“Lo que he descubierto es que, al final, lo que me interesa son los personajes que tienen un punto de excentricidad y genialidad” - El Sol Digital
“Lo que he descubierto es que, al final, lo que me interesa son los personajes que tienen un punto de excentricidad y genialidad”José María de Loma

“Lo que he descubierto es que, al final, lo que me interesa son los personajes que tienen un punto de excentricidad y genialidad”

José María de Loma, redactor jefe de La Opinión de Málaga, acaba de publicar El mago de Riga

Vicente Almenara.- José María de Loma ha vivido el periodismo desde sus años más jóvenes con un gran maestro a su lado, su padre, Rafael. Lo que se aprende entonces ya no se olvida nunca. Pero, además, ha ido sumando más y más oficio fijándose muy bien, y en un prudente silencio, en lo que hacen los mejores, y leyendo, actividad ésta que no toda la profesión practica, aunque parezca mentira. Y así, de un periódico a otro hasta hoy como redactor jefe de La Opinión de Málaga, y lo que le queda, vaya usted a saber. Pero su verbo tiene también que encontrar otro acomodo distinto al de la columna, en la que derrocha gracia desde el titular, como a veces cuando habla, al fin y al cabo es una posición personal en este mundo de tantas aristas, y más vale así.

Hace unas semanas ha visto la luz El mago de Riga, de Ediciones Algorfa, y poco antes un libro de aforismos, de esos que no te dejan si pruebas uno. Del proceso de creación hablamos en un ligero desayuno y hasta picoteamos un poco de política nacional sobre el gran tablero de ajedrez. Pasen y lean.

José María, ¿cómo surge la idea de este libro?

Pues hace unos años estaba un día de verano leyendo la prensa, era julio o agosto, que los periódicos vienen un poco más endebles y con contenidos quizás distintos. Leyendo una serie sobre grandes figuras legendarias del deporte, me topo con un reportaje sobre Mihail Tal, no tenía ni idea de quién era este hombre. Leo el reportaje, veo que es de origen judío, letón, del orbe soviético, que su entierro fue multitudinario en el año 1992, pianista, su familia padeció primero el nazismo y luego el estanilismo, y me digo, qué cosa más curiosa. Total, que me pongo, lo que hacemos todos, lo pongo en Google, miro algo más, pero el personaje se me queda alojado en la cabeza. Y yo andaba como siempre pensando que tenía que escribir una novela ya y siempre me había atraído esto que se llama la bioficción, no una biografía de alguien, no, sino coger a alguien real y fabular en torno a él. En estas estoy cuando leyendo cosas sobre él de pronto digo, bueno, ¿y si la propia obsesión del escritor y su investigación la meto también en la novela? Y entonces, en síntesis, hay dos planos, uno un joven y algo atolondrado escritor en busca de personaje o de historia, al que le pasan muchas cosas y viaja, y en otro plano, en otros capítulos, pues un poco ficcionada, porque es novela, la figura de Mihail Tal, que fue el campeón de ajedrez más joven que hubo en el año 1960, una gran figura que se midió con todos los grandes.

¿Y lo que pretendes es acercarte a ese personaje porque te permite otras cosas?

En efecto, el acercarme a ese personaje me permite un viaje literario a las repúblicas bálticas, un bosquejo breve de lo que pudo ser vivir en la Unión Soviética, y también me permite tomar a otras personas que él conoció que me parecen fascinantes, y que tienen por sí mismas una novela, por ejemplo, el gran Arturito Pomar. Yo, en la novela, le he llamado el Marisol del Ajedrez, quizás otra gente lo llama el Mozart, pero salía mucho, como tú sabes, en el Nodo. Franco lo protegió. En el libro también se reflejan mucho las dudas del escritor, que con cierto humor dice: pero ¿a quién carajo le va a interesar una novela sobre un ajedrecista letón del año de la polca?, ¿esto qué es?, ¿no sería mejor novelar la vida de Arturito Pomar? Todo eso está contado ahí. Arturito Pomar acaba de funcionario de Correos en un pueblo, y algunos de sus amigos, como Román Torán, que fue periodista y ajedrecista, director de una revista de ajedrez, y otros son los que se encargan de implorar de vez en cuando a las autoridades que, hombre, dejen a Arturito ir, que lo han reclamado para una partida en París, y el pobre es un funcionario.

¿Y se deja apartar José María de Loma periodista del José María de Loma escritor? ¿O el escritor José María de Loma es también el periodista?

En cuanto a lo que el lector puede encontrar, creo que soy el mismo Loma, una mirada un poquito irónica al mundo, huyendo de lo solemne, y sin pontificar, con un estilo que pueda hacer sonreír, y aunque no es para nada una novela de humor, sí creo que a veces el lector va a sonreír y es entretenida, pero yo creo que es un poco más literaria, que lo haya conseguido o no es otra cosa, pero no se puede disociar mucho el periodista del escritor, porque algunos pasajes podrían ser una columna y hay muchas digresiones, muchas excursiones mentales…

Pero da más libertad una novela que una crónica.

Mucha más. De hecho, ahí hay un ejercicio de libertad, puedo empezar a contar, por ejemplo, una noche después de unas partidas, Mihail Tal se junta con unos cuantos españoles y están en Torremolinos. Entonces el Torremolinos de los años 70, con ganas de pasarlo bien, da para mucho. Te pones a ficcionar, a recrear, cómo pudo ser una cena, unas copas, en Torremolinos en aquellos locales, y te pones a escribir y a escribir y ahí tienes toda la libertad, tanto de espacio como de lo que quieras decir, como de ir enlazando unas cosas con otras.

Incluso puedes encontrar, no sé si es tu caso y te ha pasado, que en el ejercicio literario encuentres recursos que te sirvan después. Porque a la hora de escribir, gracias a esa libertad, accedes a más registros, a más estilos, que después lo puedes incorporar en el género de la columna.

Sin duda, he descubierto, por ejemplo, narrar una aventura de uno de los personajes que el narrador conoce, me permitió un registro como de una pequeña secuencia de novela de acción o casi de espionaje, que eso tiene un recurso para la columna que nunca creo que he empleado y que es bueno. O sea, hacer un poquito más de trama de misterio, incluso una columna puede coger a un personaje y que te cuente cosas, es un recurso. Vamos, tú hacías el otro día tus diálogos, eso está muy bien, a mí me parece original e innovador. Un diálogo de novela, o en este caso que tú seas testigo. Esas columnas clásicas que alguna vez cuentan un almuerzo, eso está muy bien, porque además es muy nutritivo.

Antes eran más comunes que ahora. En la España de los sesenta y setenta, las tertulias literarias y los cafés y los almuerzos dieron mucho de sí. Había dos grandes periodistas en esto, Néstor Luján y Xavier Domingo, de Cambio 16.

Claro que sí, ahora son los asépticos desayunos informativos.

Y el personaje te atrajo, lo mismo que te puede atraer una señora que pasa a tu vera. ¿Descubres por qué te atrae un personaje y no otro?

Bueno, sí, al principio de la novela el escritor protagonista hace un poco una confesión de que podría haber novelado también la vida de un gran futbolista, por ejemplo, o de un gran músico, entonces lo que he descubierto es que, al final, lo que me interesan son los personajes que tienen un punto de excentricidad y genialidad y están a la vista de todo el mundo, son raros, expuestos a la curiosidad mediática y del público, y son gente que me interesa mucho qué piensan, qué mecanismos mentales tienen, qué puede pensar un gran futbolista antes de una final o Mihail antes de un gran campeonato con el más grande que hay, en Chicago, es decir, me interesa cómo pueden reflexionar. Todo el mundo tiene una novela, todas las vidas tienen una novela, la cosa es cómo se cuenten, el que pasa por ahí al lado pues como todo el mundo habrá tenido una crianza, un colegio, unos amigos, un novio o novia, se habrá casado o no en algún sitio, y tendrá ahora su hipoteca y, según lo cuente, tiene una novela. Yo digo que hay mucha gente que se podría escoger para una novela, Sánchez Mejías, Jesucristo, Johan Cruyff, Bob Dylan… Toda esa gente…, pero no sólo la gente tan conocida, sino todo el mundo, pero el punto común creo que es que tiene un punto exótico, morfilómano, le faltan dedos de una mano, mujeriego, mucho vodka, mucha ginebra, un periódico publica que había muerto y se lo toma a risa, le quitan un riñón y se queda tan campante, el tío es así de atractivo. Y, luego, por la novela desfila mucha gente, se nombra a Manolo Alcántara, Gómez de la Serna, a muchos… Me he tenido que documentar, pero he huido de que la documentación aplaste el texto, porque hay muchos escritores que dicen que disfrutan en el proceso de documentación, yo no tanto, me gusta porque me gusta leer, pero ya estudiar para hacer una novela… Creo que te coarta un poco la libertad creativa, para eso es mejor hacer un informe, un libro de historia o una biografía.

 

José María de Loma

De Loma es redactor jefe de La Opinión de Málaga

¿Y cuánto ha durado el parto del libro?

Esto lo empecé hace varios años y diría que con bastante facilidad llegué hasta casi la mitad, pero luego completar el resto y desechar algunas cosas y añadir otras y la arquitectura y todo eso… me ha llevado varios años, pero es una novela corta, varios años porque uno tiene desánimos, recaídas del entusiasmo, dudas, esto no va a ningún lado, esto para qué lo hago, las dudas típicas del escritor y sobre la utilidad, y también porque el trabajo es tan absorbente y las ocupaciones, y han conseguido que lo fuera abandonando un poco.

También es importante la editorial con la que topes. Porque si el editor no te mira a la cara y no te da algo de cariño, es más dificultoso.

También. En mi caso, lo que pasó es que yo le ofrezco a un editor el libro de aforismos, lo acoge con mucha alegría, inesperadamente, con mucho cariño y entusiasmo, me lo publica, y entonces me dice, ¿pero tú no tendrás algo tipo novela? Porque yo publico novelas sobre todo, eso es un poco raro, si tienes una novela me la das. Y entonces, claro, eso sirvió como… tengo la oportunidad aquí de, aunque la editorial sea modesta, bueno, es para toda Andalucía y también Madrid, y sedes en Córdoba y Málaga, tampoco es minúscula, es una editorial que está bien, y hace una buena distribución, pero el hecho de que me digan, ¿no tendrás una novela, hombre? El trámite que nos asusta a todos es ¿y ahora dónde la publico?, y me digo que lo tengo casi solventado, pudiera haber sido que no le gustara, pero le gustó.

Bueno, el periódico tiene Alba, que es la editorial del grupo.

Hace unas ediciones muy cuidadas. No lo sé, tiene clásicos, sobre todo, ensayos, unas guías de escritor que están muy bien.

¿Y tienes alguna otra idea rondándote los sesos?

Tengo bastantes ideas, pero todavía no tengo claro por donde voy a tirar. Esa es otra, la dispersión, hay que luchar contra ella. No tengo todavía una idea clara. Me tentaba ambientar algo en el mundo del fútbol, pero también esto es tomando el fútbol como excusa, de muchas cosas que podrían pasar igual en la empresa, o en cualquier ámbito, pero ya no tanto desde el punto de vista de hacer una bioficción de alguien en concreto, no, sino una trama con bastantes personajes y que la ambientación fuera un poco en el mundo del fútbol, eso me tienta bastante y tengo algo, pero no sé si va a ser lo próximo, la verdad.

¿Esta novela se podría llevar al cine?, ¿la puede tomar un guionista?

Yo creo que sí, se podría, y tomaría fundamentalmente de personaje no al ajedrecista, sino al escritor, y creo que podría ser atractiva, porque en esta novela, me decía el otro día un amigo que la ha leído, que le gusta porque no hay atmósfera, pero no hay atmósfera a conciencia, es decir, pasan muchas cosas, entonces yo creo que como tiene acción y hay un punto disparatado, sobre todo en la segunda parte… Creo que podría ser el protagonista el escritor joven y sus viajes, su atolondramiento, sus aventurillas, su tal, y habría unos flash-backs recreando ese tiempo de Mihail, muy distinto. Tanto en su Riga natal, de pequeño, con su tío, que lo llevaba a aprender ajedrez a la casa de los pioneros, que era una institución, en casi todas las ciudades soviéticas creo, era una especie de centro de adoctrinamiento, donde también enseñaban ajedrez, y las rigas soviéticas de los años cuarenta no creo que fueran muy alegres y también saldría Moscú y sus grandes viajes, Chicago… Es decir, podría ser una película atractiva.

El ajedrecista no sé, pero ¿el escritor de la novela tiene algunos puntos autobiográficos del autor?

Tiene algunos, sí. No soy yo, lo aclaro, porque le cuelgo también algunas acciones que no son muy políticamente correctas en estos tiempos, e igual si la gente piensa, que lo va a pensar, que soy yo, pero no, hay algo de mí, claro, esa obsesión novelesca, ese ensimismamiento a veces, querer escribir, algunas de las aventuras son de él absolutamente. Adquiere vida propia porque yo muchas veces nombro muchos escritores, muchas cosas que a él le gustan, su influencia, lo que va a hacer, y me doy cuenta a veces que es lo mío, pero digo, claro, éste pide otra cosa, me lo pide él, su propia acción lo pide. Yo lo envío arriba tras la pista de Mihail Tal, en un vuelo low-cost, y entonces empiezo a describir un poco y es que es verdad que me pedía lo que iba a hacer allí, lo primero que iba a hacer, lo siguiente, no tanto lo que haría yo.

Una última cuestión, ¿juegas a ajedrez?

No le ganaría a nadie, sé mover las fichas, pero no juego. Me enseñó un poquillo mi padre, de adolescente, y allí en el bloque donde vivíamos había algunos vecinos y de vez en cuando jugábamos, pero eso nunca más lo he practicado. Pero me interesa como fenómeno, como metáfora de la estrategia, del enfrentamiento, está muy bien.

Hay quien lo aplica a la política, tú ves los peones, ves el rey y la reina.

Sí. Hay muchos paralelismos con qué es cada uno y cómo se mueven, y cómo se envían los peones a, iba a decir al matadero, a las batallas orgánicas, por ejemplo, a los partidos, da para mucho esa comparación.

Ahora, por ejemplo, ¿cómo estaría la partida nacional sobre el tablero?

Pues ahí Podemos y el PSOE han hecho, sobre todo Sánchez, una apertura arriesgada y el PP está esperando, con los peones bien situados, pero el rey de las blancas, el rey del PP, está un poco indeciso entre ordenar un pacto de Estado que nos libre de estar en manos de los nacionalistas, o verlas venir, pero no sé si hay alfiles emboscados, que son los de Esquerra, que sólo van a lo suyo y que van a malear la partida. Estos días lo sabremos.

¿Tienes un pronóstico de cómo termina el juego?

La verdad es que no. Es que es todo depende de esa gente que se ha vuelto inflexible, que son los nacionalistas, y ni siquiera apoyan un gobierno de izquierdas como gente de izquierda que son, que no lo son, porque es nacionalismo insolidario. Es todo de igual a igual y con apriorismos. Todo el rato queremos diálogo, no, ustedes no se bajan de sus dos burros, los delincuentes fuera de la cárcel y un referéndum. Los que están en la cárcel lo están porque han cometido delitos, y el referéndum es ilegal, mire usted. Entonces ustedes verán lo que apoyan. No descarto tampoco otras elecciones.

Todo es posible.

Ni descarto que el PP diga, oye, vamos a ver si Ciudadanos vota a favor y nos abstenemos.

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