Las bodas exprés llaman a la puerta del Ejecutivo andaluz

Ignacio Pérez

Puede que no haya nada más catártico que preparar una boda: los vestidos a medida, las flores, el lugar de la ceremonia y el modo en el que se celebrará, la distribución de los comensales en el correspondiente banquete… En muchas ocasiones, las bodas se alejan de su principal objetivo, la felicidad de aquellos que desean casarse, y se convierten en auténticos quebraderos de cabeza y focos de estrés, normalmente motivados por la larga espera. Los recién comprometidos están de suerte: tal vez la semana que viene ya estén casados.

Hace ya algún tiempo que La Vegas no tiene nada que envidiar en lo referente a las denominadas bodas exprés, que en los últimos años se está convirtiendo en un fenómeno altamente solicitado en nuestro país. El procedimiento, lejos de toda celebración, es bastante simple: la pareja interesada acudiría a un notario, el cual en función de una cifra variable les da el beneplácito legal. Esta forma de unión no es para nada exclusiva: ciudades como Copenhague, San Petersburgo, Las Vegas e incluso la pequeña Gibraltar llevan años dando la bendición a nuevas parejas mediante este modelo. Con el objetivo de fomentar dichos enlaces, las empresas matrimoniales y de viajes de los diferentes países suelen establecer acuerdos para ofrecer un servicio disponible a todos los ciudadanos, independientemente de su nacionalidad. Así, no solo se fomenta el ingreso de nuevos turistas al país, sino que además se brinda a las parejas la oportunidad de acoger las celebraciones en el mismo lugar, percibiendo más cuantía económica en caso de ser así.

Son muchas las páginas webs que ofrecen consejos y servicios sobre las bodas exprés, e incluso alguna las ponen al alcance de un solo click. Estos portales invitan a las parejas interesadas a ‘modernizar sus bodas’: evitar los salones tradicionales, pudiendo sustituirlos por ceremonias y fiestas en la playa; comprar por internet vestidos ya confeccionados y arreglarlos o reutilizar otros vestidos antiguos; e incluso cambiar las clásicas invitaciones de boda por eventos de Facebook. Todo con un fin primordial: acelerar el proceso y abaratarlo. Un ejemplo de estas bodas rápidas serían las organizadas por la firma valenciana El Alto, quienes tras 30 años de experiencia en preparaciones tradicionales ha decidido ponerse al día en la práctica, comprometiéndose a organizar nupcias en tan solo dos semanas. Los novios eligen el ‘pack’ de prestaciones que más les guste de un catálogo a su disposición, y la empresa se encarga de todo lo demás. El precio suele ser mucho más reducido y flexible, aunque siempre dependerá evidentemente del capital que los interesados estén dispuestos a pagar. La empresa solo mantiene un compromiso, y es la realización exitosa del evento en 15 días.

La moda de las bodas exprés, como tantas otras, trae también consecuencias negativas, y es que no todo el mundo está de acuerdo con la celebración de éstas. El principal motivo es pensar que supone una ‘destrucción’ del tejido nupcial tradicional, para el que muchos afirman que no importa el dinero que se gaste. Otra de las razones -muy llamativa- sería ver este tipo de enlace como una unión de intereses económicos y sociales, esto es, un matrimonio por conveniencia, como por ejemplo para lograr la nacionalidad española, aunque son los casos menos frecuentes. Lejos de temores infundados, la economía sigue siendo a día de hoy un factor determinante en la celebración de bodas, tanto para los que la solicitan como para los que las organizan. Y es precisamente con el objetivo de lograr un negocio competitivo que la Unión de Empresarios de Andalucía (UDEA) ha solicitado a la presidenta del gobierno andaluz, Susana Díaz, su implantación en Andalucía. El establecimiento de estos servicios mediante la reducción de requerimientos burocráticos y trabas administrativas ayudaría en gran medida a la bonanza turística de Andalucía, que renovaría su oferta de cara al público extranjero, afirma el presidente de la UDEA, Javier Checa.

De esta introducción se percibirían grandes ingresos para toda la comunidad, así como un notable ascenso de la tasa de empleo. Junto a otros factores, asegura Checa, Andalucía se postularía como una de las primeras regiones de España que exponga esta oferta. Conforme a la actual legislación, existe un gran número de trámites que hay que seguir. Para que el matrimonio tenga validez, al menos uno de los contrayentes debe residir legalmente en España, y tras esto se solicitaría el modo de celebrar el matrimonio (por lo civil o la Iglesia). Se requiere igualmente la vigencia de los documentos de identidad, certificados de nacimiento expedidos por el Registro Civil de donde se haya nacido, el certificado de empadronamiento y la declaración jurada del estado civil de cada novio. Una vez se confirma que todo esto está en regla, se presenta la instancia cumplimentada en el Registro Civil y los trámites de ejecución del expediente se resolverán entre 30 y 50 días, tiempo que no todos están dispuestos a esperar, y mucho menos en la UDEA. No cabe duda que la apertura de las bodas exprés, en caso de hacerse plenamente efectivas, darán mucho que hablar en el camino a su normalización; no obstante, su fruto dejaría sin lugar a dudas un matrimonio más allá de lo meramente económico. Quizás tengamos la ocasión de asistir a una celebración de esta índole, que a pesar de su rápida resolución, nunca logrará evitar los nervios de antes de la unión y mucho menos borrará el recuerdo de los asistentes, por fugaz que sea.

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