Miedo a las alturas - El Sol Digital
Miedo a las alturas

Miedo a las alturas

Causa desazón que una Academia, la Malagueña de Ciencias, de tan dilatada trayectoria y prestigio, se embarque en estos movimientos que cada cierto tiempo sacuden la ciudad para oponerse a su modernización. Todo lo nuevo asusta y la edificación en altura da vértigos, podría resumirse tras la lectura de sus Consideraciones, que en este número publicamos íntegras pero que no compartimos. Vaya por delante que es positivo cualquier debate sobre la ciudad, pero riguroso y documentado, no generalidades sin sustento más que en los gustos personales.

Aunque la Academia exprese que nada más lejos de sus intenciones que poner trabas a una inversión, objetivamente las pone con su pronunciamiento, oponiéndose a una inversión concreta, y no parca, precisamente. Después se lía con eso de que la creación de puestos de trabajo no debe ser una justificación de cualquier actuación…, claro que no, de cualquiera no, pero sí de muchas que vean la legalidad porque cumplen todos los requisitos, que en un país tan burocratizado e intervencionista como España son muchos, demasiados, ¿o se quiere que sean más?

Se dice también que en la adjudicación, el único criterio ha sido el precio y que no ha habido posibilidad de competencia, sin que se aporte dato alguno que sustente estas afirmaciones, y que el plazo era extremadamente corto para las ofertas, bueno, que le parece a la Academia que lo era, sería más exacto.

Da la impresión, igualmente, de que se nos está susurrando que el camino para la construcción del hotel va a ser muy arduo y que más vale que la empresa desista porque habría que tramitar una modificación del planeamiento que tendría que ser aprobada por el Ayuntamiento y la Junta, y que es precisa la autorización del Consejo de Ministros… ¿Y?, pues ya sabemos que todo gran proyecto es dificultoso, que todo lo que vale cuesta esfuerzo y que invertir en España es sufrir… todo eso lo sabemos, estimados señores de la Academia, pero por eso, también, merecen la pena esta y otras muchas apuestas e iniciativas empresariales.

Para que cunda el desánimo, se nos anuncia la inevitabilidad de la construcción de infraestructuras, pues claro, los grandes proyectos conllevan infraestructuras en su entorno que terminan beneficiando a la ciudad; y más pegas: que no debe olvidarse el impacto circulatorio, por supuesto que no debe olvidarse, aunque el ejemplo que se invoca, el de los cruceros que atracan en nuestro puerto es una exageración manifiesta, puesto que nada grave sucede con los cruceros, sino todo lo contrario, que nos abrimos más al mundo. Incluso, en un alarde de ingenio, se añade que dicho proyecto supondría un coste que no debe ser soportado por los ciudadanos, ¿por quién si no?, ¿o no somos siempre los ciudadanos los que soportamos cualquier actuación pública?, ¿qué argumento es ése? Claro, faltaba… ¡el impacto medioambiental!, en una construcción que se sitúa en un extremo de la ciudad y batida por los vientos del dique de Levante -pero, tranquilidad, tendrá su estudio ambiental, como es preceptivo-.

En resumidas cuentas, no le parece aceptable a la Academia Malagueña de Ciencias -a la que debemos tener todos los malagueños un gran respeto y admiración, lo que no significa seguir a pies juntillas todos sus pronunciamientos- que la imagen de la ciudad sea una torre aislada en medio del mar. Pues no sabemos por qué no, otro misterio sobre el que no se arroja luz alguna.

Es curioso, pero en cada ocasión en que se plantea en la ciudad un proyecto importante se da una extraña coincidencia de los conservacionistas con los antisistema, como sucede con el proyecto de otro hotel, el de Rafael Moneo en Hoyo de Esparteros. Y se recogen firmas y las jalean y así vivimos a golpe de manifiesto. ¿Aprobaría esta alianza Manhattan en Nueva York, La Défense en París, la Shard London Bridge de Londres, o ya aquí en suelo patrio la Torre Sevilla o la Torre Agbar en Barcelona, por poner solo unos ejemplos? No se trata de  comparar proyectos sino advertir mentalidades. Cualquier gran proyecto tropezará siempre con las islas de la incomprensión, esperemos que éste no naufrague en sus arrecifes.

 

RESIDENCIA

3 thoughts on “Miedo a las alturas”

Juan

7 marzo , 2017

La Defense está lejos del Paris histórico, la torre Agbar de Barcelona igual, y comparar una ciudad de tres milenios con New York no es lo más apropiado. Reclamar una ciudad que protega su patrimonio es muy moderno, viendo los tiempos que corren.

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El Sol Digital

7 marzo , 2017

Muchas gracias por su opinión, también nosotros tenemos la nuestra, aunque no la comparta. Se llama pluralismo.

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Jaime

7 marzo , 2017

Vaya artículo... Desde hoy mismo voy a poner el sol digital en spam. Saludos

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