Los rivales se necesitan para vencerse en las elecciones. Carlos Ramirez. Abogado. - El Sol Digital

Los rivales se necesitan para vencerse en las elecciones. Carlos Ramirez. Abogado.

Las dos grandes formaciones políticas del país, por su número de escaños en el Congreso de Diputados y por el poder territorial que acumulan tras las elecciones autonómicas y municipales, necesitan apoyarse tácticamente para dar una imagen de centralidad y de sentido de Estado, ante los enormes y complejos problemas que tienen sus líderes y partidos políticos. El fin del perdón o el indulto electoral por actuaciones delictivas o incumplimientos sistemáticos en parte de sus programas electorales, empezó con el movimiento 15-M, el surgimiento con fuerza de Podemos y el lento pero inexorable ascenso de Ciudadanos. Se acabó, la excusa y comodín de los grandes partidos del “ si no me votan los míos se abstienen” para hacer casi lo mismo que hemos hecho.

El candidato socialista que salió de forma trágica de la secretaria general y recuperó ese cargo al cabo de un año con la feroz oposición del PSOE andaluz, necesita a esta federación para afianzar su mandato orgánico y reflejar una unidad escénica ante su electorado. El fin de las hostilidades es imprescindible y olvidar, de momento, la sed de venganza y ajustes de cuentas por historias pasadas, necesario. Lo importante era que todo el mundo supiera que habían estado hablando. Lo de menos, el contenido de la conversación que versó sobre la financiación autonómica, el asunto que más preocupa a Susana Díaz, después de seis meses que han estado sin coincidir ambos líderes. En ese acto, un desayuno en el Foro Joly, Sánchez tuvo que desgranar sus principales propuestas políticas, y una vez terminada su primera intervención donde anunció que propondrá la matrícula gratuita para la Universidad pública inspirándose «en el buen ejemplo de la Junta de Andalucía», todo lo demás fueron discrepancias.

Sin embargo, no quiso explicar su modelo territorial. Aunque la plurinacionalidad ha sido una resolución aprobada por el Congreso Federal, Pedro Sánchez trató de evitarla, respondiendo que los socialistas defienden la «integridad territorial para federalizar y no para recentralizar”. Las divergencias entre Susana Díaz y Pedro Sánchez se mostraron ayer también a la hora de elegir los socios de Gobierno. El mensaje del PSOE federal es rotundo: situar a Ciudadanos a la derecha, junto al PP, en su mismo espacio, para evitar la sangría de votos también por ese lado. Ese argumento no le sirve a Susana Díaz quien tiene en la formación naranja su colaborador parlamentario, la que le otorga una muy cómoda estabilidad, que le permite, casi gratis, hacer las máximas políticas a la izquierda, que asientan a esta Comunidad con la lacra del desempleo y déficit en sanidad, infraestructuras y educación.

Al líder socialista le interesa firmar acuerdos, aunque sean mínimos, con Mariano Rajoy, que siempre ha estado dispuesto a ello. De este modo coincide con el presidente en dos objetivos: hacer frente a la crecida de Ciudadanos en las encuestas y alargar la Legislatura todo lo posible. Sánchez necesita todo el tiempo posible para consolidar su liderazgo, débil aún, uniendo a los barones regionales para sus posiciones y estrategias, en un entorno electoral que empieza a favorecerle, sin que él haya ocasionado ese cambio de tendencias. Podemos se está descomponiendo por las incoherencias de sus programas, el tema territorial catalán, y la mejora de la economía y el empleo. El enemigo común para los dos líderes solo es uno, Ciudadanos que, en las elecciones catalanas atrajo al electorado socialista del cinturón industrial de Barcelona, y casi a la totalidad del voto del PP.

Ciudadanos puede pasar de ser un socio preferente o irremediable a ser el sustituto en los sillones de mando. El presidente tiene como principal objetivo alargar la legislatura hasta el 2020, pues electoralmente le interesa,  y en estos momentos y hasta que no finalicen macrojuicios como Gurtel y la Operación Púnica en la que fueron detenidos por la Guardia Civil 51 políticos, ediles, funcionarios y empresarios por estar supuestamente implicados en una trama de corrupción que adjudicó servicios públicos por valor de 250 millones de euros en dos años a cambio de pagos y comisiones ilegales –del 2-3 por ciento del volumen del contrato–​ que posteriormente eran presuntamente blanqueados a través de un entramado societario, las encuestas no les son favorables. Igual le ocurre al PSOE con el macrojucio de EREs, y de los Cursos de Formación, con centenares de investigados. Además, a ambas formaciones les interesa más el bipartidismo actual que la irrupción de una formación que se nutre fundamentalmente de sus votantes y nuevos electores.

Comienza un año y medio en el que temas como la financiación autonómica, política del agua, educación y pensiones marcarán tendencias y estrategias claras, donde a Ciudadanos y al PSOE le interesa un gobierno en minoría, sólo, y dependiente de otros votos y/o abstenciones.

El cansancio del electorado hacia las políticas de esas dos grandes formaciones políticas se hace evidente, ahora no llegan en las encuestas al 50 por ciento del electorado cuando hace unos seis años sumaban casi el 80 por ciento y eso tendrá su efecto en las elecciones autonómicas, municipales y europeas de mayo del 2019. En esos y otros temas, los sectores o corrientes internas excluidas o minoritarias en los grandes partidos podrán buscar cobijo o representación en las listas de otras formaciones afines, nada nuevo.

La ciudadanía demanda empleo de calidad, mejores servicios públicos y transparencia en la gestión pública, además de que problemas lacerantes como el catalán tengan encaje de solución y no del espectáculo continuo que los independentistas promueven. Se trata de conseguir el bien común, aunque detrás de todo está el control del poder y la enorme seducción y dependencia que origina en los gobernantes.

Deja un comentario

El email no será público.