La verdadera responsabilidad corporativa - El Sol Digital
La verdadera responsabilidad corporativa

La verdadera responsabilidad corporativa

El técnico comercial del Estado, Carlos Espinosa de los Monteros, considera que la Responsabilidad Social Corporativa no existe y así lo hizo ver hace ya más de una década en la conferencia La función social del empresario que pronunció en el curso de verano Economía y política desde el pensamiento liberal que organizó Recoletos en colaboración con la Universidad Complutense en el año 2005.

Espinosa de los Monteros mantuvo que la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es una “teoría de moda” y que nadie sabe lo que es, ni tan siquiera los que se dedican a ella se ponen de acuerdo, afirmó. Asimismo, advertía que desde el pensamiento liberal, la RSC es bastante peligrosa para las economías de mercado porque pone límites a la libertad de empresa por parte de políticos.

Este empresario explicó que la RSC posee seis premisas: el capitalismo no sirve al interés público, por lo que el Estado debe corregir los fallos de mercado; la empresa privada debe arrepentirse de su egoísmo de ganar todo el dinero que pueda (debe hacer “penitencia”); la empresa debe reconocer sus obligaciones; tanto las “penitencias” como las obligaciones las establecen “sacerdotes progresistas”; modificar los objetivos normales para redirigirlos hacia el medioambiente y la sociedad; y se debe conseguir la empresa sostenible frente a la libre empresa.

Por el contrario, Espinosa de los Monteros defendió la Verdadera Responsabilidad Corporativa (VRC) ya que en ella el empresario sí que cumple su verdadera función social: obtener el máximo beneficio satisfaciendo las necesidades de la sociedad. Así, la empresa satisface a los clientes, puede repartir dividendos a los accionistas y crear riqueza para la sociedad.

La verdad es que conviene reflexionar sobre muchos conceptos, como la RSC, que se instalan en la normalidad de los ciudadanos -de los empresarios en este caso- y, sin embargo, están faltos de apoyaturas sólidas. Pero hoy ¿quién le pone el cascabel al gato y se encarga de desmontar tantas falacias ya admitidas por el pensamiento políticamente correcto? La respuesta no es otra que cada cual debe desarrollar su sentido crítico para no comulgar con ruedas de molino y para hacer más rica y plural al nuestra sociedad.

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