No llores por mí Gran Bretaña - El Sol Digital

No llores por mí Gran Bretaña

Carmelo San Martín Díaz-Guijarro  

La Gran Bretaña y la Unión Europea aseguran que en la ruptura no hay terceras personas. Se llevaban mal hace tiempo, dicen los conocidos. Qué difícil es terminar como amigos. Conducir por la izquierda imprime carácter atravesado. Los ingleses siempre tuvieron a Europa por una “mantenida” caprichosa y fría, mientras que los europeos exigían un matrimonio para toda la vida. Incompatibilidad de caracteres. El bienestar europeo ya nunca se quita los rulos y sólo habla de facturas, y así, pues …. en fin, mejor mañana o pasado. Con la soltería no habrá para mucho pan al principio, seguro, pero algo quedará para látex y tacón alto, que es lo que cuenta después de unas cervezas negras calentorras. En el harem europeo otras odaliscas fantasean con “La vie en rose”, lejos de los grises hombres de negro. Rockefeller se menea al ritmo de “¡Toma directivas y cuotas”! Canción subversiva “Sólo se vive una vez”, que traducida al inglés suena algo así como “God Save the Queen”.

El primer aviso sonó tras el pinchazo en hueso de la Constitución Europea. Las almohadillas empezaron a caer sobre el albero azulado  de Bruselas. Inglaterra se hinchó de té y se puso la casaca roja. ¿Qué hubiera votado el escocés Adam Smith ante el Brexit ? En las cartillas de racionamiento de las últimas ampliaciones europeas sólo hay pan y cebolla y eso produce mal aliento bajo la espesa  niebla de la City. En los libros de historia se habla de aquello que se llamó el Mercado Común. Nostalgias estériles. Juncker y May se olvidaron de quitarse los protectores bucales en la Última Cena. Las negociaciones del convenio regulador van a ser a cara de perro, de perro de los Baskerville, se entiende. Inglaterra quiere un divorcio con derecho a roce. Cosas de la disciplina inglesa ataviada con chistera dickensiana. En los Tratados no se dice nada sobre la caridad con Hijos Pródigos. La supervivencia colectiva exige paredón desconchado para los desertores. Veremos. Puede que Trump le haya echado una ojeada al “Príncipe”. En el santoral británico Santa Rita ha lanzado una OPA hostil sobre San Jorge. Ojo, es más por una cuestión de apegos y atributos, que por  conseguir gracias imposibles. Blas de Lezo sabe que puede haber gloria a pesar de las dolorosas amputaciones. Los primates de Gibraltar están preocupadillos mirando a Sotogrande. Últimamente, en el hilo musical de la Roca solo se escucha al Dúo Pimpinela. En versión “llanita”, of course.

2 thoughts on “No llores por mí Gran Bretaña”

Miguel

13 mayo , 2017

Muy buen articulo. La capacidad intuitiva del autor es incuestionable. Enhorabuena!!!

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María

12 mayo , 2017

Extraordinario artículo!!!!! La ironía y el sentido común del autor resultan excepcionales.

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