La Sonrisa de Gioconda ESD51

La Sonrisa de Gioconda ESD51

El veintidós de abril pasado se celebró el cuatrocientos aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, nuestro mejor escritor y novelista. Alrededor de estas fechas, pues no se la conoce con exactitud, murió también, hace cuatro centurias, William Shakespeare, el mejor escritor británico y mejor dramaturgo y poeta de la lengua inglesa. Es curiosa esta coincidencia de fechas y también el que de la vida del nuestro haya tantos puntos oscuros y de la del segundo aún se debata si fue ciertamente el autor de las obras que se le atribuyen. Se especula con que un hombre del teatro, un actor, y menos Shakespeare, que procedía de una familia analfabeta, no poseía la cultura suficiente para escribir con tanta propiedad y exactitud ciertos datos de todos los tipos, tanto históricos como legales o de otras facetas del saber, tan abundantes en sus obras. Se ha hablado de que tras este nombre se ocultaba un aristócrata que quería no dar el suyo verdadero, pues no estaba bien visto entonces el que los nobles se dedicaran al teatro. Se habló con mucha insistencia, y algunas pruebas no demasiado consistentes, de Edward de Vere, decimoséptimo conde de Oxford. También se han mencionado los nombres de sir Francis Bacon o Marlowe. El caso sigue en discusión y hay partidarios y detractores de la idea. En todo caso se me ocurre pensar cuántos asuntos como éste habrán quedado ocultos entre los grandes nombres no solo de la literatura o el arte, sino de todas las facetas del saber y la actuación pública. Tal vez aún en nuestros días.
Richerdios.

CABRA DE LUNA ABOGADOS

Deja un comentario

El email no será público.