Los comerciales del centro de Málaga perturban la experiencia de pasear por la ciudad
Los comerciales del centro de Málaga perturban la experiencia de pasear por la ciudad

Los comerciales del centro de Málaga perturban la experiencia de pasear por la ciudad

José Simón, portavoz de Mahos, está en contra de estas prácticas que obligan a esquivar a camareros y otros vendedores

Desirée Ruiz Ariza

La venta es el éxito de cualquier negocio y cada vez son más las empresas que contratan a comerciales para ayudar en el proceso de vender. Además, durante los años de crisis, muchos negocios se han visto en la necesidad de contratar a muchos con el fin de captar al mayor número de clientes. Esto se vive en el centro de la ciudad de Málaga, así como en centros de otras ciudades españolas. Estas prácticas se han extendido a cientos de negocios, no sólo en el sector de la hostelería y restauración, sino también en otros tipos de establecimientos y hasta las ONG,s asaltan al ciudadano para reclamarle unos minutos de su tiempo.

El Sol Digital ha estado en las principales calles del centro de Málaga para conocer de cerca lo que piensan de esta actividad tanto los ciudadanos como los visitantes, y también se ha entrevistado con el portavoz en Málaga de la Asociación de Hosteleros, Mahos, José Simón, para analizar la situación.

La gran mayoría de los viandantes del centro de la ciudad aseguran que “es molesto pasear por Málaga y tener que ir esquivando a los empleados de los bares y restaurantes”. En algunos casos afirman que “a veces nos paramos a escuchar sus ofertas”, pero muy pocos son los que aseguran que “han usado los descuentos que ofrecen para entrar a un negocio u otro”. La gran mayoría responden que “los comerciales suelen ser amables y no resultan pesados cuando reciben una negativa como respuesta, pero al final resulta molesto el hecho de tener que ir diciendo que no cada vez que se dan unos pasos”.

Ante ello, el portavoz de Mahos, José Simón, ha explicado que “nuestra posición es muy clara, estamos en contra del ejercicio de esta práctica. Entendemos que al final hay que cuidar al cliente desde que entra en el centro, hacerle la experiencia agradable, y este tipo de comerciales generan situación de estrés e incomodidad y enturbian la experiencia de visitar la ciudad”.

Además, Simón explica que “esta actividad se ha incrementado en la hostelería en general durante los años de crisis, un periodo en el que ha habido una auténtica guerra de competencia y que ha ido creciendo progresivamente. Hoy en día ya se ha convertido en una práctica habitual y muchos negocios no se entienden sin el trabajo de estos comerciales”.

Sin embargo, Simón señala que “es urgente regularlo en intentar solucionarlo porque cada empresa lo gestiona de distinta forma. Algunas emplean a sus camareros como comerciales, algunos van a comisión, otros tienen un contrato específico para este trabajo. La realidad es que no hay un estándar, cada empresa lo gestiona a su manera y, por supuesto, dependiendo de qué tipo de contrato se tenga, el salario que se cobra es distinto”.

El portavoz de Mahos explica que “al final, la experiencia de caminar por el centro de la ciudad cambia y cada vez son más las personas que van esquivando a los comerciales o que prefieren pasar por otras calles para no tener que encontrárselos”.

Por tanto, Simón asegura que “la mejor solución para esto es que se limite al máximo posible; quizá se podría mantener en la puerta de los negocios, pero con una limitación, es decir, que no pudiera salir el comercial de la fachada de su establecimiento. Aunque la verdadera solución sería suprimirlos por completo”.

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