Link by UMA se convierte en el laboratorio vivo de la futura UMA

Link by UMA se convierte en el laboratorio vivo de la futura UMA

Aspira a ser el polo de talento más singular de la Universidad española

Juan Alberto Gómez

 

Rafael Ventura Fernández es profesor de Organización de Empresa de la Universidad de Málaga (UMA) y actualmente supervisa ‘Link by UMA-ATECH’ a través de la Secretaría de Innovación y Emprendimiento de la que es también director. Ha estado siempre ligado a proyectos y actividades relacionadas con la innovación y el emprendimiento dentro de la comunidad universitaria. Hace dos años, era elegido para impulsar este novedoso proyecto en el edificio The Green Ray, que se ubica en la ampliación del campus de Teatinos. Esta iniciativa tecnológica arrancó el pasado 21 de abril impulsada por la UMA y el Campus de Excelencia Internacional Andalucía Tech. El nuevo modelo aprovecha el ala occidental del Rayo Verde y se distribuye en cuatro plantas. Nace como ‘hub’ para el emprendimiento. Por un lado, ofrece al estudiante todos los medios para crear una empresa y experimentar el mundo laboral. Por otro, quiere ser una vía alternativa de crecimiento para compañías ya consolidadas que se acercan a la universidad buscando talento.

 

Rafael VenturaVentura nos amplia este concepto tan poco común. “El Link es un espacio conector entre la UMA y la empresa, además de cualquier actor externo que pueda ser de interés”. Se trata de “integrar ambos mundos”.

 

Según desvela el experto universitario, ‘Link by UMA-ATECH’ es un espacio “totalmente singular” y “único” a nivel universitario “en toda España”. “La gran diferencia frente a otros”, es que “la actividad de emprendimiento está alojada en un edificio de empresa y no en una Facultad”. Está convencido de que “en un futuro” será “un modelo replicable en otros parques tecnológicos y campus universitarios”.
¿Pero que hay dentro del espacio Link by UMA? Para empezar tres plantas diáfanas con un diseño interior rompedor. “No hay paredes”, observa el responsable universitario porque “simbólicamente derribamos las barreras que separan Universidad y empresa”. “Queríamos desterrar ese viejo tópico donde se decía que la universidad estaba alejada de la realidad económica”, aclara. Por esta razón, “opera como un lugar abierto” donde “no hay consignas” ni “requisitos”. La empresa puede llegar y participar “en la forma que nos proponga”.

 

Un cambio de modelo
En opinión de Ventura, la Universidad malagueña camina hacia un modelo abierto que “debe aprovechar las posibilidades del parque, la suma de recursos y capacidades de empresas externas” para “ofrecer un mejor servicio a los estudiantes”. Esto se hace a través de la identificación de proyectos universitarios que “logren la mentorización de empresas”, o “simplemente formar alumnos y proponerles retos que generen soluciones”. “Hay muchas posibilidades”, concluye.

 

El objetivo de la universidad malagueña es crear un “polo de atracción de talento universitario”.

 

Ideación
Ocupa la cuarta planta y opera como un espacio para reflexionar, generar ideas, compartir problemas. “En esencia, una zona de coworking”. Es la fase más temprana del emprendimiento cuando la idea va tomando forma. El responsable de empresa de la UMA aboga porque “los estudiantes no sólo trabajen en su proyecto sino que interactúen con otros compañeros del campus”. Esta zona de inspiración permite que “puedan compartir problemas”, incluso “generar equipos”, aunque “no compartan disciplinas”. La idea es que un alumno de marketing pueda aportar su visión y experiencia a un estudiante de telecomunicaciones y viceversa.

 

Formación
La tercera planta se ha dedicado a la formación. Es un nuevo estadio en el que se maduran las ideas. Cuenta con dos áreas de formación independientes. El último evento que acogió fue el campus de Google y también la iniciativa ‘Idea Factory’.
A medio plazo, la UMA pretende convertir este espacio en una escuela de innovación que sea referente en el país. “Queremos impartir formación de muy alto nivel junto a una programación continua de eventos”.

 

Espacio de incubación
La primera planta se ha destinado a incubación. Cuenta con 10 oficinas para alojar ‘start ups’ o proyectos spin-off. El coste de alojarse es cero y lo sufraga la propia Universidad. Ofrecen un máximo de cuatro puestos en un entorno desahogado. “El único gasto es tu tiempo”, declara Ventura. No obstante, se parece más al modelo de preincubación ya que el periodo medio de estancia no supera los seis meses. El responsable universitario prefiere hablar de un lugar “de experimentación”. “Brindamos el tiempo suficiente para que los universitarios puedan testear sus hipótesis de negocio”. Para lograr que se involucren el mayor número posible de alumnos “la rotación debe ser alta”. “Si la idea prospera”, señala Ventura, “la siguiente etapa es una incubadora del PTA, una oficina en la ciudad o la colaboración con empresas externas”.

 

Perfil
Aunque el proyecto está abierto a toda la comunidad universitaria, se adapta mejor a un alumno de cuarto o postgrado. “Sin embargo, hemos recibido propuestas de asociaciones de alumnos junior de primero de carrera”. Tampoco hay distinción en cuanto a disciplinas o carreras.
Ventura constata que la Universidad ha evolucionado a la par que los estudiantes. “Los alumnos de hoy no tienen nada que ver con los de hace quince años. La transformación ha sido “tremenda en la medida que la economía ha cambiado radicalmente”. De hecho, hace hincapié en el alto grado de emprendimiento.

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