Metrópolis de Fritz Lang

Metrópolis de Fritz Lang

Esta semana hemos acudido a la filmoteca para presenciar la exhibición del mejor exponente del expresionismo alemán en cine: Metrópolis, de Fritz Lang. RICHERDIOS

 

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Título original: Metropolis

Año: 1927

Duración: 153 min.

País: Alemania

Director: Fritz Lang

Guión: Thea von Harbou

Música: Bernd Schultheis & Gottfried Huppertz

Fotografía: Karl Freund & Günther Rittau (B&W)

Reparto: Gustav Fröhlich, Brigitte Helm, Alfred Abel, Rudolf Klein-Rogge, Fritz Rasp, Theodor Loos, Heinrich George, Fritz Alberti, Grete Berger, Heinrich Gotho, Georg John, Olaf Storm

Productora: U.F.A.

Género: Ciencia ficción. Drama | Distopía. Steampunk. Robots. Expresionismo alemán. Película de culto. Cine mudo

Sinopsis: Futuro, año 2000. En la megalópolis de Metrópolis la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder (Alfred Abel), el hijo del todoperoso Joh Fredersen (Gustav Frohlich), el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María (Brigitte Helm), una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse.

Premios :2002: Círculo de Críticos de Nueva York: Premio especial (por su restauración)

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Obra maestra del cine y película capital del expresionismo alemán, se trata de una visión apocalíptica de la sociedad del futuro. En su día fue una gran superproducción de la potente productora alemana UFA, pero fue un fracaso de taquilla. En el año 2010 se estrenó la versión íntegra -y original- de Metrópolis, tal y como la concebió Fritz Lang, con 25 minutos más de metraje. Tras su estreno alemán en 1927, el film fue editado por los estudios Paramount con 30 minutos menos que el montaje original de Fritz Lang. La UFA (Universum Film AG), el estudio cinematográfico más importante de Alemania durante la primera mitad del siglo XX, también la cortó para la exportación. El original se creyó perdido, hasta que en 2008, se descubrió que un museo de Buenos Aires tenía una copia adquirida a finales de los años veinte. Tras su restauración, finalmente se estrenó el “Metrópolis” original en el Festival de Berlín del 2010.

 

Uno de los films más influyentes de la Historia del Cine, gran superproducción, la más costosa hasta entonces (7 millones de marcos), clásico de Fritz Lang, un fascinante drama de ciencia-ficción enmarcado en una distopía, con profunda carga de crítica social, bañado de romance y aventura, relato de pesimismo con respecto al progreso de la sociedad.

 

Guión escrito por Lang y su entonces esposa Thea von Harbou, ella autora del libro homónimo de 1926 en que se basa. Film poliédrico, con varias capas de lectura, enfoque decadente de nuestro futuro, el progreso conllevará una grieta enorme entre clases sociales, reinará la opresión, la explotación obrera, el desencanto, y la falta de sentimientos, habla de una sociedad en ebullición, donde se hierve a fuego lento una revolución obrera, esto en la clase vejada, la alta vive en la opulencia, el hedonismo, la perversión, sin importarle lo que sufran los que están abajo, punzante división de clases en lo geofísico. Fábula política de marcado cariz contextual, Alemania en plena convulsa República de Weimar, convivían dos ideologías opuestas, el comunismo y el nazismo, esta cinta fagocita la filosofía política nazi de la guionista Thea Von Harbou, habla de que la sociedad está compuesta por el cerebro (representado en Fredersen), o sea los que manejan todo, la clase alta, y las manos, la clase obrera (representada en el jefe de máquinas Grot), la que hace que los de arriba puedan vivir en la opulencia (hasta aquí puede ser una historia comunista), y entre las dos gran desigualdad social, los nazis en su pensamiento contrario a las ansias revolucionarias socialistas, a la lucha obrera, pensaban que ellos eran los destinados a ser el corazón-el mediador del que se habla en el film, encargado este de apaciguar las ansias combativas de los obreros, y hacerles ver su lugar en el mundo, que el opresor de un poco de aire a los oprimidos para todo siga igual, dejando por el camino un mensaje bastante simplista de que aquel que se anuncie su “Mesías” pregonando la violencia les querrá engañar y destruir, en este sentido queda un tufillo bastante pernicioso a panfleto propagandístico, con su moraleja de acepta que te sigan explotando con una sonrisa, acepta seguir viviendo en la oscuridad, acepta no poder progresar, acepta la injusticia social, se un manso, ello con un goteo de referencias bíblicas para reforzar el mensaje, la religión como supuesto apoyo neutral del poder.

 

Puesta en escena colosal, fantástico diseño de escenarios gracias al escenógrafo Otto Hunte (“Los Nibelungos”), resalta los 2 mundos, el exterior con urbe futurista, superpoblada, carreteras ultra concurridas, ferrocarriles, cuasi-tela de araña a diferentes alturas, aviones, zeppelines, jardines edenísticos, grandes rascacielos, influenciado por la obra del arquitecto italiano futurista Antonio Sant’Elia, y por el movimiento Art Deco, contraste añejo de la casa antigua de Rotwang o la Catedral, en contraposición el subsuelo industrial y cuasi-avernal, están las máquinas, con soberbio manejo de masas (25.000 extras), esto se consigue en conjunción con los fenomenales f/x creados por Eugen Schüfftan (“Los Nibelungos”), jugando con miniaturas, una cámara en un columpio, y con el llamado “proceso de Schüfftan” (espejos para crear ilusión de que los actores ocupan conjuntos en miniaturas, técnica que se utiliza ampliamente en la primera mitad del siglo 20 hasta que fue suplantada por el mate itinerante y la pantalla azul), reseñable es la creación del laboratorio de Rotwang, del que bebió James Whale para su “Frankenstein”, también se ruedan escenas en stop-motion.

La Deriva

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