Málaga en los hombros. Carlos Ramírez, Abogado - El Sol Digital
Málaga en los hombros. Carlos Ramírez, Abogado

Málaga en los hombros. Carlos Ramírez, Abogado

Pocos malagueños, y estadounidenses, saben que la ciudad de San Luis, en el actual estado de Missuri, fue un día española. El 26 de mayo de 1780, Fernando de Leyba, nacido en Ceuta en 1734, y que pertenecía a una familia noble de Antequera lideró la heroica defensa de aquella estratégica plaza a orillas del Misisipi frente al ataque organizado por Gran Bretaña y ejecutado por miles de guerreros nativos. La victoria española fue clave para mantener el suministro de armas, municiones y otros bienes a los sublevados para su victoria en las colonias.

Hay Málagas en Sudán, en Estados Unidos, en Papúa Nueva Guinea, en Australia. La segunda ciudad más importante de Argentina es Córdoba. Clark Gable nació en Cádiz, Ohio.

Y hablando de futuro, las historias de relocalización son nítidas: compañías extranjeras trasladan sus fábricas a China debido al menor coste de la mano de obra y recorren ahora el trayecto a la inversa gracias a la irrupción de la industria 4.0, caracterizada por una imagen más sofisticada que las cadenas de producción, donde el operario todavía desempeñaba un rol determinante que hoy absorben los robots. Esto significa formación, investigación y desarrollo, programación, ingeniería. Justo los ámbitos donde Andalucía desde Málaga puede plantear promocionarse.

Antes de adentrarse en los secretos del “reshoring”, El reshoring es la práctica de traer personal y servicios subcontratados de vuelta. Muchas organizaciones inicialmente persiguen acuerdos de externalización, a menudo en el extranjero, con el fin de aprovechar los impuestos reducidos, la mano de obra más barata, una fuerza de trabajo las 24 horas del día y la capacidad de contratar empleados con conjuntos de habilidades especializadas en su propio país de origen.

Generalmente, las empresas en los países desarrollados han tomado la decisión de realizar offshoring por motivos basados en costes. Es decir, costes de mano de obra, materias primas o recursos más bajos con el objetivo de aumentar el margen y mejorar la productividad. Otros motivos importantes han sido las ventajas fiscales de algunos países o el acceso a condiciones de habilidades o tecnología disponibles, como por ejemplo el Sudeste Asiático como ecosistema para la industria electrónica. Estos ecosistemas se conocen comúnmente con el nombre de clústeres.

Existe variada bibliografía respecto a los motivos para realizar reshoring o nearshoring, la decisión de producir cerca del país donde se ubica la empresa matriz. Las causas del reshoring, al igual que en el caso del offshoring, están basadas en costes, es decir, en un aumento progresivo de esos costes en el país donde se realizó el offshoring y que ya no hacen tan atractivo el producir a gran distancia del mercado de consumo o por reducir el riesgo en la cadena de suministro.

Existe, asimismo, una desconexión entre los motivos para realizar deslocalizaciones y relocalizaciones. Mientras que para la deslocalización el coste era el principal motivo, en el caso de la relocalización la creación de valor es el principal generador de la decisión de relocalizar la producción. También existe una gran relación entre la relocalización y las distintas formas de innovación tecnológica en manufactura, conocidas como industria 4.0.

Las compañías que apuestan por relocalizar tienen un grado de innovación tecnológica mayor comparado con las compañías que realizan deslocalizaciones y lo mismo aplica para aquellas que mantienen la producción local.

El problema en Málaga es que ningún Gobierno ha abrazado claramente «la estrategia integral de la innovación”, tal y como sí ocurre, por ejemplo, en Finlandia o Francia, donde todo el marco regulatorio está pensado para atraer a esas compañías que se fueron.

Esta partida de pimpón admite algunas excepciones. La más notable afecta a la industria tecnológica.

Otro asunto es la evolución del turismo de calidad, el fuerte impacto que esto tiene para las economías locales, o incluso el que las personas con discapacidad gastan un 30 por ciento más que las personas sin discapacidad. En este sentido, Málaga debe ser un referente internacional, tanto del ámbito de la tecnología como del turismo y la accesibilidad para que la ciudad sea inteligente, y el reto de contar con herramientas inclusivas.

Málaga está de moda, si bien la capital malagueña pasó sin pena ni gloria por los 80 y 90, en los últimos quince años le han servido para catapultarse como un icono del turismo  y todo un reclamo para el visitante.

La ciudad de Málaga ha sido designada hace unos días en Helsinki (Finlandia) como Capital Europea de Turismo Inteligente 2020 -European Smart Tourism Awards-. Una iniciativa en la que han participado 35 ciudades de 17 estados miembros de la Unión Europea.  Los jueces han destacado la evolución de la ciudad en infraestructuras y en el concepto de smartcity desarrollado en los últimos años. Málaga, tomará el testigo de Budapest, que ondea dicho reconocimiento en el presente 2019.

Junto a estos logros, el balance turístico del verano apuntala el proyecto turístico: 7,3 millones de turistas y 7.500 millones de ingresos, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

En enero, la ciudad será también sede de la gala de los premios Goya y en junio del 2020 acogerá la ceremonia de entrega de los premios MAX, galardones a las artes escénicas que otorga la Fundación SGAE.

De otra, en Andalucía, los sindicatos convocan movilizaciones en hospitales y centros de salud para denunciar las condiciones laborales que sufren los trabajadores. La clave de las protestas sigue teniendo un trasfondo económico. La falta de sustituciones y la sobrecarga laboral auguran un difícil periodo para cuadrar plantillas hasta final de año.

Los presupuestos sanitarios para 2020 superan los 10.000 millones de euros, suben más de un 4 por ciento y la cifra de inversión sanitaria por habitante se ha incrementado en 200 euros en estos diez meses. En cuanto a proyectos, además del plan de choque de las listas de espera, se han impulsado planes atrasados como el de accesibilidad a la Atención Primaria para reducir el cupo diario en agenda a 30 pacientes que ya se aplica en 35 centros de salud.

Son muchos años de incumplimientos en inversiones necesarias en la sanidad pública por quienes durante 37 años se han vanagloriado de saber gestionar la mejor sanidad pública de Europa.

 

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