“Los medios de comunicación no deberían funcionar con publicidad institucional” - El Sol Digital
“Los medios de comunicación no deberían funcionar con publicidad institucional”El periodista Agustín Rivera

“Los medios de comunicación no deberían funcionar con publicidad institucional”

Conversaciones de El Sol Digital (XIV)

Agustín Rivera, periodista, delegado de El Confidencial en Andalucía y profesor de Periodismo de la Universidad de Málaga

“Desde que tenía cinco años quería ser periodista”

Vicente Almenara.-

Agustín Rivera es un caso claro de vocación profesional, desde pequeño quiso hacer lo que hace, después muchas variables de la ecuación compleja que es la vida abrieron caminos que eran imposibles de predecir. La investigación y la búsqueda de lo que hay detrás de lo que parece que es se han convertido en una pasión, y es que es cierto, hay que tener pasión para dedicarse a este oficio, en el que, como él dice, uno no se hace rico. Bueno, algunos sí, muy pocos, y hasta escriben sus memorias.

¿Desde cuándo trabajas en El Confidencial?

Desde enero de 2009, el medio acaba de cumplir 15 años. Después de tres años y medio en Diario 16 Málaga, estuve doce años en El Mundo, fui el primer periodista responsable de la delegación de este medio de comunicación en Andalucía. Después estuve casi un año en Tokio de corresponsal, luego cuatro  años en El Mundo en Madrid, cuatro años en El Mundo en Mallorca. Más tarde volví a Málaga y estuve colaborando para ese mismo periódico, pero no ya en plantilla. Luego tuve una oferta para entrar en El Confidencial y llevar temas políticos y de actualidad en Andalucía. Cuando llegué éramos 20 o 25 trabajadores y ahora somos unos 150. Ha crecido mucho la plantilla en todo este tiempo.

¿Cuál es el tipo de periodismo que más te gusta? ¿Es El Confidencial el que más se acerca a tu visión de la profesión?

Sí, la verdad es que me siento muy cómodo con la línea editorial, porque no tiene línea editorial. De hecho, sólo se han escrito tres editoriales en 15 años, que eso es todo un record en un medio de comunicación. El último ha sido uno sobre Luis Cebrián y el grupo Prisa, sobre los papeles de Panamá, otro caso fue la abdicación del Rey, y otro un asunto de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), que decía que El Confidencial no había actuado bien en una información, y el periódico se defendió en un editorial.

Hay varios confidenciales con distintos nombres.

Sí, es una cosa curiosa. El Confidencial no es un confidencial. No compite en la línea de los confidenciales. Es el líder en exclusiva de los periódicos diarios nativos digitales desde hace casi siete años. Es decir, los medios que se han creado exclusivamente en Internet y no tienen vocación de papel. Pero luego el periódico se ha consolidado de una manera muy clara como cuarto periódico más leído en España en número de usuarios. En el número de visitas de páginas vistas, es el tercero, después de El Mundo y El País, superando a ABC. El Confidencial ha superado a El País en el número de minutos, es decir, en el tiempo que se queda el lector mirando el periódico en la versión escritorio del ordenador.

¿Entre los distintos contenidos de El Confidencial, tocas todo?

Sí, aunque especialmente estoy más focalizado en reportajes sobre temas de investigación. Hago también política, desde hace dos años fichamos en Sevilla a Isabel Morillo, que está muy especializada en este tema. Cubre todo San Telmo y la información parlamentaria. En casos de sucesos muy relevantes también lo cubro, y la cultura y el deporte. Me gusta porque no estoy encasillado en hacer un determinado asunto. Soy de Andalucía con base en Málaga, igual que Isabel, pero también puedo hacer un tema de Sevilla, de Huelva, etc., y mi compañera igual.  Regularmente me desplazo, pero no hay una periodicidad fija.

Pero hay diferencias en estar en el lugar de los hechos y a distancia, ¿no?

Sí, por supuesto, he viajado mucho a Sevilla. Ahora no tanto porque está allí mi compañera. Pero hay temas como Airbus que los suelo cubrir yo, también es el caso de las minas de Aznalcóllar. He estado varias veces allí. Tengo las fuentes sobre el terreno. Es fundamental conocer el terreno.

¿Cómo periodista, qué opinión tienes acerca del momento que vive nuestra provincia?

Es una provincia con un empuje increíble y tiene muchas posibilidades todavía por desarrollar. Yo la Málaga que dejé en 1998 no es la Málaga que me encontré en 2006 con infraestructuras y calidad de vida. Ha dejado de ser una ciudad grande para convertirse en una gran ciudad. La connotación urbanística de la Costa del Sol le da un empuje impresionante.

¿La provincia es mejor que sus políticos?

Desde luego, soy bastante crítico de los políticos, no creo mucho en ellos. Entiendo que la gente siempre es mejor que los políticos.

Publicaste un libro, El Cortijo Andaluz, sobre la comunidad autónoma. Pero  Málaga también tiene su cortijo. ¿Quiénes son los señoritos del cortijo?

Bueno, hay muchos. Está claro que llevan bastante en el poder y que se les identifica de una manera muy clara intentado ocultar noticias que otros intentamos publicar. Son dueños del cortijo que tienen un claro modus operandi. Intentan condicionar al periodista con prebendas, con la ayuda de la publicidad institucional. Esto prostituye al periodismo. Creo que los medios de comunicación no deberían funcionar con publicidad institucional. Ésta más bien debería ayudar a causas sociales o económicas, pero en ningún caso al periodismo. Debería desaparecer de los medios de comunicación. Entonces se condiciona de esa manera, y eso es un error, pero la salud de la prensa en Málaga sigue siendo relativamente buena. No hay ningún medio que tú puedas decir que está absolutamente condicionado por el poder político. Lo que sí hay son determinadas secciones que a lo mejor sí están condicionadas´.

¿Y el poder político manda sobre el poder económico, o al revés?

Ambos se retroalimentan. Depende de las circunstancias. Pienso que el empresario en Málaga tiene mucho poder e influencia. Es la capital económica de Andalucía. El presidente de los empresarios de Andalucía también lo es de Málaga. El problema es que el político intenta también condicionar a ese poder económico y empresarial, y el empresario intenta ser amigo del político para recibir obras o algún tipo de subvención, porque piensa que el político le va a proporcionar mucho negocio.

Con la crisis económica ha llegado la eclosión del mundo digital. ¿Qué va a salir de esta doble crisis, de la económica y la digital? ¿Va a morir la prensa como la conocemos o ya ha muerto y no nos hemos enterado?

Creo que la prensa escrita va a seguir perdiendo dinero y disminuyendo drásticamente sus audiencias. Los periódicos sobreviven por la publicidad institucional y por la compra masiva de ejemplares por parte de las administraciones. Las tiradas cada vez son más cortas. Sin embargo, esto no quiere decir que desaparezca el periodismo. El problema es que se confunde la crisis de las empresas periodísticas y la crisis del soporte en papel con la crisis del periodismo. El periodismo en general vive en una auténtica edad de oro. Jamás ha habido tantas posibilidades para hacer buen periodismo, jamás hemos tenido tantas herramientas para hacerlo de una manera profesional y rápida.

Pero también se baraja el concepto de posverdad. Jamás han circulado tantas mentiras por la red.

Sí, es cierto. Tú has tocado el ámbito local o provincial. Es verdad que, por ejemplo, Facebook está haciendo mucho daño. Aquí se dijo por ejemplo que el Papa Francisco había apoyado a Donald Trump, cosa que era mentira, pero claro esa noticia fue compartida por más de un millón de personas. Hay mucha gente que sólo se informa de lo que sale en el muro de esta red social. Ya te digo que es verdad que hay cuidar nuestra ética profesional.

¿El periodista sale bien formado de las aulas?

La Facultad sigue siendo absolutamente imprescindible, pero un estudiante que crea que la formación de aquí es suficiente es un iluso. Hay que leer mucho, ser muy autodidacta, ir a muchos seminarios, tener agenda, y sobre todo tener mucha pasión por esta profesión. Si uno no tiene mucha pasión por esta profesión es mejor que se dedique a otra cosa. Aquí no se hace nadie rico. Se trabajan muchos días festivos, los 25 de diciembre, el 1 de enero, muchos domingos. Otra cosa es la comunicación, que para mí no es periodismo. Yo creo que ahora mismo hay una mejor formación que antes, más tecnológica, más actualizada. Pero quizá está perdiendo la vertiente más cultural que tenían antes las universidades. Se tocan muchas materias, historia, lengua, sociología, etc., eso da una imagen bastante global del hecho periodístico informativo muy interesante.

¿Cómo surgió en ti la chispa de la comunicación?

Desde que tenía cinco años quería ser periodista. Me acuerdo de estar un día de campo con mi familia. Serían las cuatro de la tarde o así y mi padre puso la radio del coche. Había un partido de futbol y sonó “goool”. Yo le dije a mi padre, papá yo quiero ser de mayor ese que está ahí, y me dijo mi padre, ¿quién, el futbolista?, y yo le dije, no, el que lo está contando. Quería estar al lado de las cosas importantes.  Siempre he querido estar donde sucedían cosas importantes. Jamás cambié de idea, lo tuve claro desde el inicio. Uno de mis primeros días de práctica me tocó cubrir en Canal Málaga el entrenamiento de la pretemporada del Málaga Club de Futbol. Recuerdo que había intentado hacer carrera de portero en el Málaga cuando tenía unos nueve años, entonces para mí estar ahí era un sueño. Estar en la Rosaleda y estar al lado de los que habían sido mis ídolos. Entonces, a partir de ese momento me di cuenta de que me gustaba estar en los sitos importantes.

¿Cómo surgió la elección de Manuel Alcántara para la tesis doctoral?

Vamos a ver, puedo hablar del boxeo o del periodismo literario. Te explico, mi abuelo organizaba campeonatos de boxeo en la plaza de La Merced a principios del siglo XX. Lo que ahora mismo es el solar del mercado. Mi abuelo luego se fue a Ceuta con 25 años. Fue el presidente de la Federación de Boxeo Hispano-Marroquí. Cuando hice la tesis doctoral, no me la plantaba sobre esto, lo que pasa es que se organizaba un Congreso de Periodismo en Málaga en 2008 de la Fundación Alcántara y la historia era analizar la obra de Alcántara desde distintos puntos de vista. En este caso fui, vi las crónicas de boxeo, observé que estaban muy bien conectadas y eran unas crónicas con mucho talento y arsenal lingüístico muy interesante. Entonces comprendí que podía compaginar esa parte de periodismo literario con una cierta afición no mía, pero sí familiar.

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