Los crisis afecta a las infraestructuras del Obispado

Los crisis afecta a las infraestructuras del Obispado

Jenifer Bautista

Ya desde principios del año 2008 las consecuencias de la crisis económica comenzaron a ser patentes para la mayor parte de la sociedad, siendo algunos sectores más perjudicados que otros. Este es el caso del Obispado de Málaga que, a pesar de que cada año reciben un porcentaje elevado perteneciente al IRPF, si se marca la casilla correspondiente, han sufrido severos recortes de consecuencias poco alentadoras desde el año 2011.

El ecónomo y administrador de los bienes de la diócesis malagueña, Luís López de Sebastián, ha concentrado los esfuerzos de estos últimos años en ofrecer total transparencia en lo referente a los datos del presupuesto que adquiere e invierte la Iglesia año tras año. En esta línea, De Sebastián afirma que estas aportaciones proceden únicamente de donaciones de fieles y, en menor medida, de subvenciones del Ayuntamiento de Málaga y la Conserjería de Cultura.

Así, el administrador lamenta que el porcentaje que han destinado las distintas Administraciones Públicas a la diócesis no ha dejado de disminuir desde que diese comienzo la crisis, tal y como se ha comprobado con el fin de las ayudas económicas por parte de la Junta de Andalucía.
Como consecuencias directas de esta rebaja presupuestaria, la diócesis apunta hacia nuevas dificultades para rehabilitar el inmobiliario eclesiástico y que, por ejemplo, han impedido la construcción del llamado “quinto tejado” de la catedral.

Cada templo eclesiástico supone un gasto medio de 1,8 millones de euros

Un total de 250 parroquias componen la diócesis de Málaga a las que se tiene que mantener con un presupuesto cada vez más reducido, un presupuesto que al mismo tiempo atiende la construcción de nuevos templos en zonas que lo requieren como son, por ejemplo, El Romeral, Ronda o el Paseo Marítimo.
El coste de la construcción de estas infraestructuras, que incluyen normalmente salones parroquiales donde impartir catequesis y una vivienda para el sacerdote, tiende a ascender a una media de 1,8 millones de euros. Por el momento, este gasto puede ser asumido gracias a los préstamos bancarios conseguidos a través de condiciones favorables de devolución, pero con un tipo de interés que sube año a año.

Además de destinar el presupuesto a infraestructuras y rehabilitación, la Iglesia también tiene que hacer frente, entre otros gastos, a facturas de electricidad con una media de 320 euros por parroquia; a una mensualidad de 1.600 euros que cuesta Cáritas Parroquial en ayudas directas; retribuciones de pastoral, asistencial, clero y obras, y otro tipo de gastos extraordinarios.

En este sentido, el ecónomo malagueño comenta que si se tuviese que hacer frente al coste de los servicios de los sacerdotes, supondría un gasto cada hora de consulta cerca de los 90 euros y el precio por una hora semanal de catequesis rondaría los 30 euros.

A pesar de todo, los gastos de la Diócesis de Málaga también han descendido relativamente desde el año 2009, un ajuste que se ha efectuado con el fin de destinarlo a causas sociales de mayor relevancia.

A este respecto, el administrador de la diócesis malagueña comenta que con la crisis se ha pretendido “mantener e incluso aumentar las ayudas” en un 60 por ciento “para contribuir a que la crisis sea menor”. Así, la Iglesia diocesana de Málaga atiende anualmente una media de 20.000 familias, mientras que Cáritas, por su parte, asiste a una media de 240 en un año.

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