Las profesiones del futuro

Israel Mármol
Economista

Periódicamente se publican noticias sobre “las profesiones más demandadas del momento” que, implícitamente, envían un mensaje sobre lo que se debe de estudiar para obtener una salida laboral. Veo un problema y una consecuencia.
El problema es que algunas de las categorías requieren una larga formación, obtener el título de ingeniero industrial o gerente de servicios médicos demora un mínimo de diez años, entre formación y adecuada experiencia, por lo que, salvo como anécdota, decir que se van a demandar gerentes de hospitales no tiene ninguna relevancia para quien está buscando ocupación ahora mismo. Si, además, el trabajo de gerente de servicios hospitalarios que se prevé que se va a demandar lo va a ser… en los Estados Unidos, la noticia es casi más irrelevante que el horóscopo, si me permiten, salvo para quien esté dispuesto a emigrar. (Hablando de emigración, si hay un programa de ayudas y subvenciones más criticable que el Programa para el Retorno del Talento de la Junta de Andalucía que alguien me lo explique. ¿Por qué afirmo esto?
Porque resulta que ofrece ayudas por dos conceptos:
– La contratación. Se dirige a empresas que contraten a personas andaluzas que se encuentren trabajando y residiendo en el extranjero. Hasta 40.000 euros por contratar a menores de 45 años (¿por qué se pone una restricción de edad?), licenciados universitarios que retornen a España después de dos años en el extranjero.
– El traslado de residencia para las personas contratadas al amparo del punto anterior, de hasta 5.000 euros por gastos de desplazamiento, ¡hasta 12.000 euros por gastos de alojamiento! y entre 2.000 y 5.000 euros por gastos de escolarización.
Lo relevante no son las profesiones que se van a demandar si no una comparación un poco más compleja:
tomar profesión a profesión y calcular el tiempo que se necesita para estar preparado para ejercerla. Y tratar de prever si dentro de los X años que nos va a llevar estar cualificados para trabajar en la profesión elegida, ésta va a ser demandada.
Así, si para ser arquitecto “junior” se deben emplear siete años de formación, se debe considerar cual va a ser la demanda de arquitectos en el 2022. Si para ejercer en un estudio propio podemos estimar que se necesitan tres años, como mínimo, como junior, la fecha relevante es 2025.
Con todos los riesgos que tratar de hacer cualquier tipo de predicción conlleva, en pocas palabras, fallar estrepitosamente, se pueden hacer algunas aproximaciones.
Como economista estoy orgulloso de pertenecer al gremio cuya principal función es conseguir que los astrólogos puedan sentirse superiores a alguien. Es imposible realizar predicciones con un mínimo de probabilidad de acierto pero sí que es posible saber qué va a pasar, parcialmente, en el futuro.
Antes de seguir, permítanme un chiste a mi (nuestra) costa: la definición técnica de economista es “aquel profesional que te explica hoy las razones por las que ayer no se cumplió aquello que te predijo antes de ayer.”
Tengo dos informaciones que nos pueden ayudar a hacernos una idea de lo que puede ser necesario en el futuro:
Una estimación de probabilidades, para diversas profesiones, de las pérdidas de puestos de trabajo causadas por la automatización y digitalización se aprecia en la tabla adjunta.
La segunda es un artículo de la Harvard Business Review, ¿Qué estaremos haciendo en el 2.022?, que nos ofrece:
– estimación del crecimiento esperado para cada una de las especialidades
– estimación del sueldo que se puede esperar para quienes las ejerzan
La consecuencia es que todas estas informaciones sobre las profesiones más demandadas sí que tiene una utilidad: a aquellos que ya están cualificados para ejercerlas les sirve para conocer su poder de negociación de la remuneración y demás retribuciones, sea dentro de la misma empresa, sea para un eventual cambio de empleador.
Y también para saber las posibilidades que existen de encontrar un empleo de acuerdo con la cualificación actual o si hay que comenzar un proceso muy de moda: la “reinvención profesional”. Un ejemplo claro es el de los empleados de banca. El tremendo ajuste de la red y el desarrollo de nuevos modelos de intermediación financiera, con uso intensivo de canales remotos, hace que sean candidatos claros a un reciclaje. Porque los nuevos canales “on-line” y telefónicos significan que donde antes se empleaba a un economista o abogado con habilidades comerciales, para la oficina física, ahora se empleen teleoperadores e informáticos para la atención al cliente y para el desarrollo y mantenimiento de los sistemas.
Cierro con otra noticia que nos cuenta cuáles son los puestos mas demandados en estos momentos, de la cual me gustaría destacar la profusión de “key accounts manager”, “mainframe developer” y “online managers”. Le faltan unas cuantas “sinergias” e “I+D+i” para que sea un ejemplo de libro de la jerigonza sin significado real que suple al discurso meditado y con contenido que tan a menudo leemos.

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