Más de 300.000 quejas tributarias sin resolver - El Sol Digital
Más de 300.000 quejas tributarias sin resolver

Más de 300.000 quejas tributarias sin resolver

Los tribunales económico-administrativos (TEA) –dependientes del Ministerio de Hacienda, que revisan la legalidad de las actuaciones de la Agencia Tributaria y crean doctrina- han llegado a un límite de acumulación de casos que les desborda, con más de 300.000 reclamaciones pendientes de resolver. El peligro para la Agencia es que pueden prescribir cientos de expedientes, los que lleven más de cuatro años. El caso es que el número de quejas presentadas en estos tribunales supera las que se resuelven.

Según el presidente de los inspectores de Hacienda, José Luis Groba, el 41 por ciento de las reclamaciones que se deciden en estos tribunales las ganan los contribuyentes. Y lo dice este inspector con una cierta pena porque “eso provoca un gasto tremendo”, ¿y el de los contribuyente?; aparte de que son más los casos que perdemos los españoles, un 9 por ciento más, de ser ciertos los porcentajes oficiales. Una cosa es que cualquier retraso administrativo o judicial revele la ineficiencia del sistema y deba ser solucionado y otra que la elevadísima presión fiscal que soportamos deba, además, llevarnos a compungirnos con la Inspección. Por otra parte, ya es poco lógico que estos tribunales dependan del propio Ministerio de Hacienda que, a su vez, tiene vinculada a la Agencia Tributaria.

La devolución del coste de los avales y los intereses de demora de los cuatro años por parte de la Agencia Tributaria es lo normal cuando se cumplen los plazos establecidos y no debería preocuparle tanto al presidente de los inspectores que esto sea así, ¿por qué no le preocupa que los contribuyentes paguemos esos avales y esos intereses?; con esta forma de entender la situación fija dos campos en conflicto, ¿Hacienda no somos todos? Pues parece que no.

Si los ciudadanos de este país sintieran como suya Hacienda, conectarían lo que pagan con lo que reciben y su grado de bienestar, pero como la correspondencia en general no se evidencia no aflora la solidaridad ciudadana con el colapso de los TEA. Sin embargo, este problema tendría solución con una fiscalidad más baja, y para que esta disminución de la carga tributaria no perjudicara la buena marcha del Estado éste debería perder peso y aplicarse una reforma de las Administraciones Públicas que no ha visto la luz en nuestro país, mientras que las empresas sí han sido objeto de distintas reformas. La segunda clave es la eficiencia en el gasto público y la tercera una lucha sin cuartel contra la corrupción. Entonces, Hacienda ya seríamos todos.

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