“Más de un millón de personas en España sufren arritmia cardiaca”

“Más de un millón de personas en España sufren arritmia cardiaca”

Juan José Gómez, cardiólogo y médico de familia
Maite Díaz Torres

Juan José Gómez Doblas es cardiólogo y médico de familia. Trabaja en el Hospital Virgen de la Victoria (Clínico) como jefe de Sección de Cardiología y también es el director de la Unidad del Corazón en el Hospital Xanit. Además, tiene el puesto de presidente en la Sociedad Andaluza de Cardiología. Como cardiólogo clínico, es quien tiene un primer contacto con los pacientes, decide si hay que operarlos y hace la revisión para ver su mejoría. Gómez se define a sí mismo como “la línea de enlace para los pacientes”.

¿Por qué decidió ser cardiólogo?
Pues en un principio no lo tenía pensado, en un principio hice médico de familia, allí se aprende de todo y se prueba todo y me di cuenta de que me gustaba la cardiología. Hacia el año 1991 surgió la oportunidad de formar parte de un equipo nuevo de cardiólogos que llegó al Hospital Clínico. Me gustó colaborar con algo que estaba comenzando, aprendí mucho sobre gestionar recursos, crear estructuras y otras cosas como la formación.

¿Cuántos infartos de corazón hay al año en la provincia de Málaga?
Infartos con elevación del ST, que es el infarto clásico habrá unos mil casos al año. Sin embargo, si hablamos de infartos sin elevación de ST habría que multiplicar la cifra por tres. En todo el país puede haber unos 30.000 infartos al año.

Hábleme sobre los últimos avances en cardiología.
En los últimos años se han vivido muchos avances, pero los que más impacto han tenido en los pacientes en cuanto a reducción de mortalidad y beneficios para su calidad de vida son los programas de angioplastia primaria. Se trata de introducir un catéter por la pierna a los pacientes que tienen una angina de pecho o infarto. Tiene mucho impacto en la mortalidad de los pacientes que tienen un infarto, ya que una angioplastia puede hacerse en menos de una hora. Eso salva vidas, antes esos pacientes o se morían o se quedaban con el corazón destrozado. Andalucía es una de las comunidades que aún no tienen generalizada la angioplastia primaria, pero los servicios de cardiología de Málaga, al igual que los de Sevilla, Granada y Cádiz sí lo han desarrollado.
En los últimos años ha habido también muchas mejoras en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. Se han creado muchos dispositivos como marcapasos, novedades en termodinámica y fármacos que han ayudado a que la supervivencia de estos pacientes haya aumentado.

¿Estos avances han disminuido el número de operaciones?
Lo que cada vez nos pasa más con los pacientes es que tenemos más tratamientos para las patologías agudas, por lo que tenemos más pacientes crónicos. Por lo tanto, aunque cada vez haya menos pacientes con infartos porque las personas fuman menos y se controlan un poco mejor los factores de riesgo, cada vez se tienen más pacientes con cardiopatía a largo plazo.

¿Crees que hay más consciencia sobre la necesidad de cuidar el corazón?
Hay algunos factores de riesgo que claramente se están mejorando y otros que claramente se están empeorando. Todos están relacionados con nuestro estilo de vida. Por una parte, fumamos menos, la ley antitabaco ha sido un cambio radical a favor en todos los aspectos, aunque hay que seguir peleando y haciendo campañas porque el tabaco tiene unas consecuencias nefastas para muchas enfermedades, desde las cardiovasculares hasta las oncológicas. Por otra parte, la gente se está concienciando más con temas como el colesterol, hipertensión y diabetes. Hay cada vez más pacientes que saben que tienen estas enfermedades y toman un tratamiento.

¿Qué factores están empeorando?
Fallamos fundamentalmente en dos cosas, una es la obesidad, ya que cada vez tenemos más pacientes con sobrepeso y en edades más precoces y otra es la diabetes, que está relacionada con la obesidad y la edad. Según el último estudio había un 13 por ciento de pacientes diabéticos en España, que son muchísimos. La principal causa de muerte de los pacientes diabéticos son las enfermedades cardiovasculares, por lo que si aumentan los pacientes diabéticos hay más enfermedades cardiovasculares.Aunque somos más conscientes de los factores de riesgo, nos cuesta cambiar nuestro estilo de vida. Muchas veces la población se agarra a lo que más le conviene. Es más sencillo tomar una pastilla que hacer ejercicio y seguir una dieta saludable para perder peso, aunque perder quince kilos en muchos casos es mucho más efectivo que tomar medicación de por vida.

¿Qué avances hay en lo relacionado con anticoagulantes?
Desde la Sociedad Española de Cardiología hicimos un estudio a nivel nacional llamado Ofrece, en el que demostramos que hay alrededor de un millón de personas en España con fibrilación auricular, la clase más frecuente de arritmia. La gran mayoría de estas personas están en riesgo de tener un ictus, por lo que necesitan o van a necesitar en un futuro un anticoagulante como el Sintrom. Un dato destacado de este estudio fue que descubrimos que el diez por ciento de estas personas no sabían que tenían arritmia, por lo que están en riesgo de tener un ictus. Si se descubre que un paciente tiene fibrilación auricular se le receta Sintrom durante toda su vida, el problema es que este medicamento es incómodo porque hay que hacerse muchas revisiones y tener mucho cuidado con las comidas, además cada persona tiene una respuesta individual.

¿De qué depende la respuesta que tenga cada persona?
El Sintrom es un anticoagulante clásico, es un antagonista de la vitamina K, depende del hígado, de la respuesta al fármaco… eso hace que tenga una respuesta muy variable, por lo que hay que controlarlo constantemente. Por eso, desde hace años la industria estaba buscando un sustituto al Sintrom que tuviera todas las ventajas que tiene este fármaco cubriendo las desventajas. Se buscaba un medicamento con el que los pacientes no se tuvieran que hacer tantos controles, que afectara de la misma forma a todas las personas, que no tuviera interacciones con alimentos ni con otros fármacos y que fuera igual de eficaz o más que el Sintrom.

¿Se ha encontrado este medicamento?
Sí, son los llamados NACOs, o nuevos anticoagulantes. Llevan en el mercado seis o siete años y suponen un cambio radical porque mejoran mucho la calidad de vida de los pacientes. Estos anticoagulantes se toman siempre en la misma cantidad y su efecto es siempre el mismo. Además, numerosos estudios han demostrado que son igual de eficaces, incluso algunos más eficaces que el Sintrom y sobre todo tienen casi un 30 por ciento menos de hemorragias intracraneales. El problema es el precio. Mientras una caja de Sintróm no llega a dos euros, una caja de estos nuevos fármacos cuesta alrededor de ochenta euros, lo que supone un impacto económico para la sanidad pública importante.

¿Por qué cuestan tan caros?
Lo que ocurre en la industria farmacéutica es que cuando se desarrolla un fármaco nuevo cuesta tanto dinero generar ese fármaco que después tienen que recuperarlo y por eso las compañías lo venden más caro. El impacto económico, por lo tanto, es muy radical, por lo que estos medicamentos tienen un visado en la sanidad pública, lo que significa que solo se pueden prescribir a pacientes que no puedan tomar Sintrom. Si no fuera por el precio, los NACOs ya estarían generalizados, como pasa en Alemania, donde el 70 por ciento de los anticoagulantes usados son Nacos. En España, sin embargo, como tenemos menos capacidad económica, ronda el 20 por ciento de pacientes que utilizan estos fármacos. En cualquier caso, estoy seguro de que se popularizarán rápidamente en cuanto haya genéricos de alguno de ellos, porque al pasar a genéricos su coste baja. Yo creo que en tres o cuatro años sacarán el genérico del primer NACO que se descubrió.

¿Hay alguna contraindicación para los pacientes a la hora de cambiar a estos nuevos anticoagulantes?
No, aunque sí hay que tener en cuenta que como son anticoagulantes se sangra más de lo normal. Sí que es verdad que algunos de ellos dan más hemorragias estomacales que el Sintrom, aunque en contraposición, el Sintrom da muchas más hemorragias intracraneales que son las que suelen ser mortales. Por lo demás, hay muchos estudios que comparan el uso del Sintrom con estos nuevos fármacos y todos son favorables a los nuevos medicamentos, incluso económicamente porque estos fármacos cuestan más caros pero el coste del Sintrom suma el precio de la pastilla, la organización que hay que mantener para hacer un seguimiento a los pacientes… además, al haber menos hemorragias intracraneales el beneficio de los nuevos fármacos es brutal a largo plazo, el problema es que las administraciones sanitarias no se fijan tanto en los costes a largo plazo.

Ganaste el premio Cátedra Pfizer a la Gestión Clínica. ¿Cómo definirías estas dos palabras?
La gestión clínica es un concepto que va por encima de la asistencia clínica como tal. Trata de organizar la gestión de la asistencia de los pacientes en relación a criterios de eficacia, efectividad y costes.
Lo que busca la gestión clínica es que el médico en general se implique en la gestión de los recursos y utilice siempre las alternativas más baratas y con mejor eficacia. Este concepto se puede aplicar en la medicina pública y en la privada. Por ejemplo, en la medicina pública de Andalucía están muy desarrolladas las unidades de gestión clínica, todos los servicios de especialidades y atención primaria en los centros de salud son además unidades de gestión.

¿Qué diferencias hay entre la gestión clínica de un hospital público y de uno privado?
En el sistema público se tiene un presupuesto muy bajo para gestionar mucha población y en el sistema privado pasa justo al contrario, se tiene menos población que atender, los hospitales tienen que buscar la demanda y atraerla para crear beneficios, que se pueden reinvertir en tecnología o recursos humanos. Tanto la medicina pública como la privada tienen sus pequeños vicios, aunque cada vez se equiparan más en cuestión de medios.

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