Málaga, ¿hacia una ciudad sostenible? - El Sol Digital
Málaga, ¿hacia una ciudad sostenible?

Málaga, ¿hacia una ciudad sostenible?

Carlos Ramírez Sánchez-Maroto, abogado

Hace unos días saltaba la noticia de que una ciudad europea, similar a Málaga, pasaba del carbón al gas natural, y ahora la energía limpia. Así el ayuntamiento de Ámsterdam ha puesto en marcha hace semanas un ambicioso plan de reconversión energética para cerrar, en 2050, y en toda la ciudad, la espita del gas natural y convertirla en “zona libre de emisiones de CO2”. Para cumplir con el Acuerdo de París (firmado el pasado abril), el consistorio holandés en los próximos cuatro años espera que unos 100.000 hogares puedan valerse “de una red alternativa alimentada con la energía restante de la industria, en particular la derivada de la quema de basuras”. El reto consistirá en lograr que sean asequibles para el consumidor.

Cabe preguntarse: ¿Es Málaga una ciudad protagonista del respeto con el medio ambiente, en la que los ruidos se reducen o los tiempos de desplazamiento disminuyen y la calidad de vida se incrementa? ¿Puede llegar a ser nominada como Ciudad Verde Europea en 2020? Al respecto, Sevilla ya ha presentado su candidatura para convertirse en Capital Verde Europea en 2019, con apoyo de la organización Red Sevilla por el Clima inspirada en el modelo bioclimático de la Expo92 y basada en la implicación ciudadana. Este reconocimiento, otorgado por la Comisión Europea, distingue al proyecto europeo urbano más sostenible entre una terna de aspirantes que este año alcanza un total de 13 capitales europeas.

¿Hay modelos nacionales que orienten el mejor camino? Sí y varios. Vitoria, ha ido desarrollado durante años  ambiciosos planes relacionados con la lucha contra el cambio climático, como son el Plan de Lucha contra el Cambio Climático 2010-2020, que actualiza los objetivos y las acciones de la anterior Estrategia de Vitoria-Gasteiz para la Prevención del Cambio Climático 2006-2012 y el Plan Local de la Energía 2007-2012, adaptándose al compromiso del “Pacto de los Alcaldes y Alcaldesas de Europa”, y estableciendo para la ciudad el objetivo de reducir la emisión de gases de efecto invernadero en un 25 por ciento para 2020. También se vienen desarrollando acciones a favor de la creación del Anillo Verde, la reducción del consumo de agua, la mejora en la gestión de residuos, la apuesta por una  eficiencia energética, o el compromiso por el urbanismo sostenible, y todo ello es fruto del compromiso de las autoridades y los vecinos para que la ciudad sea una ciudad verde. A ello se suma que en los próximos años se va a impulsar el transporte público-bicicleta, llegar al vertido cero de residuos primarios y aumentar la generación propia de energía renovable; dinamización económica de la ciudad mediante la generación de actividad científica, divulgativa y económica en torno a sectores como las energías renovables, la agricultura ecológica, la biodiversidad, el urbanismo sostenible; promoción de la ciudad en los ámbitos regional, nacional y europeo como capital sostenible, fijando como objetivo la captación de recursos económicos y turísticos.

En Bilbao, el porcentaje de población que se desplaza al trabajo en otro medio que no sea su automóvil es del 58 por ciento sobrepasando un 25,1 por ciento la media de las ciudades españolas analizadas. Se estima que de cara a 2020 la capital de Vizcaya reducirá un 27 por ciento las emisiones derivadas del transporte. Un aspecto diferencial de Bilbao es su comúnmente llamado “Anillo Verde”. Por último, Barcelona con la aplicación del proyecto LIVE, en el 2009, se ha impulsado el uso del vehículo eléctrico en la ciudad, situando ésta como referente en movilidad eléctrica a nivel mundial. Además, Barcelona es una de las tres ciudades que participan en el proyecto GrowSmarter, un programa piloto en Europa que impulsa tecnologías dirigidas a mejorar la calidad de vida en entornos smart city. La capital catalana es, junto a Estocolmo y Colonia una lighthouse (ciudad faro) que implementará doce soluciones en el ámbito de la rehabilitación energética de edificios y distritos, la integración de infraestructuras y la movilidad urbana sostenible.

Respecto a nuestra ciudad, Málaga, se ha avanzado mucho y bien. Así en el año 1995 había 130 metros cuadrados por habitante, y en el año 2010 era de 6,57. El impulso es mayor desde la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana en julio del año 2011. Este Plan se vio impulsado con la aprobación del Reglamento Orgánico del Consejo Social de la Ciudad de Málaga, en vigor desde septiembre de 2011, y la constitución en febrero de 2012 de la Asamblea del Consejo Social de la Ciudad de Málaga con diversas líneas temáticas de trabajo a desarrollar en ámbitos de Desarrollo Económico Local, Grandes Proyectos Urbanos y Bienestar Social, Educación y mejora de la Participación Ciudadana (si bien antes entró en vigor el Reglamento Orgánico de Participación ciudadana en abril del año 2006). Así, para dinamizar las tareas se creó el Foro A21, un grupo de trabajo formado por la ciudadanía, entidades públicas y privadas y la administración local, a través del cual se establece un proceso participativo que permite colaborar en el desarrollo de la estrategia de sostenibilidad de la ciudad de Málaga con el objetivo de aportar una perspectiva integrada con Proyectos.

 

Respecto a otras ordenanzas, no hay una cercanía en las fechas de su aprobación, y así algunas han podido quedar poco actualizadas. La más reciente, de febrero de 2013, es la Ordenanza para la Garantía de la Convivencia Ciudadana y la Protección del Espacio Urbano en la Ciudad de Málaga, y se está aún a la espera de aprobación de la Ordenanza de Promoción y Conservación de Zonas Verdes, que tiene por objeto la promoción y defensa de las zonas verdes y árboles del término de Málaga, tanto públicos como privados, por constituir ámbitos y elementos necesarios para la salud de la población y el equilibrio urbano.

En cambio, otras ordenanzas esenciales como la Ordenanza frente a la Contaminación Atmosférica, fue publicada en el año 1994, y otras en el año 2009, como son la Ordenanza para la Limpieza de Espacios Públicos y Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos de mayo del 2009, que con objeto de fomentar las actividades tendentes a conseguir objetivos de sostenibilidad ambiental. Del mismo año es la Ordenanza para la Prevención y Control de Ruido y Vibraciones, que regula la protección del medio ambiente urbano frente a los ruidos, vibraciones y otras fuentes de energía que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas o bienes de cualquier naturaleza. Se plasma así una debilidad en la adaptabilidad a la evolución normativa, pues por Decreto 6/2012, de 17 de enero, se aprueba el Reglamento de Protección contra la Contaminación Acústica en Andalucía, en donde se exige a los municipios mapas estratégicos y singulares de ruido serán utilizados como documento básico para conocer la situación de ruido ambiental en la población y poder desarrollar planes de acción.

Otro tema relevante son las playas, un escaparate y atracción de turistas nacionales y extranjeros. El desarrollo turístico de Málaga capital debe ir necesariamente ligado a la protección del ecosistema de las playas para que pueda ser duradero, así la protección del litoral se configura como una gestión activa de los ecosistemas a fin de mantener un adecuado entorno para la salud.  El impulso de una visión estratégica para apostar por la protección y recuperación de las playas pasa por solventar la degradación de la costa que es causa directa negativa por el turismo masivo y de comportamientos incívicos, y a su vez la protección del litoral es idónea frente el avance del nivel del mar y otras consecuencias debidas por el cambio climático, y procesos erosivos, inundaciones y tormentas. Así, el deterioro de la calidad ambiental de las playas es uno de los verdaderos factores que perjudican la competitividad económica del turismo. Por decenas de motivos se requiere una mejor planificación anual para el mejor cumplimiento de mejoras de éstos espacios generadores de riqueza, ocio y disfrute, e interconectadas ambientalmente a su entorno

Indicar, por último que los tribunales de Justicia han ayudado a impulsar desde hace décadas la mejora del medio ambiente en el ámbito urbano, así la jurisprudencia STC 32/1983, de 28 de abril, parece acercarse a la tesis de que el derecho contenido en el artículo 45 de la Constitución es un derecho subjetivo perfecto del que son titulares todos los españoles y cuyo contenido viene determinado en gran parte por el desarrollo legislativo que exista en cada momento. Otro elemento que debe ser tenido en cuenta al analizar la naturaleza del artículo 45 ha sido la tendencia de la jurisprudencia a vincular el derecho al medio ambiente con el derecho a la intimidad. De esta forma se dota a los derechos medioambientales de las más enérgicas vías de protección que reconoce nuestro ordenamiento. Y la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en  López Ostra c. España, de 9 de diciembre de 1994, resuelve que la emisión de malos olores es contraria al derecho a la inviolabilidad del domicilio reconocido en el artículo 8.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Esta Sentencia abre el camino a una larga serie de resoluciones judiciales españolas e internacionales que concluirán que el disfrute de un medio ambiente adecuado tiene innegables repercusiones en el derecho a la intimidad y a la integridad física y moral.

Para que Málaga sea una ciudad más sostenible sería necesario impulsar estrategias para la Prevención del Cambio Climático, un Plan Local de la Energía, establecer un objetivo de reducir la emisión de gases de efecto invernadero de forma considerable, y una apuesta más firme en que la ciudad apueste por la sostenibilidad integral ambiental y turística.

 

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