¿Muerte por tabaquismo? Justo Rodríguez Sánchez. Abogado - El Sol Digital
¿Muerte por tabaquismo? Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

¿Muerte por tabaquismo? Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

La cuestión que planteamos en este caso es si el fallecimiento de un trabajador a consecuencia de una disección aórtica, cuyos primeros síntomas se manifiestan durante el tiempo y en el lugar de trabajo, le corresponde la calificación de accidente de trabajo o, en su caso,  debe ser calificado como enfermedad común por consumir en los últimos años tres cajas diarias  de cigarrillos. Para ello, sometemos a estudio la reciente STS (Sala de lo Social), de 25 de abril de 2018.

En esta ocasión,  el  trabajador, de 58 años, de profesión vigilante de seguridad, sobre las tres de la madrugada de un 13 de agosto, cuando estaba realizando una ronda de inspección sintió un fuerte dolor en el pecho y en el brazo izquierdo, que le obligó a parar el vehículo, prosiguiendo su actividad laboral una vez remitió el dolor. Finalizada su jornada, sobre las 17,30 horas, ingresó en un servicio hospitalario de urgencias con un cuadro de dolor opresivo en aumento, y efectuadas las correspondientes pruebas de imagen, se estableció el diagnóstico de disección aórtica tipo A de Stanford con rotura de pared aortica y hemopericardio, falleciendo cuatro horas después.  El trabajador carecía de antecedentes patológicos , si bien,  durante los últimos diez años había consumido tres cajetillas de tabaco al día.

Bueno será referir a efectos de interpretación de la norma que, la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, sede de Sevilla, entendió que la acción del trabajo o las circunstancias en que se realizaba,  no tenían  ninguna incidencia en la ruptura de la pared de la aorta, cuya causa se desconoce, si bien  el citado TSJ interpretó  que  los factores de riesgos más comunes que lo  provocan son el envejecimiento, la ateroesclerosis, los traumatismos contundentes en el pecho, deficiencias genéticas o la hipertensión arterial, por lo que al acreditarse que fumaba en los últimos años tres cajetillas de cigarrillos diarios, lo que a juicio del Tribunal, aceleró el proceso degenerativo normal de la capa media de la pared aórtica,  excluyendo así  la naturaleza de accidente laboral en la forma de sobrevenir el fallecimiento.

Pues bien, para valorar el carácter laboral o de enfermedad común del trabajador, tenemos que tener en cuenta  la doctrina jurisprudencial de la  Sala de lo Social del Tribunal Supremo que resume la sentencia de 20 de marzo de 2018 (recurso 2942/2016 ), donde establece que “la presunción «iuris tantum»   se extiende no sólo a los accidentes, sino también a las enfermedades, si bien  hay que puntualizar que   ha de tratarse de enfermedades que por su propia naturaleza puedan ser causadas o desencadenadas por el trabajo, sin que pueda aplicarse la presunción a enfermedades que ‘por su propia naturaleza excluyan una etiología´.

Así las cosas, la doctrina jurisprudencial  ha sido sintetizada con la «apodíctica conclusión» de que ha de calificarse como accidente de trabajo aquel en el que «de alguna manera concurra una conexión con la ejecución de un trabajo, bastando con que el nexo causal, indispensable siempre en algún grado, se dé sin necesidad de precisar su significación, mayor o menor, próxima o remota, concausal o coadyuvante, debiendo otorgarse dicha calificación cuando no aparezca acreditada la ruptura de la relación de causalidad entre actividad profesional y el hecho dañoso, por haber ocurrido hechos de tal relieve que sea evidente a todas luces la absoluta carencia de aquella relación.

En efecto,  el hecho de que la lesión tenga etiología común,  no excluye que el trabajo pueda ser factor desencadenante, por ser «de conocimiento común que el esfuerzo de trabajo es con frecuencia un factor desencadenante o coadyuvante en la producción del infarto de miocardio», con independencia  de que no sea descartable una influencia de los factores laborales en la formación del desencadenamiento de una crisis cardiaca, ya que  las lesiones cardiacas no son por sí mismas extrañas a las relaciones causales de carácter laboral. A tal fin,  y para destruir en su caso la presunción de laboralidad a que nos referimos,  sería  necesario que la falta de relación lesión/trabajo se acredite de manera suficiente, bien porque se trate de patología que por su propia naturaleza excluya la etiología laboral, bien porque se aduzcan hechos que desvirtúan dicho nexo causal.

Por cuanto antecede, debemos tener presente que  la Sala IV del  Tribunal Supremo ha  declarado en relación a eventos cardíacos  múltiples  situaciones en las que han sido calificadas como accidente de trabajo,  destacando entre ellas:    el infarto agudo de miocardio (entre las más recientes, sentencias de 8 marzo de 2016, recurso 644/2015 y 18 de diciembre de 2013, recurso 726/2013); la angina de pecho, (sentencia 26 de abril de 2016, recurso 2108/2014); la isquemia miocárdica-arritmia cardíaca-asistólica causada por arterioesclerosis coronaria y cardiopatía dilatada (sentencia de 22 de julio de 2010, recurso 4049/2009 ), o un episodio de taquicardia (sentencia de 13 de octubre de 2003, recurso 1819/2002,  igualmente la sala de lo Social del Alto Tribunal se ha  pronunciado  también respecto de ataques cerebrales, como un ictus (sentencia de 29 de abril de 2014, recurso 1521/2013 ), una hemorragia intraparenquimatosa (sentencia de 19 de julio de 2010, recurso 2698/2009), una hemorragia cerebral secundaria a rotura de malfomación arterio-venosa (sentencia de 10 de diciembre de 2014, recurso 3138/2013) o una hiposia cerebral (sentencia de 11 de diciembre de 1997, recurso 1215/1997).

En resumen, con arreglo a los anteriores criterios la Sala de Social del TS, en su Sentencia de 25-4-2018, ha admitido la operatividad de la presunción de laboralidad de la contingencia causada por síndromes cardiovasculares agudos que se manifiestan de modo súbito cuando el afectado se encuentra en el tiempo y lugar de su trabajo. Y ello, con fundamento en que el hecho de que la enfermedad de base tenga etiología común no excluye que la actividad laboral y las condiciones en que se desarrolla actúen como factores desencadenantes o coadyuvantes de la crisis que provoca la muerte del trabajador o las dolencias y limitaciones que dan lugar a la situación de necesidad protegida.

 

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