La UE y el problema migratorio

La UE y el problema migratorio

Alguien tendrá que decir, aunque no sea políticamente correcto, que Europa no puede permitirse más refugiados y emigrantes en su territorio. De hecho, lo ha tenido que admitir la propia Unión Europea, y a su pesar, y Ángela Merkel, que solo hace unos meses los acogía con los brazos abiertos. Pero no se podía llegar más lejos. No hay nada de xenofobia, ni racismo… lo que hay es una situación insostenible para los países receptores, cuyos electorados, la gente como usted y como yo, ha dicho basta. Ahí están el Frente Nacional en Francia –primera fuerza política gala contra la que se han aliado conservadores y socialistas-, Amanecer Dorado, Alternativa para Alemania, UPID, los daneses, holandeses, macedonios, eslovenos, húngaros…

Habría sido mejor para todos, en el caso de los refugiados sirios, solucionar el problema de origen de raíz, es decir, aplastar al IS mediante una fuerza occidental conjunta que, primero desde el aire, y después con la infantería ocupara el territorio. Se habrían solucionado dos problemas, el de los refugiados y el del terrorismo yihadista proveniente de aquella zona. Pero los bienpensantes tampoco querían el empleo de la fuerza. Hay otro asunto, si de Siria se van los sirios ¿quién combatirá a los terroristas?, ¿siempre Occidente?, se supone que los sirios también deberían defender su país, cada pueblo debe ser el primero resolver sus problemas. Porque el dictador Assad combate al IS, pero la población huye despavorida, no solo las mujeres y los niños, también los hombres en edad de disparar un fusil. Después tenemos el problema de Turquía, a la que la Comisión promete 6.000 millones de euros para devolver, individualmente, a cuantos pisen su suelo en dirección a Europa. Más allá del dinero, este pago es un gran paso para que el país se acerque a la UE, puerta a la que lleva llamando mucho tiempo. Y entonces Europa será menos Europa. Con criterios buenistas y multiculturalistas lo que sí podemos es agravar los problemas, no mirar la realidad de frente. Los sucesos de Colonia y de otras ciudades alemanas no han ayudado, emigrantes y algunos refugiados robando y abusando sexualmente de las mujeres alemanas no motiva, precisamente, una opinión pública favorable. Los populismos crecen porque los gobiernos no ponen remedio a los problemas de la gente común y se guían por predicadores mediáticos y de salón que no estarían dispuestos a acoger en su casa a un solo refugiado, la solidaridad se la exigen a los demás. Los veintiocho se han dado cuenta tarde, pero se han dado cuenta.

RESIDENCIA

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