La Sonrisa de Gioconda - ESD99 - El Sol Digital
La Sonrisa de Gioconda – ESD99

La Sonrisa de Gioconda – ESD99

Días pasados conversaba, o discutía amigablemente, con un exprofesor de filosofía sobre el concepto del tiempo y recordábamos ambos lo que al respecto decía Ortega en su obra: “¿Qué es Filosofía?”, basada en conferencias previas. Sostenía el maestro que “el tiempo cósmico sólo es el presente, porque el futuro todavía no es y el pasado ya no es. ¿Cómo, entonces, pasado y futuro siguen siendo parte de tiempo? Por eso es tan difícil el concepto del tiempo, que ha puesto en tantos apuros a los filósofos”. Yo, pese a mi admiración por las teorías del insigne filósofo, tenía matices que introducir en esta ocurrente apreciación. Le daba la vuelta y trastocaba el argumento orteguiano, y estimaba que lo que no existe es el presente. Y no tiene existencia, no es, porque en el momento en que imaginamos o hacemos algo, ese algo ya es pasado. Y el futuro, además, se va diluyendo en el pasado a cada instante, se extingue en él. Todo se va convirtiendo, pues, en pasado. Sólo este persiste, porque el futuro va siendo devorado por el presente; el cual, en el instante infinitesimal posterior, se convierte en pasado. Y en el último momento, cuando se desintegre el universo, si es que esto sucede, todo será pasado, ya no habrá futuro ni presente; pero, un instante después, ya ni el pasado tendrá existencia, porque todo, hasta el tiempo, se aniquilará y sólo quedará la nada inconmensurable y sin fin. Ya no habrá ni tiempo ni espacio, eternos o infinitos, esos conceptos incomprensibles, inabarcables por la mente humana, porque todo desaparecerá, se extinguirá y no quedará ya ni el recuerdo de su existencia. Sería un acto final volitivo de Dios, a quién en la apreciación cognoscitiva de su esencia y su poder se le ha considerado creador del mundo, y podría bien ser, si se harta de este imperfecto universo, su destructor final. Sólo quedaría Él, otra vez solo y solitario, en la nada también infinita, y de nuevo abstrusa o inasible para la limitada mente humana.

Richerdios

CABRA DE LUNA ABOGADOS

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