Los mercados voluntarios de derechos de emisión, el negocio de la sostenibilidad

Los mercados voluntarios de derechos de emisión, el negocio de la sostenibilidad

Los Proyectos CLIMA, a los que se acogen empresas como Limasa, contribuirán a reducir las emisiones de CO2 en un 2,30 por ciento durante 2016

Maite Díaz Torres

Los Proyectos CLIMA han sido promovidos desde 2012 por el Ministerio de Medio Ambiente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en España. Empresas como Limasa han decidido acogerse a este programa, que contribuirá durante 2016 a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera en un 2,30 por ciento, según datos de Retema. Las empresas que se acojan a la convocatoria de 2016, que está abierta hasta el 15 de mayo y que cuenta con un presupuesto de 20 millones de euros, adquirirán una aportación económica a cambio de reducir la cantidad de CO2 producido.
Desde que los Proyectos CLIMA nacieron, empresas como Ecoterrae, consultoría que asesora a Limasa en todo lo relacionado con esta iniciativa, decidieron tomar un papel activo en la reducción de gases a la atmósfera asesorando a empresas e instituciones interesadas en acogerse a este y otros planes creados para fomentar la reducción de emisiones. Esta empresa, fundada en el año 2012 por Daniel García y Elías Izquierdo, es una consultoría ambiental especializada en el cambio climático. Asesoran a las empresas interesadas en reducir su emisión de gases nocivos para que puedan beneficiarse de incentivos adicionales a su actividad, desde el punto de vista económico, social y de marketing.

Limasa decidió ser asesorada por Ecoterrae y acogerse a los Proyectos CLIMA de reducción de emisiones por la degasificación de un vaso de vertidos orgánicos de la ciudad de Málaga. Esta empresa ha conseguido que se degasifique el vaso antes de proceder a su sellado, en lugar de después, como se venía haciendo. De esta manera, se consigue reducir emisiones a la atmósfera antes de que se clausure el vertedero. El Ministerio de Medio Ambiente a través de los Proyectos CLIMA compra a Limasa cada año “en torno a 25.000 toneladas de carbono”, explica García. Teniendo en cuenta que vende cada tonelada a 7,1 euros, precio fijado en el contrato que firmó con el Ministerio de Medio Ambiente, cada año Limasa “gana unos 180.000 euros gracias a la reducción de emisiones a la atmósfera”, que se reducen de los costes de esta empresa.

Del protocolo de Kioto a los Proyectos CLIMA

Desde que se firmó el Protocolo de Kioto un gran número de empresas tienen limitada la cantidad de emisiones que pueden generar a la atmósfera. Las instalaciones afectadas por el Protocolo de Kioto tienen la posibilidad de ir a proyectos en países en vías de desarrollo y comprar emisiones para poder superar el límite establecido para la Unión Europea. De esta forma, se ha creado una oferta y una demanda de proyectos que pueden generar carbono, fomentada por el nacimiento de dicho protocolo.
Una de las líneas de trabajo de Ecoterrae es la de “asesorar a estas empresas que están dentro del mercado regulado para cuantificar sus emisiones, reportarlas a la autoridad competente, e ir al mercado y comprar la reducción de emisiones que necesitan para cumplir con sus obligaciones”, explica García. En el caso de tener un excedente, estas empresas pueden ir al mercado para vender sus bonos de carbono y utilizar las ganancias obtenidas para financiar algún proyecto de eficiencia energética o generación de renovables.
Hay algunos sectores, como la agricultura, el sector residencial, o la gestión de los residuos que “aunque tienen unas emisiones importantes no están regulados por el Protocolo de Kioto”. Por este motivo, el Ministerio de Medio Ambiente decidió en 2012 lanzar una convocatoria piloto de los Proyectos CLIMA para incentivar las instalaciones que no están dentro de dicho protocolo a que también reduzcan las emisiones de carbono.

Las empresas que se acogen a los Proyectos CLIMA “firman un contrato de compraventa de producción de emisiones con el Ministerio de Medio Ambiente, que se compromete a comprar toda la reducción de emisiones que se vaya generando por la actividad de la empresa”. Según la actual convocatoria, lanzada el 29 de marzo de 2016 y que cerró el día 15 de mayo, cada tonelada de CO2 que reduzca la empresa que se acoja a este plan está valorada en 9,7 euros, de manera que “estas compañías pueden beneficiarse de unos incentivos económicos adicionales mediante la venta de este activo, que es la tonelada de carbono reducida y verificada”.
Ecoterrae trabaja fundamentalmente con los llamados mercados voluntarios de derecho de emisión. Se encargan de difundir un mercado novedoso que “es muy poco conocido”. García opina que “hay muchas empresas que no conocen con detalle lo que son los mercados de carbono y cómo se pueden beneficiar”. Por ese motivo, desde su empresa ayudan a las compañías a desarrollar el proceso necesario hasta llegar a firmar el contrato con el Ministerio. También hacen un seguimiento posterior de la reducción de emisiones y entregan anualmente al Ministerio un informe, tras el cual se paga a la empresa el precio correspondiente a la cantidad de emisiones reducidas.
El primer beneficio que obtienen estas empresas es “el de saber que se están haciendo las cosas de una manera responsable y sostenible”, asegura el socio de Ecoterrae, quien explica que hay empresarios que por encima de lo económico “intentan tener una producción sostenible y un desarrollo responsable”. Además, García asegura que desde su empresa trabajan para que estas reducciones de CO2 sean difundidas a sus grupos de interés, lo que sirve para promocionar la compañía.

García piensa que cada vez habrá una cultura más grande de consumidor verde, que no solo se va a conformar con comprar productos de precios bajos, sino que necesitará conocer información como la huella de carbono del producto, o los litros de agua que se han utilizado para producirlo. Iniciativas como los Proyectos CLIMA fomentan prácticas empresariales más respetuosas con el medio ambiente, según explica el socio-directivo de Ecoterrae, quien admite que “quizás tengamos una visión muy idealista del mundo, pero creemos que cada vez el consumidor será más consciente”.

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