“No me imagino ni por una hora, un minuto o un segundo no poder pintar”. Svetlana Kalachnik - El Sol Digital
“No me imagino ni por una hora, un minuto o un segundo no poder pintar”. Svetlana KalachnikLa pintora en su estudio

“No me imagino ni por una hora, un minuto o un segundo no poder pintar”. Svetlana Kalachnik

Brenda Saavedra.- La pintura es como aire para respirar para la artista Svetlana Kalachnik. Nació en Rusia, “a 500 kilómetros de Moscú”, en 1975 y con 23 años llegó a Málaga para quedarse. Fue su primera vez en España y, aunque en principio sólo aterrizó en la provincia para exponer sus cuadros en una muestra del Hotel Tritón, el buen tiempo y los malagueños la cautivaron de tal forma que no se lo pensó dos veces a la hora de ir a buscar a Rusia sus pertenencias para establecerse en la Costa del Sol. A través de exposiciones individuales y colectivas se ha dado a conocer tanto en Málaga como en otros puntos del globo terráqueo, y hoy son muchos los que identifican sus cuadros y les ponen nombre y apellido. La pintora los define como “coloristas, divertidos y creados para hacer pensar”, un entramado de tonos dispares que mezclan personajes de toda índole y paisajes varios, creados en su estudio de la Alameda de Colón donde recibe la “terapia” que le proporciona cada pincelada. Desde los cinco años mostró su amor a este arte y 37 después sigue tan enamorada como el primer día.

¿Cuáles son sus orígenes en el mundo de la pintura?

Me dedico a esto desde la más tierna infancia, desde los cinco años. Terminé sucesivamente un taller de niños, luego la Escuela de Arte y más tarde la Academia de Bellas Artes. Con 20 años ya tenía la carrera de 15 años de arte.

¿Tiene antecedentes familiares en este mundillo?

Me dicen que uno de mis abuelos pintaba, pero no sé exactamente.

Entonces, es vocación.

Sí, mi madre vio que desde muy pequeña me gustaba pintar y, aun siendo muy activa, a la pintura le echaba muchas horas y le pareció bien que siguiera con ello.  Desde los cinco años me mandó a estudiar a un taller privado.

¿Con que edad llegó a España?

Con 23 años, cuando ya tenía la carrera terminada y desarrollada. Vine a hacer una exposición, me quedé y me ha ido muy bien.

¿Por qué Málaga?

Porque el clima es impresionante y la gente mejor todavía. Me gusta mucho.

Antes de venir, ¿conocía otros lugares de España?

No, era mi primera vez en el país, porque era muy joven para viajar antes. Veía en la tele programas de viajeros y me fascinaba España.

¿Qué relación guardaba con la provincia en esa primera exposición?

En mi país había expuesto antes incluso de acabar los estudios, así, la primera muestra fue con 19 años. Pero aquí en Málaga participaba en una asociación hispanorusa que organizó la exposición en el Hotel Tritón, donde comencé.

¿Abrió su taller de pintura de la Alameda de Colón nada más llegar?

No, empecé con exposiciones anuales y lo que iba surgiendo en galerías, salas y demás. Fue hace 12 años cuando abrí mi taller independiente.

Se dio a conocer, entonces, a través de las muestras.

Sí, desde el principio. A partir de ahí llevo una vida de exposiciones anuales individuales y otras, cada ciertos meses, colectivas con uno o dos cuadros. Yo sólo las suelo hacer una vez al año, porque mi pintura es demasiado elaborada como para exponer más veces, ya que requiere mucho tiempo.

¿Cuánto puede tardar con una obra?

Por lo menos un mes dedicándole nueve horas diarias, aunque también pueden ser dos meses según el tamaño del cuadro. En una exposición individual puede haber unos cinco cuadros y tardo un año en tenerlos todos.

¿Participa en alguna exposición en la actualidad?

Sí, en Galería Benedito, y ya está abierta.

¿Ha dado clases de pintura alguna vez?

Las he dado, pero ahora tengo una niña de 15 meses y casi no tengo tiempo.

¿Qué metodología utiliza?

Depende del carácter de la persona, pero ahora estoy apartada de eso.

¿Prefiere enseñar o pintar?

Yo soy pintora, pero también me gusta enseñar. Es satisfactorio cuando a un alumno le sale algo que le has enseñado. Cada persona un mundo y según el carácter que tenga cada uno saldrán cosas totalmente diferentes.

¿Qué técnica utiliza en su pintura?

Yo la llamo figurativo mágico con óleo sobre lienzo. En un mismo cuadro hay muchos personajes, paisajes y otras cosas, todo conectado en uno. Además, no solo hago cuadros al óleo, sino que también ejecuto grabados. Mi marido, Manuel Lozano, es profesor de fabricación mecánica y me ha hecho -con sus propias manos y con un diseño nuestro- un torno para imprimirlos, una pieza única, y he ganado varios premios.

¿En qué se inspira a la hora de crear?

En la gente. Es algo complejo, pero se trata de relaciones entre hombre y mujer, los sentimientos más humanos como el amor, la envidia, el deseo, el desencuentro amoroso o familiar, todo tratado de una manera divertida. También toco las fiestas nacionales españolas, porque según los papeles ya soy española, y lo hago con mucho cariño.

¿Siente la inspiración más fuerte en algún momento del día?

Picasso siempre decía que la inspiración viene trabajando. Yo me siento y el trabajo fluye.

¿Qué diferencia a sus cuadros del resto?

No lo sé exactamente, pero la gente por la calle sabe que son míos. Son coloristas, divertidos y hacen pensar.

¿A qué escuela pertenece?

Terminé los estudios de pintura clásica y realista, aunque cuando acabas cada uno elabora su propio estilo. Lo que yo hago es lo que más me gusta, basado en mi carácter, según cómo soy y cómo veo el mundo.

¿El estado de ánimo influye?

No, porque es algo profesional, y cuando no estoy bien me quedo en casa.

¿Cómo prepara sus exposiciones individuales?

Son de venta directa al público, en horario comercial y, por lo general, nunca me queda nada al acabar, por lo que siempre están formadas por cuadros nuevos. Trato temáticas diferentes en una misma muestra, cada cuadro es un mundo, aunque a veces tienen algo en común.

¿Nunca se le acaban las ideas?

No, y es maravilloso.

También debe serlo dedicarse a lo que más le gusta.

Es un privilegio, una suerte total y absoluta.

¿Practica alguna otra arte plástica sin ser la pintura?

Por mi profesión he tocado todo lo posible en el arte, desde cerámica, grabado, pintura, etc., pero estoy tan llena de arte que, por ejemplo, raramente visito los museos en un viaje, porque es como ir al trabajo, e intento desconectar.

La pintura es su arte predilecto.

Totalmente, es terapia para mí. Soy bastante nerviosa, pero con la pintura aguanto en mi estudio hasta nueve horas diarias.

¿Hay algún pintor que le guste de manera especial?

Ya se han perdido todos con el paso del tiempo, como Diego Rivera o el alemán Otto Dix. Recuerdo cuando visité, en París, el museo Pompidou y ya estaba cansada de ver cuadros hasta que me encontré con el único de Dix que había allí en ese momento. Me quedé casi 40 minutos mirándolo, fascinada, y me fui del museo porque ya no quería ver nada más. El cuadro reflejaba el retrato de un periodista con una mujer vestida de rojo fumando, fue algo brutal e impresionante lo que sentí.

Si tuviera que describir la pintura con pocas palabras, ¿cuáles elegiría?

Mi vida no es nada y está vacía sin este arte. No me imagino ni por un día, una hora o un segundo no poder pintar.

 

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