“Muchos gobiernos ven la tecnología como un enemigo y como un instrumento de control” - El Sol Digital
“Muchos gobiernos ven la tecnología como un enemigo y como un instrumento de control”

“Muchos gobiernos ven la tecnología como un enemigo y como un instrumento de control”

Conversaciones de El Sol Digital (III)

Rodolfo Tiessler, uno de los pioneros de la consultoría tecnológíca

Vicente Almenara

Rodolfo Tiessler no deja indiferente a nadie. Te atrae o te echa para atrás. Su forma de comunicarse y la vehemente sinceridad que derrocha hacen pocas concesiones a los que se andan por las ramas.
Cuando reparo en su poblado bosque de canas pienso que no son por los años sino por el trabajo duro que se gasta con las tecnologías y quienes las contratan. Ha parido muchos proyectos y, aleluya, algunos están vivos y gozan de buena salud.

Cuentas con una larga trayectoria en el ámbito tecnológico. Háblanos, por favor, de tus primeros pasos.

Mi inicio profesional fue en la multinacional KPMG como auditor informático y consultor de proyectos tecnológicos y seguidamente en Deloitte. Entre ambas estuve seis años. En Accenture y Coritel estuve 14 años entre Madrid y Málaga. Comencé dirigiendo una oficina en Málaga que arrancó en otoño de 1990, ubicada en calle Córdoba; con las mejoras de las comunicaciones en Andalucía nos trasladamos a Madrid, quedando Sevilla como única sede andaluza. En 1998 me propusieron la posibilidad de crear una factoría de software, que finalmente conseguimos que se instalara en Málaga. El Centro de Desarrollo arrancó en el edificio Centro de Empresas (conocido como el del platillo) en el Parque Tecnológico de Andalucía. Arribé en Málaga como el empleado número uno y al marchar de la empresa había en ella cerca de 500 personas trabajando. Así que, como malagueño, me siento orgulloso de haber generado mucho empleo en este sector.
Mi siguiente actividad fue la de crear Islanda, una empresa participada por igual con Novasoft e Ingenia de Málaga, Riverland, (hoy Unit4), de Granada, y Guadaltel de Sevilla. Queríamos aplicar el modelo de software factory, pero faltaba una cultura común por lo que finalmente Islanda fue adquirida por Novasoft. Yo había creado mi pequeña empresa, Brantor, en la que me orienté a crear una plataforma colaborativa para empresas y agrupaciones. Ya por el año 2008 pensaba que las empresas acabarían funcionando como redes sociales en el ámbito de la comunicación. Logramos producir la plataforma en dos versiones: empresas y asociaciones. La plataforma Petalo sirvió como base para Nimbosfera (Eticom) dando servicio a la comunidad cloud computing y también en CITIC en su versión de empresa. Posteriormente, presenté al Ayuntamiento de Málaga lo que Petalo podía aportar como base para crear el espacio virtual del ecosistema de innovación de Málaga, que hoy está evolucionando en digitalmálaga.com, y que pretende cubrir el ciclo de una startup desde su gestación y, por otra parte, difundir todo el conocimiento de la industria innovadora de Málaga. Esta plataforma está actualizándose contando con el apoyo de Promálaga.
Por circunstancias casuales, hace dos años me encontré coordinando el Málaga Innovation Forum (MIF), un foro que establece el nexo requerido entre las instituciones y los emprendedores y que resulta una figura esencial para el ecosistema. Recientemente, estoy de mentor residente contratado por la Escuela de Organización Industrial (EOI), en el espacio de Coworking Málaga en el edifico de Promálaga, en calle Álamos.

Es el único de España vertical cien por cien, en nuestro caso centrado en el sector de los videojuegos. En él tenemos a 38 emprendedores con 20 proyectos en fase de montar sus propios estudios de producción de videojuegos.

La industria de los videojuegos va a más…

Sí, además es tremendo. Mira, un ejemplo que suele sorprender es que Harry Potter, con toda la fama que tiene, en sus primeras 24 horas consiguió 240 millones de dólares. Sin embargo, el videojuego GTA5, que simula la vida real, en las mismas 24 horas, recaudó 840 millones de dólares. La diferencia es brutal. Es una industria que al cine lo ha dejado ya bastante atrás por ingresos a nivel mundial. En nuestro arranque del programa hemos contado con la participación de Antonio Fernández Leiva, catedrático, y director del máster de desarrollo de videojuegos en la Universidad de Málaga, y la verdad es que fue todo un acierto que él estuviera. Analizó el uso de los videojuegos fuera del ámbito de entretenimiento. Esto está muy bien, por ejemplo en nuestros proyectos hay dos que están relacionados con esta temática y con la educación, principalmente.

Este nuevo fenómeno de Pokemon Go, ¿a qué obedece?

Sin duda ha sido algo espectacular. Geolocalización, sensores, realidad aumentada, etc. Son herramientas complejas de desarrollar, pero que los profesionales las aplican de forma sencilla para poder hacer cosas con ellas.
Por ejemplo, el índice de obesidad se ha reducido en EEUU por la fiebre de Pokemon Go. Esta industria tiene sus efectos colaterales, que pueden ser positivos y negativos, hay muchos pros y contras. Otros ya iniciaron el camino, como el juego Ingress, y ambos han abierto una nueva vía que dará mucho de sí.

¿Qué hay en Málaga de realidad en cuanto a fenómenos como las smarts cities, Málaga Valley, etc.?, ¿o hay más ruido que nueces?

La cuestión es que el problema es fundamentalmente regional desde el punto de vista de Europa. Es un momento que, al fin y al cabo, va con unas pautas marcadas y que tenemos que aprovechar. En Málaga tenemos la gran suerte de que el Ayuntamiento de Málaga tiene esa visión tecnológica.
Málaga ha hecho grandes avances con el proyecto Zen2all, junto con el Gobierno de Japón, Endesa, Mitsubishi y otros, con los 200 vehículos eléctricos, su promoción y ventajas para sus usuarios. También se dispone de otras iniciativas innovadora, en el ámbito de la ciudad inteligente. Málaga tiene un portal de datos abiertos en el que se ofrece mucha información, que finalmente redundará en beneficio del ciudadano. También tenemos un laboratorio urbano, Promalaga Urban Lab, que en España únicamente los hay operativos en Málaga y Barcelona. En él, cualquier persona emprendedora que quiera hacer un producto de aplicación en el ámbito de las ciudades inteligentes tiene un entorno físico en el que puede probarlo en real.
Esto también es un gran avance. Y hay bastante más iniciativa en este ámbito; de hecho el Cluster Andaluz de Smart Cities tiene mucha presencia en Malaga.

¿El joven malagueño que tiene habilidades tecnológicas y vocación, por dónde debería seguir hoy sus pasos?

Tiene muchas oportunidades. Ahora mismo, la sociedad se está transformando. Entre estas oportunidades, los dispositivos móviles. El programador, que al principio era el rey del mambo, ha pasado a ser casi el minero del siglo XXI.
Para mí no es comprensible. Hay que ver si uno quiere dedicarse a programar, y ver qué se quiere programar. El desarrollo de los dispositivos dotados de sensores también es una línea para trabajar. Aun así creo que todavía seguimos algo atrasados. Ahora hay muchos campos y mucha especialización. Hay que ir generando líneas de especialización. Posibilidades hay muchas, lo que más hay ahora es creatividad. En Alemania, se lleva mucho el copicat.
Es una estrategia muy buena. Ves, por ejemplo que en EEUU hay una solución en un mercado que funciona, la copias y la adaptas luego al entorno o país donde vayas a comercializarla. Esto genera también mucho negocio.

¿No te parece que en Málaga, con la importancia que tiene el sector turístico, no ha llegado la última tecnología? ¿Dónde están los hoteles inteligentes, por ejemplo?

Si te vas a las estadísticas y a las medias sí. Hay algunas cadenas de hoteles que están en tecnología de vanguardia, pero otras no. Antes se iban informatizando los procesos. Ahora está pasando lo mismo con la digitalización.
Las grandes compañías están muy enfocadas en su transformación digital. Yo creo que justo ahora estamos en una ola que está creciendo y en la que algunos entrarán y otros no. He visto algunos proyectos de emprendedores en Promálaga y están enfocados a ofrecer servicios de nuevas tecnologías a los hoteles. Creo que en el sector del turismo estamos en la media. Sin embargo, en Málaga como smart city, estamos un paso más allá de la media que el resto de ciudades españolas.

¿El aparato del futuro va a ser un móvil algo más grande del que usamos ahora?

Personalmente, creo que el móvil no va a ser el aparato que nos acompañe en el futuro. Sí que pensaba que las gafas de Google iban a tener mejor desarrollo.
El móvil es incómodo, hay que llevarlo encima y nos obliga a usar las manos y otras acciones no naturales. A mí me gustaría que no fuera el móvil el dispositivo definitivo. Creo que el futuro puede estar en los dispositivos dentro del cuerpo.

El reloj de pulsera de Google parece que no ha triunfado.

Es una pantalla muy pequeña. Tiene su utilidad. La propia competencia ha entrado porque, al final, esto tiene su público. El reloj inteligente puede realizar muchas tareas y funciones pero no está pensado para sustituir al móvil.
Tampoco el móvil ha sustituido en muchos casos al ordenador. El dispositivo no te permite la comodidad que, por ejemplo, te da el uso del teclado en un ordenador portátil.

Casi nadie utiliza ya el fax, ¿esto mismo le va a ocurrir al correo electrónico?

Bueno, ya lo estamos viendo. En whatsapp, por ejemplo. Esto de haberlo llevado al móvil da facilidades. Lo que está pasando con el whatsapp está afectando también a nuestras relaciones sociales y formas de vivir.

En fin, yo creo que el correo electrónico tiene que cambiar. No va a desaparecer, porque además el correo hoy por hoy aporta pruebas verificables, cosa que en las comunicaciones actuales todavía están por ver, creo que pervivirá siempre pero cambiará. Porque, además, el intrusismo es brutal. El tiempo que se usa para eliminar spam es mucho.

¿Esto tiene solución?

La solución pasa por una normalización desde el punto de vista de la tecnología. Pero es complicado, muchos gobiernos ven la tecnología como un enemigo y como un instrumento de control.

¿Trabajas en lo que se conoce como Internet profunda, oscura, invisible…?

Sí, es el contenido de internet que no es indexado por los motores de búsqueda convencionales, debido a diversos factores. He estado buscando información sobre esto porque me llamó mucho la atención que sólo el 24 por ciento de la información que está en Internet es la que realmente usamos nosotros.
Es decir, que cuando buscamos alguna información en Google, sólo estamos accediendo al 24 por ciento del contenido de lo que hay en la red. Conozco algo de ella, pero más por curiosidad que por otra cosa.

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