Las dos caras de la cuenta de explotación - El Sol Digital
Las dos caras de la cuenta de explotación

Las dos caras de la cuenta de explotación

Salvador Arenere, presidente de la Asociación de Directivos y Ejecutivos de Aragón (ADEA)

Es llamativo que hoy en día el discurso de la Administración se ciña permanentemente a los gastos y evite hablar de los ingresos.
Cuando se analizan los principales problemas de la economía española, destaca sin duda la excesiva deuda (próxima al 100 por cien del PIB) y la falta de control del déficit, con verdaderas dificultades para cumplir los límites que, desde la Unión Europea, son exigidos a los Estados miembros.
Si descendemos al nivel de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, la situación, bastante generalizada, se sitúa en la misma línea, con el exceso de la deuda y el descontrol del déficit, salvo casos excepcionales.

No hay duda de que la mejor forma de poder financiar el Estado del bienestar, de atender las necesidades sociales, a los más desfavorecidos y los más afectados por la crisis, es incrementar la inversión, fomentar nuevos proyectos, generar ingresos, incrementar el PIB y crear empleo para reducir la todavía alta tasa de paro.
Cualquier empresa o cualquier familia deben controlar sus ingresos y sus gastos, evitar endeudarse por encima de sus posibilidades, para impedir, en la medida de lo posible, situaciones desagradables. Y si así ocurre, el Estado, las comunidades y los ayuntamientos deben acudir en su ayuda.
Por esto, llama poderosamente la atención que, en los últimos tiempos, el discurso permanente esté enfocado a la parte de gastos de la cuenta de explotación y prácticamente nadie está en la propuesta de la parte más alta de dicha cuenta, la de los ingresos.

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