Lugares comunes catalanes. Carmelo San Martín Díaz-Guijarro - El Sol Digital

Lugares comunes catalanes. Carmelo San Martín Díaz-Guijarro

Los telares catalanes prácticamente han agotado el hilo de Penélope. Tantos pasos perdidos sólo podían conducir al campo minado de la temeridad secesionista. Se empieza por dormir en camas separadas, cuestión de higiene, dicen, y se termina haciendo inventario. Con todo, la cosa era tan previsible que no levanta los ánimos. La vacuna suministrada por el goteo impasible de un combinado de noticias, sentencias y declaraciones políticas han terminado por “amorcillar” a la opinión pública. ¿Anestesia por compasión? La “movida” pillará a la gente en sus cosas, bronceados y con una cañita en la mano. Nada nuevo, la historia gusta de retorcerse en vacaciones. Los abogados del Estado ya tienen la toga de camuflaje hecha un asco de tanta trinchera. Puigdemont siente los brazos cansados. Tanto saludo con corte de mangas, es natural. Los “mossos” se temen lo peor. No era bastante con el estilismo “desmadrao” de la chistera y las alpargatas y a este paso también a patrullar con chándal “cuatribarrado”, de sofisticada inspiración bolivariana. La costurera de Palacio anda entretenida sacando los bajos al uniforme del Emérito. Llegado el caso, en la tele ni se nota. La momia de Francesc Maciá- Anck Su Namun se agita escuchando el “akelarre” de la ruptura por las bravas. En el Gobierno ya nadie lee en la intimidad poesía en catalán. Cuestión de gustos, ya se sabe. La verdad, la letra de “Els Segadors” da muy mala espina. Luego pasa lo que pasa y ¡Viva Cartagena!

El dialogo muchas veces es la mejor manera de dejar de hablarse. Franciscanos y dominicos quedaron afónicos en Florencia. Las rebeldes saben que sólo pueden intentarlo por la cima agosteña. Los dos jugadores han leído el “Cuento del Caballero” de los Cuentos de Canterbury …. y el que no se consuela es porque no quiere. Donde esté una buena leyenda que se quite el coñazo de estudiar historia. Cosas de tolerar tanto tiempo la enseñanza cuántico-romántica. “Gerona” de Pérez Galdos, de cabeza al Índice del Comité de Salvación Pública catalanista. No hay revoluciones conforme a Derecho, creo. El artículo 155 está calentando por la banda. Da carreritas, saltos y puñetazos al aire resoplando. Rocky Sánchez ha dicho un No a tiempo. Bien. El derecho a decidir unilateralmente “cancanea” en la Caja de Pandora española. Es un derecho lejanamente emparentado con salir a comprar cigarrillos. Claro que los tíos del tabaco no pretendían quedarse en exclusiva con una habitación del hogar abandonado. España estaba ya muy crecidita cuando se invitó al café para todos. El mecano español hace muchos siglos que soldó sus piezas con sangre, historia y cultura común. Frankenstein y el federalismo son sólo una fantasías perversas. Cambó soñó con catalanizar España. ¡Qué lejos! La pequeña Coronela ha querido hacer el camino a la inversa, abriendo despacho en Barcelona. Debió instalarse en la Sagrada Familia para estar más cerca del cielo. Sus secretarias “charnegas” hacen coro  entonando esperanzadas el “Para volver a volver”. Dios bendiga la inocencia y nos ilumine ante esta jodida pelota de partido veraniega. Otras vendrán. ¿Qué fue de Agustina Raimunda María Saragossa i Domenèch? Los del 3 por ciento y otros “hereus” blanqueadores no saben no contestan. El “Prusés” tiene sus servidumbres, cómo no.

 

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