Libro de Hojas de Quejas y Reclamaciones ESD79 - El Sol Digital
Libro de Hojas de Quejas y Reclamaciones ESD79

Libro de Hojas de Quejas y Reclamaciones ESD79

La empresa de mensajería Zeleris -radicada en Málaga en el Polígono San Luis, c/ La Orotava, 31- es un buen ejemplo de una mala atención al cliente, al menos a tenor de lo sucedido a un ciudadano que encargó un pedido de dos cajas de vino y que no los recibió en su domicilio porque el empleado de Zeleris cuando se presentó para la entrega no avisó y, claro, el cliente no lo estaba esperando; éste logró contactar con él por teléfono y quedaron en que el lunes 5 a las 17 horas haría la entrega, pero no fue así; volvió a contactar el cliente con el empleado y éste le dijo que la empresa había retenido la mercancía en el almacén por alguna causa que desconocía. Ni que decir tiene que ponerse en contacto con la empresa resultó imposible, no atendían el teléfono, y llamando a otro número de atención al cliente se escuchaba una grabación que solicitaba elegir opciones, también sin resultado efectivo alguno. El cliente no tuvo otra salida que desplazarse el miércoles 6 en su automóvil al polígono en el que está ubicada Zeleris. La señorita que supuestamente atendía a los clientes al recibir la queja se limitó a decir que si quería reclamar que ahí estaba la hoja de quejas y reclamaciones, pero solo tenía un ejemplar, cuando es obligatorio contar con tres en papel autocopiativo, para la empresa, para el cliente y para la Consejería de Salud que debería entregar el reclamante. Cuando se le hizo ver este extremo a la empleada hizo fotocopias, todo, como se ve, muy profesional. Como colofón a esta historia de mala atención de una empresa de servicios, el cliente advirtió en la pared de la oficina en la que se encontraba el siguiente texto -cada letra del texto en un folio fotocopiado, así de cutre-: “Cada persona que ves está luchando una batalla de la que tú no sabes nada. Sé amable! ¡Siempre!”. El hecho de tutear al cliente y la incorrecta redacción del texto son lo de menos; presume el redactor del cartel que el cliente no sabe nada de su negocio, lo que puede ser incierto por muchas razones y, sobre todo, supone una pésima educación del individuo hacia el cliente; por si fuera poco, el tono imperativo del texto resulta absolutamente rechazable. Una mala experiencia con Zeleris que el cliente evitará en el futuro, además de cursar la correspondiente queja ante la Administración.

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