutícolas como el tomate, la cebolla, el ajo, el plátano, el melón, la sandía, la calabaza y otras cucurbitáceas; pero a nadie se le ha ocurrido la idea de sustituir por alguno de estos el producto a consumir a las doce de la noche del 31 para celebrar el cambio de año con buena suerte. Y hay un producto de esta última familia que en el 2011 tuvo un importante excedente, pero no por la producción sino por el boicot iniciado en Alemania en una campaña torticera que denunciaba el peligro de infección por una bacteria en la piel de ese producto. Luego se demostró que tal aviso era infundado, pero entretanto ninguno tuvo la feliz idea de sustituir esa Nochevieja las uvas por los pepinos, lo que hubiera sido una decisión muy patriótica. Se perdió una buena ocasión de hacer patria y terminar con los excedentes.
Richerdios.

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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