La Vieja Europa y la democracia - El Sol Digital
La Vieja Europa y la democracia

La Vieja Europa y la democracia

Estamos asistiendo a una suerte de vendetta contra el resultado del referéndum en el Reino Unido acerca de su salida de la UE. Vendetta porque han perdido los partidarios de la permanencia. Vaya por delante que EL SOL DIGITAL es de la opinión de que tanto a los británicos, escoceses, galeses e irlandeses del norte como al resto de los europeos de la Unión -y así creemos que hay analizar las cosas, en función de los intereses de la población- les beneficia la permanencia, pero esto es una cosa y otra que se demonice a David Cameron por haber convocado un referéndum que ha perdido, y que ha pagado dimitiendo, verbo que no se conjuga en español. En primer lugar, someter a las urnas una decisión que tanto afecta a un país debería ser obligado, no excepcional, y estamos seguros que otras políticas tendríamos si les arrebatáramos a las élites políticas las decisiones sobre asuntos de extraordinaria importancia. Que nuestras democracias sean representativas, no quita en absoluto que determinadas cuestiones, por su trascendencia, sean sometidas al refrendo popular, desde luego es genuinamente democrático. Recuérdese que Felipe González llevó a referéndum seguir en la OTAN y la mayoría de los españoles se pronunció a favor, lo que desactivó una oposición demagógica contra la Alianza Atlántica.
En segundo lugar, las presiones de toda clase que se han desatado contra el Brexit no han podido con una mayoría del 52 por ciento, margen estrecho frente al 48, pero esta es la ley de la democracia, un solo voto de diferencia bastaría si no se fija legalmente otra medida. Porque resulta que lo que está en juego es el respeto a las leyes y a los escrutinios, nos gusten o no, y a esto parece que los perdedores no terminan de asimilarlo. ¿Y qué presiones? Desde la visita de Obama y su campaña a favor de seguir en la UE, los pronunciamientos de los jefes de la Inteligencia MI-5 y MI-6, las declaraciones de los líderes de otros países… y hasta el asesinato de una diputada laborista seguidora de la permanencia. En tercer lugar, se esgrime que los defensores del Brexit han mentido y manipulado la información que ofrecían al electorado. Como lo han hecho los contrarios al Brexit, y como se hace en cualquier elección, sea cual sea. Todos los partidos y movimientos mienten, unos más, otros menos, pero esto no es un secreto, es sencillamente así, en el Reino Unido y en cualquier nación, como España, y nada ganamos en ocultarlo. Más le valdría a la Vieja Europa construir una sólida Unión Europea que proteja sus fronteras y nos proteja del terrorismo, por ejemplo, que no sorprenderse de unos resultados que solo advierten de la debilidad de un proyecto que más allá de lo económico sigue siendo una quimera.

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