María Viedma, escritora: “La literatura es una mentira elaboradísima” - El Sol Digital
María Viedma, escritora: “La literatura es una mentira elaboradísima”María Viedma

María Viedma, escritora: “La literatura es una mentira elaboradísima”

Vicente Almenara.- María Viedma se ha encontrado con la literatura y el flechazo ha sido muy gozoso para ambas protagonistas. Ahora está en la fase del enamoramiento y mima a su tercera criatura, una novela histórica, como la anterior, con un buen trabajo de documentación detrás. Tiene ideas de nuevas temáticas y las sopesa con el cuidado del arquero que quiere dar en la diana, algo que depende, también, de un intermediario, el editor. ¿Y el público?, ese oscuro objeto del deseo, pues hay que ganárselo con mucho trabajo y la confianza de ese intermediario. Ella lo cuenta.

Taxil. Nunca digas la verdad,  es su segundo libro publicado.

En realidad, es mi tercer libro publicado porque el primero fue un ensayo de investigación. En concreto, tuvo un premio y se titulaba Historia de las mujeres. Una perspectiva de género. Recibió un galardón internacional que concedía el Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Me sirvió para obtener la suficiencia investigadora en el segundo año de doctorado.

Mis primeros libros iban sobre alimentación porque he sido consultora, he diseñado material didáctico, he llevado a cabo estudios, investigaciones sociales. Y hechas, como se suele decir por amor al arte, son estas dos últimas novelas.

¿Dónde se siente más cómoda, en el género del ensayo o en el de la novela?

Mi vocación es la novela. Lo que ocurre es que he llegado a este género ya con cierta edad. Por vicisitudes de la vida, no he tenido el tiempo necesario ni la capacidad para abordar trabajos de ficción. Y mi vocación latente, como novelista, por fin ha aflorado.

¿Ha hecho incursiones en la poesía?

No. La verdad que no. Me considero narradora. La poesía la enfoco siempre como lectora.

¿Cuál es la primera novela?

Escribí El Mar de Salomón. Era una novela ambientada en el siglo X antes de Cristo y narra la historia de cómo el príncipe Salomón accede al trono de Israel.  Cuenta su infancia y juventud. Aprovechando el motivo de la historia, también profundizo en los aspectos sociales de la época, la situación de las mujeres, sus relaciones, etc. Sabemos que el Antiguo Testamento está narrado desde una óptica masculina y traté de recuperar el modus vivendi de las mujeres en ese periodo y el papel que ocupaban en la sociedad.  Está también plagada de elementos sobrenaturales ya que, lógicamente, se desarrolla en un ambiente casi mítico. Y mi segunda novela también participa del género histórico. La diferencia es que me he aproximado en el lugar y en el tiempo. Está ambientada en el París del siglo XIX, con la idea de contar un caso de fake news. El libro parte del aprovechamiento por parte de un sinvergüenza de la credulidad de la gente. La persona en cuestión es Léo Taxil quien, durante muchos años, se dedicó a difamar a la iglesia. Y agotado el mercado de los libros anticlericales, emprendió la maniobra contraria. Se dedicó a vilipendiar a la masonería. Y para ello aprovechó un contexto favorable en el que se publicaban muchas obras sobre satanismo, el demonio. Fue también la época en que se popularizó el espiritismo.

Aunque ese fenómeno no ha terminado todavía…

Ciertamente, no. Bueno, este personaje aprovecha todo este contexto y finge un arrepentimiento público ya que había sido un significado anticlerical. De hecho, se acerca al Papa León XIII, al que pide perdón. Como contrapartida, el Sumo Pontífice le insta a que repare con la pluma todo el daño que había hecho. Cuento hasta aquí porque no quiero hacer spoiler.

Estamos ante un troll que encontró en el Papa la figura actual de un influencer. Y, de hecho, daba respetabilidad a sus futuras mentiras.

De todos modos, ¿cuál es la principal motivación que empuja a este farsante?

El dinero, por supuesto. Era editor, escritor y también librero. Su principal temor es que se le acabara el chollo. Bueno, y también por diversión porque, de alguna manera, afirma que se considera un bromista. En realidad, era tan sinvergüenza como sociópata. No es modelo de nada. De ahí que, en la novela, no sea el protagonista sino su antagonista.

Pero en Taxil. Nunca digas la verdad, ¿se olvida de las mujeres?

No. Para nada. Me gusta contar los dos lados de la historia. Como decía Virginia Wolf: “Los libros ocultan la otra parte de la vida”. Además, es un momento muy interesante porque surgen las primeras sufragistas en Francia y este fenómeno incipiente concluye en Diana, la protagonista. Ella ha recibido la educación de entonces, bastante denigrante para con la mujer y vive en un contexto de grandes limitaciones. Gracias a la lectura de las obras de Maria Deraimer, una importante feminista de entonces, va descubriendo otro mundo y planteándose nuevos interrogantes. Va construyéndose como mujer.

¿Hay algo suyo en la protagonista?

Realmente, no. El buen escritor está hablando de los demás, aunque hable de sí mismo porque para él es muy buena la distancia. Y el mal escritor habla sobre sí mismo. Una escribe para aprender e investigar el mundo. Una buena fórmula es tomar distancia respecto a los personajes. Aquí de lo que trata es de meterte en todos los zapatos.

¿Escribe por placer, por aprender, por alcanzar el éxito literario?, ¿cuál es su motivación principal?

Va implícito el placer de escribir y el aprendizaje. Cuando una escribe, se replantea tantos aspectos que es imposible no aprender. Y para mí aprender es un placer. ¿Por el éxito me pregunta? Pues mentiría si le dijera que no quiero ser leída o que no quiero ser publicada. Al final, los escritores somos seres que dependemos de la mirada del otro. Y no es menos cierto que la literatura es una mentira elaboradísima.

En este contexto del siglo XIX y respecto a la fake news sobre la que gira la historia, hay un público muy inculto y analfabeto. ¿Hay que culpar a este sinvergüenza, o también al público por no ser ilustrado?

Realmente, somos cómplices de quienes nos manipulan porque, si se fija, cómplice y complacido comparten una raíz común. Nos sentimos interpelados por determinados mensajes, y no otros, porque refuerzan nuestra visión del mundo, nuestra ideología, y nuestros intereses. Entonces, desarrollamos una actitud poco o nada crítica. En sociedades con una alta separación de clases, la gente se siente tan insatisfecha que ya no cree en los hechos. Y prefiere creer en las mentiras que les cuentan. Por otro lado, el mundo de la prensa ya estaba en aquella época pasando a hombres de negocio, que no eran profesionales con vocación. Y tenían a su servicio influencers que orquestaban campañas maquiavélicas contra adversarios. El caso Dreyfuss, es un buen ejemplo.

María Viedma
María Viedma con su libro

¿Tiene algún papel lo diabólico y lo divino en el libro?

Tiene mucho que ver. En primer lugar, la elección de una gárgola de Notre Dame de París en la portada, puesto que representa al demonio. Uno de sus apelativos es el padre de la mentira. Fue una elección muy acertada por parte de la diseñadora ya que es novela sobre mentiras y mentirosos.

También hay un homenaje oculto a un tema de los Rolling Stones que me gusta mucho titulado ‘Sympathy por the Devil’. De hecho, la letra recoge cómo la mentira gobierna el mundo. Surgen guiños y homenajes en distintos momentos de la novela.

¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirla?

Me llevó un par de años.

¿Cómo te surgió la idea?

Me vino hace años cuando escribía el ensayo ‘Masonería desde una perspectiva de género’. Y me tropecé con la figura de Léo Taxil. Me pareció un personaje detestable aunque, literariamente, muy atractivo. Se me cruzó entre medias la primera novela ‘El mar de Salomón’, y tuve que dejar el proyecto aparcado.

Antes de empezar a escribir, ¿emplea un tiempo en documentarte o lo hace mientras da forma a la novela?

Tenía bastante trabajo adelantado gracias al ensayo que había publicado. Meses antes voy tomando notas, recogiendo información. Y mientras escribo, también me voy documentando ya que surgen cosas con las que uno no cuenta. Cuando hablas sobre una época, por ejemplo, debes buscar información sobre la ropa, el mobiliario, los perfumes, etc. Hay cosas que es imposible preverlas de antemano o bien elementos que descubres y que te conducen a otros derroteros.

¿Y publicar es más difícil que escribir?

Pues yo diría que sí. Mi primera novela me costó tres años publicarla. Al final, fue un editor de Teruel quien adquirió una editorial para rejuvenecerla quien apostó por mí. Esta vez me ha costado menos. Indudablemente, tenía camino abierto y me he dirigido a la editorial malagueña Ediciones del Genal. Me apetecía trabajar con editor que estuviera más cerca. Es todo más fácil.

¿Contenta?

Hemos tenido mucha suerte pues fuimos elegidos en abril por el Gremio de Libreros, como ‘Libro de la Semana’ y, la revista W Magazine, que dirige Winston Manrique, nos eligió como novela recomendada para el mes de mayo. Hemos aparecido codo a codo junto a otras editoriales señeras como Anagrama, Siruela, Tusquets, Seix-Barral.

¿Está trabajando ahora en otro libro?

En mi tercera novela y, en algún otro artículo, aunque la promoción de una novela lleva mucho tiempo.

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