La Tertulia del Congreso de Málaga celebra una nueva sesión sobre el supuesto incidente Unamuno-Millán-Astray y el Centenario de La Legión - El Sol Digital
La Tertulia del Congreso de Málaga celebra una nueva sesión sobre el supuesto incidente Unamuno-Millán-Astray y el Centenario de La LegiónEl coronel Juan Diaz, a la izquierda; el general Gabari en el centro, y Vicente Almenara.

La Tertulia del Congreso de Málaga celebra una nueva sesión sobre el supuesto incidente Unamuno-Millán-Astray y el Centenario de La Legión

Vicente Almenara.- Con motivo del reciente estreno de la película “Mientras dure la guerra”, del conocido director Alejandro Amenábar, en la que se recoge la falsedad de un duro enfrentamiento entre el filósofo Miguel de Unamuno y el fundador de La Legión, el general Millán-Astray, y por la proximidad del centenario de La Legión, la Tertulia del Congreso de Málaga ha reunido al general de División, retirado, Carlos Gabari Lebrón (C.G.L.), que mandó la Brigada Alfonso XII de La Legión, y al coronel Juan Diaz Diaz (J.D.D.), mandó como teniente coronel una Bandera del Tercio de La Legión en Melilla, y que es presidente de la Fundación Tercio de Extranjeros, para analizar la historia y la actualidad del heroico cuerpo militar, que estos días también presta ayuda con motivo de la crisis del coronavirus.

El general Gabari hace, en primer lugar, una breve historia de La Legión, antes del coloquio.

-Carlos Gabari Lebrón (C.G.L.).- Son 100 años de historia de La Legión Española, conocida popularmente como La Legión que, aunque es complicado, intentaré resumir.

Lo primero que tenemos que establecer son las razones por la que se crea La Legión. Y no son otras que la inexistencia de unidades de tropa profesional. En España, desde la época de la Guerra de Cuba y la Guerra de Independencia, “los quintos” (los soldados de reemplazo) son los que se baten el cobre como pueden, no hay medios y no hay formación. Entonces es necesaria la creación de una fuerza especial de personal profesional dispuesta a todo. El entonces teniente Millán-Astray empieza a ver esta necesidad desde que vuelve de Filipinas. En 1909, cuando empiezan las revueltas en Marruecos, se va poniendo en marcha esta idea y se colma con la semana trágica de Barcelona. Millán-Astray va a ver al ministro de la Guerra y consigue un permiso para ir a Argelia a visitar la Legión Francesa que toma como modelo, sobre todo en lo referente al soldado extranjero. En enero de 1920 se publica un decreto por el que se organiza el Tercio de Extranjeros, palabra que a Millán-Astray no le gustaba, él siempre utilizaba el término “Legión”. El 20 de septiembre de ese mismo año se produce el primer alistamiento de La Legión en Ceuta, un joven de 20 años, caballa (natural de Ceuta), que se llama Marcelo Villeval Gaitán, que posteriormente muere de brigada. Al final de aquella época está la creación de unas Juntas de Defensa que están totalmente en contra de lo que piensan los africanistas, en este caso Millán-Astray, hasta el punto de que le cuesta el mando de La Legión. Millán-Astray no se contenta con la creación de La Legión y redacta un código de honor para observar y cumplir, a modo de norma y a modo de ley, que es el Credo Legionario. Credo que está basado en el famoso Bushido de los samuráis japoneses. Este credo tiene unos artículos que, en los años ochenta y 1995, ha sido objeto de intentos de cargárselo y cambiar la redacción, pero no se consiguió. El Credo Legionario son doce espíritus (máximas) que empieza diciendo “El espíritu del legionario es único y sin igual…” y, en concreto, hay dos artículos polémicos por su redacción que son el espíritu de unión y socorro, porque dice que “A la voz de ¡A mí La Legión!, todos, con razón o sin ella, acudirán en socorro del legionario que pide auxilio”. Y hay otro artículo que es el famoso espíritu de acudir al fuego y que dice “Al oír ¡Fuego!, todos, desde un solo hombre a La Legión entera, acudirán a donde oigan fuego, aunque no tengan orden para ello”.

La Legión, el Tercio de Extranjeros, se organiza con cuatro banderas (1 batallón, 3 compañías…). Durante la primera época, hasta el año 1927, hay tres banderas en un solo Tercio, pero después, en la guerra civil, llega a haber hasta 18 banderas. En el año 1943 hay un Tercio, el “Gran Capitán” en Melilla, el Segundo Tercio el “Duque de Alba” en Ceuta, el Tercer Tercio “Don Juan de Austria” en Larache, y en el año 1950 se crea el Cuarto Tercio que va a Alhucemas. Después, por la guerra de Ifni de los denominados tercios saharianos (Tercero y Cuarto), el Tercero se va a Fuerteventura, y en 1980 el Cuarto Tercio viene a Ronda, donde llegó con una gran crítica encabezada por su alcalde y, actualmente, Ronda no se quiere perder La Legión. Llegamos a 1995, cuando se incorpora la Brigada de La Legión (BRILEG) en la cual tuve el honor de ser el primer general que la mandó. Esta Brigada de La Legión se crea con el Tercer Tercio que estaba en Fuerteventura (con dos banderas: la séptima y octava), con el Cuarto Tercio que estaba en Ronda (X Bandera), y se incorpora también un Grupo de Artillería de campaña, un Grupo ligero blindado de Caballería que va a Ronda, una Unidad de Zapadores, una Unidad de Transmisiones… en definitiva, todo lo que es una Brigada.

La Legión interviene, en primer lugar, en Marruecos, tanto en la guerra de Yebel Musa como en la del Rif, donde cabe destacar el “Blocao de la Muerte” con el famoso Cabo Suceso Terreros, el Barranco del Lobo, el desembarco de Alhucemas, y posteriormente la guerra civil española, donde La Legión interviene hasta con 18 banderas. Acabada la Guerra Civil, interviene en la División Azul, pero no interviene como Unidad, no va ninguna Compañía ni Tercio, sino como miembros, cuadros de mando u oficiales y legionarios que se alistan y se integran en la División Azul. Y, por último, en las llamadas, de forma eufemística “misiones de paz”, pero como yo digo son misiones de paz en escenarios de guerra, como han sido por ejemplo la de Bosnia Herzegovina, la de Kosovo, la de Irak, Congo y, últimamente, estamos en Malí donde hay una Bandera de Ronda, y en el Líbano con una Brigada que, actualmente, está el general de la Brigada con dos banderas.

Los reconocimientos que ha recibido La Legión son 23 laureadas individuales, 5 medallas laureadas colectivas, 211 medallas militares (segunda condecoración en importancia) y 22 medallas militares colectivas. Hay 10.000 muertos y 34.277 heridos. Y antes de que me lo preguntéis, de las condecoraciones considero que hay una que no se hizo y otra que se hizo mal. La que no se hizo es la del cabo Suceso Terreros. Este hombre, con 15 legionarios llevaron a cabo una misión que fue responder al espíritu de compañerismo, que dice “bajo el sagrado juramento de no abandonar nunca a un compañero en el campo hasta perecer todos”, y éstos perecieron, los 15. Fueron a ayudar a los que estaban en “el Blocao de la Muerte”, asediados. No se les dio ninguna condecoración porque aquella misión no se ordenó, fue desautorizada. Entonces no se llegó ni a celebrar el juicio contradictorio.  Dicen las malas lenguas que estaban metidas las Juntas de Defensa. Y la otra condecoración, que es al revés, es la del capitán Fermín Galán, al que le dan la laureada en el año 1931 pero por una acción hecha en el año 1924. El juicio contradictorio del capitán Galán lo dirige el famoso general Picasso, el del Informe Picasso de Annual, y resultó rechazada, además, con una indicación de arresto contra el capitán Fermín Galán porque tomó medidas que costaron bajas de su unidad. Pero en 1931 se instaura la República en España y abren otro informe contradictorio, le dan la laureada y lo consideran como héroe de la República. Esta es la historia, esta es la realidad.

Y para terminar esta breve exposición inicial, contaré cuáles son los motivos del éxito de La Legión. Son fundamentalmente la exigencia y cumplimiento del Credo Legionario, y la exigencia y cumplimiento de la disciplina que La Legión tiene asumida e incardinada con la definición que dio el director de la Academia General Militar en el año 1931, cuando la República la disolvió, y que es: “Disciplina, nunca bien comprendida y nunca bien entendida, disciplina que no encierra mérito cuando la condición del mando nos es grata y llevadera, disciplina aun cuando el pensamiento aconseje hacer lo contrario a lo que nos ordena, disciplina aunque la acción del mando lleve aparejada una arbitrariedad y un error. Esta es la disciplina que os inculcamos”. Esta es la que se está cumpliendo desde hace mucho tiempo en La Legión.

Tras esta intervención inicial del general Gabari se inicia el coloquio.

Tertuliano.- Actualmente, todo el ejército es profesional, ¿por qué debe seguir existiendo La Legión?

G.L.- Lo mejor que funciona no lo vamos a quitar, ¿no? Hasta el año 2001, que se establece la tropa profesional, los únicos profesionales que existen son La Legión y los Regulares. Regulares se crea en 1911 pero con el problema de que el nicho de reclutamiento de Regulares es el mismo nicho de reclutamiento de los rebeldes marroquíes, es decir, contra quienes va a luchar Regulares son contra paisanos suyos. A partir de 2001, tenemos un ejército que es todo profesional, por razones meramente políticas, pero nos encontramos con dos unidades que se han ganado el merecimiento de seguir ahí, que son Regulares y La Legión. Hay que tener en cuenta una cosa, nuestro presupuesto de Defensa, aunque digan otra cosa por ahí, no llega al 0,9 por ciento, y en el año 2000 se aprobó una ley en el Parlamento con mayoría absoluta, de que había que llegar al 2 por ciento, lo mismo que dijo la OTAN después. No llegamos al 1 por ciento, nada más que estamos por encima de Luxemburgo, que no tiene unidades. Esa es la realidad. Ahora bien, en la actualidad la normativa de tropas para ingresar en las Fuerzas Armadas es la misma para La legión que para cualquier otra. Tú eliges a dónde quieres ir, por ejemplo, al Regimiento de Zapadores, o a Caballería, o a La Legión. Las mismas condiciones se exigen para uno que para otro. Lo que ocurre es que las exigencias son mayores en un sitio que en otro, pero no hay gran diferencia. Además, las relaciones son extraordinarias entre cualquier unidad, sea Regulares, La Legión u otras.

La unidad más laureada del Ejército español es Regulares-5 porque se creó antes (risas) y ha intervenido en más acciones de guerra.

“El espíritu del legionario es único y sin igual…”

¿Por qué La Legión ha tenido tanta vinculación con la derecha, la extrema derecha o el nazismo?

C.G.L.- Por la intervención en la Guerra Civil. Anteriormente, no existía esa vinculación. Por ejemplo, la División Azul fue una creación del gobierno de entonces para ir a ayudar a los alemanes que, anteriormente, nos habían ayudado a nosotros. Se forma con mandos y tropa voluntarios pertenecientes a muchas unidades y a Falange. Por ejemplo, en la famosa batalla de Krasni Bor, cerca de San Petersburgo, en la División Azul hay un 60 por ciento que son legionarios, pero no forman Unidad.

Tertuliano. Cuando España fue al frente ruso se encuadra dentro del Cuerpo del Ejército alemán por estrategia de resultados, pero no va a devolver ningún favor a los nazis entiendo yo. Hasta el punto de que España en la Segunda Guerra Mundial, desde el punto de vista diplomático, apoya a los Estados Unidos y está en contra de uno de los que forma el eje Berlín-Roma-Tokio, que son los japoneses, España está en contra de Japón, aunque no hay una conflagración de choque directo de ejércitos. Se ha estado mintiendo mucho e identificando a la División Azul con los nazis. Es un error.

Tertuliano. No es solamente La Legión o la División Azul, mi padre estuvo durante la Guerra Mundial en una academia de artillería de Alemania devolviendo el favor que habían tenido los alemanes de formar artilleros aquí durante la guerra, pero no es nazi sino que está en el Ejército alemán, pero digo más, mi padre volando a Berlín porque le habían nombrado cónsul en Berlín, se volvió para Madrid en el mismo avión porque Alemania ya había perdido la guerra. Quiero decir, en conclusión, que la División Azul no es una devolución de favores sino que fue un combate contra el comunismo. Hablar de España en aquella época, cuando la izquierda decía ¡viva Rusia!, es preguntarse quién decía ¡Viva España! Pues gente de derechas.

C.G.L.- Hay una cosa importante y es que el Ejército ruso felicitó a la División Azul por la batalla de Krasni Bor. Que un ejército felicite a otro no ha pasado en ninguna otra batalla.

Esto es importante, a La legión se la han querido cargar varias veces. La más importante fue con la Ley 17/89 de la Función Militar, en la que tuve el honor de participar de primera mano en una comisión que cada Ejército nombró para discutir sobre esa ley. En esa comisión, en un momento dado, se planteó el futuro de La Legión, pero se pudo evitar diciendo que aquello no estaba en el orden del día, eso lo primero. Pero por entonces, año 1988-89, ya se pensaba en la posibilidad de que España participara en misiones de la OTAN, y si quitábamos La Legión ¿a quién mandábamos a esas misiones? Y así se pudo mantener.

 Posteriormente, hubo otro intento, mucho más duro, para suprimir y cambiar la redacción del Credo de La Legión. Voy a contarlo con detalle porque fui protagonista de aquello. Me viene a ver el director de la revista Defensa a Almería y me pide un artículo sobre el 75º aniversario de La Legión que tengo que escribir en dos horas. Redacté cuatro cosas y se publicó el artículo bajo el título “Con el espíritu de siempre”. Me llamaron del Cuartel General diciendo que cómo he redactado ese artículo, si no sabía que había una orden de que se suprimía la recitación (costumbre de que en cada acto se tenía que recitar un espíritu o dos de La Legión). Esa orden no la conocía porque no me la habían comunicado. Se nombra una comisión para redactar un nuevo Credo. Entonces, no se aprobó ningún cambio, ni una coma se modificó del Credo Legionario. Pero de repente, el que mandaba en aquella comisión, cumpliendo una orden que le habían dado, redactó un ideario para sustituirlo y me lo mandan a mí, por conducto reglamentario, para que yo contestara y, claro, no contesté de palabra sino que me fui a ver a mi superior al despacho y le dije que si eso se aprobaba yo me iba, yo no pasaba a la historia como el general que había eliminado el Credo. Y, actualmente, ahí sigue el Credo Legionario entero.

Tertuliano.- Me ha llamado la atención que las fuerzas de Regulares y de La Legión siendo tan parecidas…, ¿por qué tiene esa mayor fama La Legión respecto a los Regulares, siendo ésta última más antigua y más condecorada?

Ponente.- La fama última es debida a la intervención en las misiones de paz, que Regulares apenas ha ido porque cuándo va una Bandera desde Ceuta o Melilla hay que mandar a alguien allí para que no se queden desguarnecidas. Esa es la realidad. Por ejemplo, cuando se mandó a Bosnia una Bandera de Melilla y otra Bandera de Ceuta, hubo que mandar a Ceuta y Melilla unidades de Córdoba para que no se quedara desabastecida. Ahora bien, las relaciones entre Regulares y La Legión han sido, y son, siempre extraordinarias. La prueba está en que todos los jefes de los Tercios, Millan-Astray, Valenzuela, Franco, han estado en Regulares.

De Regulares ya no queda más que testimonialmente un Grupo (Batallón) en Melilla y otro Grupo en Ceuta. El Primer Tercio de Melilla y el Segundo de Ceuta tienen solamente una Bandera operativa.

Tertuliano.- ¿Por qué persiste Regulares?, ¿por qué no se ha fusionado?

C.G.L.- Por varios motivos. Por historia. Además, en Regulares ya no está el marroquí, es un Regimiento más. En principio, era una Compañía donde los europeos, no se podía decir españoles, y los indígenas estaban en una relación del 10 por ciento de europeos y el resto de indígenas. Ya no está el marroquí, desde que Rafael Vera, director de la Seguridad del Estado, entregó el carné de identidad a los que tenían la tarjeta estadística en Ceuta y Melilla, algunos marroquíes tienen documentación española y, por lo tanto, en el Tercio de la Legión, en Regulares, etc… están ellos. El marroquí sigue existiendo, está dentro de las unidades, cosa que antes estaba, prácticamente, en Regulares.

Antes a La Legión se apuntaban españoles y extranjeros. Ahora, no. La normativa es la misma para ingresar como profesional en cualquier unidad, ser español. Y en cuanto a extranjeros solamente pueden ingresar los sudamericanos. No hay más. Ahora mismo, todos los españoles pueden ingresar en las Fuerzas Armadas. En Regulares no lo sé, pero me imagino que se hizo lo mismo que en La Legión y es que todos aquellos que solicitan ingresar en La Legión hacen el campamento de instrucción en Almería y allí se les selecciona y se les ordena, pero con una particularidad, y es que no se cumple lo que piden de ir todos a Ceuta a Melilla. No van todos, solo unos poquitos, pero muy poquitos. El resto a Ronda o Almería. También hay que decir una cosa: hasta ahora, que yo sepa, no ha habido ningún problema con ningún marroquí destinado en La Legión de Ceuta o Melilla.

Tertuliano.- Yo rompo una lanza por los marroquíes que he tenido. En mi Unidad había algún marroquí, emparentado muy directamente con el famoso Aomar Mohamed Duddú, y estando bajo mi amparo se portó divinamente. Es verdad que este marroquí, guardia civil, su padre había sido oficial conmigo en Regulares y tenía el carné de español mucho antes de que lo diera el Gobierno, es decir, eran españoles ya en el año 1959. En definitiva, no todos los marroquíes eran malos.

V.A.M.- Coronel, cuéntenos el supuesto incidente de Salamanca entre Miguel de Unamuno, rector de la Universidad, y el general Millán-Astray, ya que está muy de actualidad por una reciente película.

J.D.D.- La película de Amenábar, que no hay que olvidar que está subvencionada, expone el famoso incidente ocurrido entre Unamuno y Millán-Astray. Nos remontamos al 12 de octubre de 1936. Unamuno, literato español de la Generación del 98, había ganado su cátedra en Salamanca donde pasa a ser rector, y tras la Primera Guerra Mundial, Alfonso XIII le destituye como rector porque se había manifestado en contra de la Monarquía. Estaba el cuartel general de Franco ya en Salamanca, detalle importante, en la casa del Obispado, siendo obispo el catalán Plá y Deniel. Millán-Astray estaba en Argentina dando conferencias porque la República le había quitado ya el mando. Unamuno se contradecía a sí mismo y contradecía a todo lo que estuviera establecido. Llega la Dictadura de Primo de Rivera en 1923, y Unamuno se opone a ella y Primo de Rivera lo manda a Fuerteventura. De allí consigue escapar y hay dos versiones distintas, una es que un amigo suyo lo saca en barco y se lo lleva a París, y otra que sale en avión. Se baja desde París a Hendaya y allí permanece hasta el año 1930, tras la caída de Primo de Rivera, que puede volver a entrar en España. Él se pronunció, y no se lo perdonaron en la República, en contra de los desmanes del Frente Popular y, nuevamente, habiéndole destituido desde Madrid previamente como rector, Franco le vuelve a restituir porque ya estaba Franco con su cuartel general en Salamanca. En esta situación nos encontramos el 12 de octubre, Unamuno es rector tras esa serie de avatares. Millán-Astray, que está en Buenos Aires, al oír la noticia del alzamiento de parte del Ejército y de la población española contra el Frente Popular, se viene en barco hasta Lisboa, entra en Sevilla, donde Queipo de Llano llama a Franco y le dice que está allí Millán-Astray y se va a Salamanca para estar junto a Franco que, de entrada, le nombra director general de propaganda, que es el embrión que después hemos conocido como Radio Nacional. El 12 de octubre se celebraba años atrás el Día de la Raza y entonces deciden celebrarlo este año en un acto académico en el Paraninfo que preside el rector y que representa al jefe del Estado. Amenábar, equivocadamente, por falta de información o intencionadamente, en la película presenta una mesa que no se corresponde con la realidad. Quien presidía la mesa era Unamuno, en representación del jefe del Estado, porque en su universidad él era el jefe, o como él decía, el templo de la inteligencia. Se incorpora Carmen Polo de Franco y la sitúan a la derecha de Unamuno. A la izquierda de Unamuno está el obispo Plá y Deniel, y más allá está Millán-Astray. Intervienen varios oradores, Ramos Loscertales (falangista), Pemán (poeta), etc… Y algunos se pasan de frenada haciendo referencia a los vascos, catalanes, y tal… A lo que Unamuno se va cabreando poquito a poco. Es significativo que tiene un documento en el bolsillo que, días antes, estando enfermo en su casa, le había llevado la mujer de Atilano Coco (pastor protestante, masón) pidiéndole que intercediera ante Franco, porque Unamuno tenía acceso a Franco fácilmente, ya que éste era un admirador de Unamuno y seguidor de su teoría de la lucha de la defensa de Occidente y la cultura occidental a la que está enfrentada, como todos sabemos, la masonería. Saca esa carta y garabatea en el reverso. Ese documento yo lo he obtenido de alguna biografía de Unamuno, concretamente la de Emilio Salcedo, publicada en 1964, pero anteriormente Joaquín de Entrambasaguas había hecho también una biografía de Unamuno en 1957. Ambos tratan este tema y en el reverso de esa carta destaca curiosamente la falta de una palabra que para mí también es clave, como el detalle de que Atilano Coco era masón. En diferentes publicaciones desaparece esa palabra, pero, sin embargo, en el original que está en la Casa Museo de Unamuno en Salamanca, sí está la palabra “Rizal”.  La situación se va crispando y cuando a Unamuno le tocan las narices, se cabrea, toma la palabra, y llama la atención a los que habían sido oradores hasta ese momento denominando a los vascos y catalanes como el cáncer de España. Unamuno argumenta que “el obispo que es catalán os enseña doctrina cristiana y yo (Unamuno) que soy vasco os enseño lengua española”. Es importante decir que había perdido la nominación al Premio Nobel de Literatura en el año 1935 que estaba prácticamente concedido a Unamuno y no se lo dan, precisamente, por sus manifestaciones en contra de la República. Volviendo a Rizal, era filipino, poeta, mente preclara, tenía varias carreras, y era masón. Se da la coincidencia de que en el mismo barco en el que va Millán-Astray desde Barcelona, cuando se incorpora con su Batallón a Filipinas, va también Rizal, pero como prisionero. Esa coincidencia se omite porque Unamuno le pincha un poco a Millan-Astray, aparte de llamarle Polifemo, le toca a Rizal. Rizal había sido ajusticiado en Filipinas, lo mismo que lo había sido Atilano Coco, que ya debía saber que había muerto. Él provoca la situación diciendo la famosa frase: “Estáis matando a gente y no es eso. Venceréis pero no convenceréis.”. Ahí es cuando, con el único brazo que le quedaba, Millán-Astray se altera un poco y golpea la mesa, pide la palabra, pero no espera a que se la concedan, sin más se levanta y, en ese momento, alguien del público grita lo de “Viva la muerte!”. En La Legión nunca hemos gritado “¡Viva la muerte!”, como tampoco le echamos pólvora a la leche de pantera porque está malísima (risas). He podido conseguir documentos que, aparte de ver la mesa constituida, hay una fotografía que es determinante. Demuestra que no hubo ningún choque personal entre ambos, están despidiéndose y se ve claramente el rictus sonriente tanto de Millán-Astray como de Unamuno, que están despidiéndose como dos buenos amigos en la puerta del Paraninfo cuando había acabado el acto. Son dos personalidades muy fuertes, son dos personas que para ensalzar a una no hay por qué denostar a la otra, creo que los dos han contribuido enormemente a la historia de España, cada uno en su terreno. Unamuno es de los mejores literatos que ha tenido España o la lengua española en general, y Millán-Astray es creador de una obra (Credo Legionario) que sobrevive a muchas zancadillas que se le han puesto y sobrevive actualmente por 100 años. Siempre digo lo mismo, el Credo Legionario es el alma de La Legión, que es un cuerpo. Los demás no digo que no tengan alma, pero sí digo que La Legión la tiene. No pueden ser todos los cuerpos iguales, porque entonces no habría comparación posible. Por lo tanto, no hay que denostar a Millán-Astray, que para mí es un personaje de la historia de España digno de admiración y como legionario, y obviamente a Unamuno. En definitiva, puedo probar que no hubo encontronazo y que fue menos de lo que cuenta la historia y tampoco es tan trascendente para la historia de España, es más, fue Millán-Astray el que le dijo para sacarlo de allí “Don Miguel, dele el brazo a la señora”, porque quienes se lo querían comer eran los falangistas, que curiosamente cuando muere Unamuno y para redimirse, son ellos los que van portando el féretro de Unamuno y podríamos hablar mucho más…

Tertuliano. ¿Qué tiene que ver la masonería en esto?

J.D.D.- Bueno, la masonería en Marruecos estaba instalada principalmente en Regulares y en los Tercios de La Legión. Unamuno fue invitado en Hendaya a ser masón y nunca quiso serlo porque él era cristiano. No podía abrazar a la masonería con esas creencias cristianas. Tengo también un documento que en la tarjeta de invitación para una tenida (convocatoria masónica) aparece la efigie de Unamuno. A ellos les hubiera gustado que Unamuno fuera masón. Pero a él no, es más, les ataca con lo de la lucha contra la civilización de Occidente. Entonces Unamuno, para tocarle las narices a Millán-Astray, reprocha la muerte de Atilano Coco, al que pienso que no conocía porque del resultado de la lectura de la carta se ve que los datos que le da la mujer de Atilano Coco a Unamuno son para referirle detalles que no conocía, y trayendo a colación a Rizal en relación con Atilano Coco, porque eran dos masones. El joven de 17 años, Millán-Astray, había ido a combatir a Filipinas porque se había promovido la rebelión contra España, en el mismo barco que viajaba Rizal, que fue el que promovió la revolución de Filipinas.

V.A.M.- En aquel momento, Unamuno es de los pocos intelectuales de España que confía en un ejército regeneracionista, aunque autoritario, que devuelve la legalidad que estaba tirada en la calle, como todos sabemos. Entonces tiene una gran confianza en ese movimiento del 18 de julio, que no es del 18 de julio, sino del 17 de julio, en Melilla (La Adelantada), cuando un pelotón de La Legión asalta el Servicio Geográfico del Ejército en Melilla La Vieja. Sin embargo, Unamuno se desencanta pronto del nuevo régimen, de hecho, le llevan peticiones para que no fusilen a amigos suyos, alumnos y profesores. Se entrevista con Franco en la misma Salamanca y no consigue parar ninguna de estas muertes. Hay que ser muy justos con Unamuno, aunque él era muy contradictorio. También la España de aquel entonces era tremendamente contradictoria.

Tertuliano.- Mi familia ha estado muy ligada a Millán-Astray. Y digo esto porque mi bisabuelo, el comandante Enrique de las Morenas (el último de Filipinas, de Baler) era amigo de Millán-Astray y la “querida” de Millán-Astray era tía-abuela mía, María Rita Gasset y Diez de Ulzurrun. Entonces, tengo la circunstancia de que pertenezco a esa familia, en la cual mi tío Pepe era don José Ortega y Gasset. Digo esto porque un buen día me encuentro, y mi padre me lo cuenta después, que su prima Rita se ha “liado” con el legionario, y ya entramos a conocer el entresijo de toda esa familia. Respecto al incidente, lo que puedo aportar es avalar todo lo que ha dicho el coronel Díaz, porque cuadra exactamente con lo poco que yo sé, que era lo que me contaba mi padre y conocía perfectamente, porque cuando Rita conoció a Millán-Astray resulta que para la familia, o supuesta familia Gasset, fue terrible porque era la “querida oficial”, ya que la mujer de Millán había hecho voto de castidad renunciando a tener relaciones sexuales. Se pudo anular el matrimonio, pero Franco no quiso.

Tertuliano.- Ya se sabe qué paso y el origen de esa mentira que parte del historiador Luis Portillo que contó esa “no trifulca” dejándola en el aire y una serie de historiadores lo recogen matizando sobre esa presunta verdad. ¿Por qué coge fuerza esa mentira?, ¿por qué hoy día se sigue diciendo? Me da la sensación de que lo que se pretende es denigrar a Millán-Astray y a La Legión.

J.D.D.- Luis Portillo no participó para nada en el incidente porque estaba combatiendo en el bando republicano. Le faltó el detalle de ir a confirmar las fuentes, por ejemplo, cuando Millán-Astray dijo “¡Muera la inteligencia!”, realmente exclamó “¡Mueran los intelectuales!” y le corrige Pemán “¡mueran los intelectuales traidores!”.

Nos olvidamos de una cosa, en el año 1923 a Milán-Astray lo nombran Hijo Predilecto en La Coruña. En el 2005 retiran la estatua de Millán-Astray, suscrita y pagada por el pueblo, y no hubo ni una voz en contra de eso. Si bien, en un principio, no le retiran el nombramiento de Hijo Predilecto, porque al venir del año 1923 no tenía relación alguna con la Ley de Memoria Histórica. Tras los recursos que presenta el BNG (Bloque Nacionalista Galego), le retiran también el nombramiento de Hijo Predilecto de La Coruña porque consideraban que era una figura ligada al alzamiento nacional. Hay una cosa mucho peor, y es que todavía la estatua de Millán-Astray está en un almacén del Ayuntamiento de La Coruña.

Tertuliano.- Hay tres cuerpos de choque en el Ejército que son Paracaidistas, La Legión y Regulares. Entiendo que La Legión sigue siendo un cuerpo de choque con entrenamiento militar específico para hacer frente a situaciones de máximo peligro. ¿La dureza del entrenamiento es la misma en unos cuerpos que en otros?

C.G.L.- Hoy en día no se puede hablar de fuerzas de choque en el sentido tradicional. Hoy en día todas las fuerzas españolas y de todos los países son fuerzas de choque, es una forma coloquial de hablar. La fuerza de choque es la primera que se encuentra con el enemigo, Legión, Paracaidistas, Regulares, a quien le toque. Como he dicho antes, uno de los motivos de La Legión está en el entrenamiento y perfeccionamiento que tienen los cuadros de mando y la tropa.

Tertuliano.- Antes, el general se ha referido a unos momentos en los que había intención de alterar el espíritu legionario. Actualmente, en España hay ministros comunistas en el Consejo de Ministros, el único país de la Unión Europea en que esto sucede, y puestos a ceder en cosas, ¿qué ocurriría o cómo se sobrellevaría la disolución de La Legión?

C.G.L.- La Legión hace tiempo que solicita y no ha conseguido que se le dé una laureada colectiva para todo el cuerpo. Y la quiere desde hace tiempo.  En las elecciones del año 2016 en las que Podemos saca 67 diputados, Pablo Iglesias dijo que ellos querían el Ministerio de Defensa, el CNI, la desaparición de La Legión, de la Guardia Civil, de Regulares, Caballería, etc… Esa preocupación la tenemos todos. Ahora mismo, lo único que tenemos son las misiones de paz, tenemos un presupuesto que no llega a más y no esperemos que la Unión Europea, ni ONU, pida que La Legión continúe. 

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