Las Hipotecas Multidivisa - El Sol Digital

Las Hipotecas Multidivisa

La casualidad no existe cuando hablamos de productos financieros

Alfredo Martínez Muriel
Delegado y Abogado de Ausbanc Málaga

Hay quien nos intenta hacer creer lo contrario, pero cuando hablamos de economía y del mercado financiero no nos encontramos ante un destino indescifrable ni ante un futuro recóndito. El sector económico es predecible y las entidades financieras cuentan con información privilegiada que les permite pronosticar su devenir.

No fue cosa del azar que durante los años en los que la fortaleza del euro era incuestionable se comercializasen las denominadas hipotecas multidivisa. Tampoco fue coincidencia que se ofreciera información totalmente sesgada, y en algunos casos incluso adulterada, en relación con las supuestas ventajas del producto y sus más que posibles efectos perversos. No es de extrañar que pocos años después de la comercialización masiva de este tipo de préstamos con garantía hipotecaria, la moneda europea se devaluara estrepitosamente produciendo un encarecimiento de dichas hipotecas en torno al 25 por ciento del capital concedido inicialmente a los deudores.
Me estoy refiriendo a préstamos con garantía hipotecaria que fueron concedidos a quienes, movidos por la confianza y las buenas palabras del empleado de su oficina bancaria, decidieron contratar una forma de financiación “moderna y ventajosa” que se referenciaría a divisas de otros países o continentes. No son, como se pretende hacer ver, especuladores o grandes inversores. Se trata, en su mayoría, de personas de a pie con trabajo y familia, que buscaban adquirir su vivienda a un precio razonable pero sin asumir riesgos innecesarios.
La particularidad de las hipotecas multidivisa reside en que la deuda se referencia a una divisa distinta a la local, es decir, distinta al euro. Para ello, al entregar una determinada cantidad de dinero, ya sea en la concesión del capital inicial por parte de la entidad bancaria como en el posterior abono de las cuotas mensuales por parte del deudor, se debe convertir ese dinero de una divisa a otra. Lo habitual dentro de nuestras fronteras ha sido referenciar este tipo de hipotecas al valor de los yenes japoneses, los francos suizos o los dólares norteamericanos.

Esta modalidad de hipoteca se ha comercializado de forma masiva en España principalmente durante los años 2006, 2007 y 2008, existiendo, en la actualidad, unos 65.000 clientes con hipotecas de este tipo. Como es lógico, de este fraude colectivo no se han salvado Málaga y sus gentes, y se calcula que se han contratado más de 3.000 hipotecas referenciadas a una moneda distinta al euro en la provincia (principalmente en la zona centro de la ciudad de Málaga y en los municipios de la Costa del Sol).

Paradójicamente, esta modalidad de hipoteca se ofreció como un negocio rentable y como una oportunidad única para abaratar el coste de la adquisición de una vivienda. Sin embargo, a partir del año 2009 el valor del euro y de su principal índice de referencia (el Euribor) se depreció de forma escandalosa e incesante, situándose en la actualidad en mínimos históricos que rondan 0,15 por ciento (frente al 5,393 por ciento que se dio en julio de 2008). Así, sin más, con el transcurso de unos meses el negocio que parecía perfecto en virtud de las explicaciones y simulaciones realizadas por los empleados del banco se convirtió en un auténtico quebradero de cabeza para los hipotecados, que a pesar de seguir pagando religiosamente las cuotas mensuales de su hipoteca, veían, no sólo que la cuota a abonar de forma mensual era cada vez más alta, sino que además, y a pesar de los pagos realizados, la deuda era cada vez mayor.

Lógicamente, esto es consecuencia de la devaluación del euro, puesto que se hace necesario aportar más euros para que a través de la conversión se obtenga la misma cantidad de divisas (yenes, dólares, francos, etc.). Y es que es un hecho notorio que los bancos, como expertos agentes del sistema financiero, preveían ya desde el año 2007, si no antes, una bajada a corto-medio plazo del valor del euro. Porque como digo, en la confección de la fortuna bancaria nada ha tenido que ver la suerte. De la misma forma, tampoco la pérdida de capital o la creación de un perjuicio económico a veces irreparable para el cliente ha sido cosa del azar. Existen riesgos para los usuarios que se omiten deliberadamente. Riesgos ciertos y de los que las entidades financieras son plenamente conocedoras.

La comercialización masiva de hipotecas multidivisa son otro claro ejemplo de las malas prácticas bancarias que nos han conducido a la actual crisis económica de las familias favorecidas por las entidades financieras y su cultura del máximo beneficio a cualquier precio.

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