La Sonrisa de Gioconda ESD36 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda ESD36

La Sonrisa de Gioconda ESD36

Soy un apasionado del tren. No solo de los modernos de alta velocidad, sino también, y sobre todo, de los prototipos antiguos, desde los de vapor de Stephenson a otros semejantes a aquellos en que viajábamos en los años de posguerra con los asientos de madera en la tercera clase y alguna comodidad más en el resto. Y pudiendo bajar las ventanillas con el riesgo de que entrara carbonilla en los ojos, o al recorrer los pasillos buscando abrir alguna puerta corredera para entrar en un departamento. O los más modernos como el, creo que ya desaparecido, Talgo, en que podías viajar en coche cama en tanto tu vehículo iba contigo. Y los trenes de lujo para viajes que duran varios días, verdaderos hoteles rodantes como el lamentablemente desaparecido, o reducido en su trayecto, Orient Express o el indio Maharajas´s Express o tantos otros como nuestros Al Ándalus y Trascantábrico. No me pierdo ningún documental de los muchos que proyectan en algunas cadenas de TV por cable acerca de los viajes en tren por el mundo, ni ninguna exposición de trenes antiguos. Y a veces viajo en algunas cortas líneas que aún se mantienen en uso con máquinas y vagones de época sostenidas por aficionados, perdiendo en la mayor parte de las ocasiones el dinero invertido. En las distancias medias, tales como Málaga a Madrid, o viceversa, se tarda menos en ir del centro de una ciudad al de la otra que en avión si tenemos en cuenta las pérdidas de tiempo que suponen los desplazamientos al, y del, aeropuerto, la facturación del equipaje y recogida, en caso de que no se haya extraviado. Por tanto mi consigna es: viajemos en tren y disfrutemos del paisaje.

Richerdios.

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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