Las mujeres en el mundo del turismo

Las mujeres en el mundo del turismo

Emilio Nájera
Miembro de ASETHAN (Asociación Emérita de Turismo y Hostelería de Andalucía)

Hace un par de meses leí en una revista especializada que “seis de cada diez trabajadores en turismo son mujeres”. Me llamó la atención el hecho de que no se refería únicamente a España sino que se refería al empleo turístico en la Unión Europea.
No quiero aburrir al lector con estadísticas que, en algunos casos, suelen resultar un tanto tediosas al tener que entrar en valoraciones o análisis, pero para dar explicación al título de mi encabezamiento no tengo más remedio que facilitar un par de datos para que tengan una idea más clara. En el conjunto de la Unión Europea el 58 por ciento de las personas empleadas en los sectores de turismo (alojamiento, agencias de viajes y transporte aéreo) son mujeres, y de este porcentaje el 13 por ciento están entre las edades de 15 y 24 años. En este sentido, nuestro país no va a la zaga de estos datos pues el porcentaje que arrojamos es del 57 por ciento de mujeres, si bien España se sitúa con un 6 por ciento entre las mismas edades. Y ahora desmenuzamos ese 57 por ciento. Todos los que hemos trabajado en turismo sabemos que, tratándose de hoteles, la mayoría de ellas trabajan en pisos, limpieza y restaurante, no menciono lencería dado que en casi ningún hotel existe ya este departamento porque la ropa se lava fuera. En el sector de agencias de viajes también son mayoría y en transporte aéreo me atrevería a decir que está al 50 por ciento entre hombres y mujeres.
Y yo pregunto, ¿cuántas mujeres hay que desempeñen un cargo relevante en turismo, como directoras de hoteles, en agencias de viajes o en el transporte aéreo? A decir verdad, no hay datos concretos al respecto. Sin embargo, lo que sí se sabe es que en las escuelas y facultades de Turismo hay más mujeres que hombres y las primeras sacan mejores notas que los segundos. Aquí vuelvo a hacerme otra pregunta, ¿adonde van esas estudiantes que han sacado tan buenas notas? No parece razonable que sacando tan buenos resultados no haya más mujeres en esos puestos directivos. ¿A qué se debe entonces? ¿A su condición de género femenino? ¡Porque si sacan mejores notas que los hombres entiendo que deberían haber más en esos puestos! ¿O el motivo es que se nos van fuera como ocurre en otras profesiones?
Si es así, es una lástima perder este activo tan valioso y que tanto nos cuesta formar. Hace muchos años tuve mujeres recepcionistas en el hotel y no me avergüenzo en decir que al principio tuve mis dudas sobre ellas, pero viéndolas trabajar me demostraron lo competentes que eran; hoy me siento muy orgulloso de ver algunas de ellas desempeñando puestos de subdirección y dirección en hoteles y otros sectores del Turismo.
Personalmente, pienso que las mujeres, en nuestra profesión, nos aportan unas ricas y variadas aptitudes de las que la mayoría de hombres carecemos: Ellas son creativas, tienen mejor gusto por la estética, suelen ser muy meticulosas y en los otros aspectos del trabajo pueden tener la misma formación y capacidad que los hombres, además suelen ser muy constantes en las negociaciones y no se rinden fácilmente. En definitiva, creo que debemos darles paso a desempeñar cargos de responsabilidad si sus aptitudes lo permiten. Estoy en contra de conceder “cupos” en direcciones de empresas por el hecho de ser mujeres. Creo que con este proceder contarían menos sus conocimientos y se las primarían por su género, y esto tampoco es justo porque sería una clara discriminación hacia los hombres. Como se suele decir “el que vale, vale, y el que no valga que desempeñe la función que sus conocimientos le permitan”.
Por lo tanto, avancemos en la igualdad de géneros y olvidemos viejos mitos sobre ellas: embarazos, niños, absentismo, salud, etc. y seamos todos conscientes de que con la competitividad nos esforzamos para ser mejores en alcanzar nuestras metas profesionales. No cerremos las puertas ni obstaculicemos a aquellas personas que lleguen mejor preparadas. Aprendamos unos de otros y, en la medida de cada uno, tratemos de mejorar lo que ya hay hecho o quede por hacer.

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