Las vacaciones del muerto. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado - El Sol Digital
Las vacaciones del muerto. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

Las vacaciones del muerto. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

Recientemente, se me presentó un caso en que el empresario me sometía a estudio si el fallecimiento de un trabajador sin haber solicitado fecha de descanso vacacional, y por ende, sin haberlas disfrutado, debe o no hacer efectiva su retribución a los herederos, o por el contrario, al tener las vacaciones una naturaleza de ocio y descanso personal y no un carácter retributivo, podría eximir al empleador de su pago a tales familiares, planteándose la cuestión…¿ podrían los herederos de un trabajador que fallece sin cobrar sus merecidas vacaciones ser perceptores de las mismas… o, por el contrario, el fallecimiento conlleva la pérdida total retroactiva del derecho a tales vacaciones anuales?

Es evidente que la naturaleza de las vacaciones a través de la Historia Social del Trabajo, siempre se ha caracterizado por un principio de descanso “sico-físico del trabajador”, por lo que el empleado no debe realizar para sí o para otras entidades trabajos que contraríen la finalidad de tal proceso retribuido, manteniendo el criterio tanto la doctrina científica como la Jurisprudencial en la rama Social del Derecho, en síntesis, que el Derecho a las vacaciones, es irrenunciable e indisponible, estando obligado el empresario a otorgar el citado periodo de descanso, lo que obliga al operario que percibe el salario durante este periodo a dedicarse exclusivamente a recuperar fuerzas… En efecto, el derecho al percibo de las vacaciones está consagrado expresamente como derecho fundamental en el artículo 31.2 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Para un mejor resultado de nuestros asertos, nos encontramos con la STJUE de 6-11-2018, dimanante de sendas reclamaciones de dos mujeres sobrevivientes y únicas herederas de sus respectivos maridos, dirigidas a que les abonaran ciertas cantidades económicas en concepto de indemnización por los días de vacaciones anuales retribuidas y aún no disfrutadas por sus finados en el momento del hecho causante, solicitud que el empresario rechazó pagar fundamentándose en que la normativa nacional en su interpretación, puede parecer que impide el pago de una compensación económica a los herederos del trabajador por las vacaciones anuales retribuidas no disfrutadas por éste, por lo que, si bien es cierto que la circunstancia del óbito del trabajador produce la inevitable consecuencia de que éste ya no puede efectivamente disfrutar del período de descanso y ocio que le correspondían en el momento del fallecimiento, no cabe admitir que tal circunstancia conlleve la pérdida total retroactiva de ese derecho adquirido que (…) comprende una segunda vertiente igual de importante como es el derecho a percibir una retribución.

A mayor abundamiento, bueno será referir el contenido del artículo 7 Directiva 2003/88 y artículo 31.2 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (CDFUE), que en síntesis dice que los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias para que todos los trabajadores dispongan de un período de al menos cuatro semanas de vacaciones anuales retribuidas (…) y que ese período mínimo vacacional retribuido no podrá ser sustituido por una compensación financiera, excepto en caso de conclusión de la relación laboral.

En relación al derecho de los herederos al percibo económico de las vacaciones no disfrutadas ya se pronunció  la STSJ de Madrid 26 de junio 2015 (rec. 352/2015) indicando que “el hecho de que el causante viese extinguido (…) el contrato de trabajo con la Administración recurrente debido a su declaración como incapaz absoluto para todo trabajo, en modo alguno es óbice para que primero él y, por sucesión procesal, sus herederos, tengan derecho a la compensación económica por las vacaciones que el causante no disfrutó en 2012 y 2013”. Igualmente, para el Tribunal Europeo en STJUE de 12 de junio de 2014, C‑118/13, el Derecho de la Unión se opone a normativas o prácticas nacionales que establecen que el derecho a vacaciones anuales retribuidas se extingue sin dar derecho a una compensación económica por las vacaciones no disfrutadas cuando la relación laboral llega a su fin por el fallecimiento del trabajador.

Así las cosas, en su vertiente económica, el derecho adquirido a vacaciones anuales retribuidas tiene un carácter estrictamente patrimonial, esto es, destinado a ingresar en el patrimonio del trabajador, por lo que el fallecimiento de aquel no puede privar con efectos retroactivos a su devengo ni, en este caso, a los familiares a los que debe transmitirse mortis causa el pago de citada vertiente patrimonial como igualmente se declaró en su día en el caso Bollacke (STJUE 12 de junio de 2014, C‑118/13).

En resumen: las vacaciones anuales retribuidas son un principio de Derecho social y el del pago correspondiente a las mismas constituyen dos vertientes de un único derecho, por lo que, en aras de garantizar el respeto de los derechos fundamentales de los trabajadores, no se puede interpretar de manera restrictiva el artículo 7 de la Directiva 2003/88 y que, por tanto, dicho derecho a la compensación no puede supeditarse a que el trabajador la solicite previamente, ni desaparece con su fallecimiento, por lo que la empresa está obligada a pagar las vacaciones generadas y no disfrutadas sin que el fallecimiento del trabajador exima de su devengo a sus familiares.

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