Novedad en los atrasos salariales - El Sol Digital

Novedad en los atrasos salariales

Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

En esta ocasión, el estudio de las presentes líneas tratará de glosar en una apretada labor de síntesis la reciente interpretación efectuada por la Agencia Tributaria sobre los efectos que puedan tener los atrasos salariales  ante aquellas situaciones que se les presenta a las empresas cuando tiene que desembolsar unas diferencias retributivas  a favor de sus trabajadores, situación que por otro lado  afecta a unos 1,2 millones de contribuyentes.

Por todos es sabido que el ingreso de atrasos salariales genera dudas respecto al ejercicio del IRPF en el que los mismos deben declararse. Concretamente, si dichos “atrasos” deben imputarse al ejercicio en el que se perciben efectivamente (criterio de caja) o, por el contrario, hay que incluirlos en los periodos impositivos en que se generaron los derechos a su percepción (criterio del devengo), ya que cuando se efectúan atrasos salariales de años anteriores hay que llevar a cabo una liquidación complementaria, a lo que hay que añadir el dato de que tales atrasos pueden tener como origen en una sentencia judicial firme.

Así las cosas, cuando se perciban los atrasos por rendimientos derivados del trabajo en períodos impositivos distintos a aquellos en que fueran exigibles como consecuencia de circunstancias no imputables al contribuyente, aquellos deberán declararse cuando se hagan efectivos, si bien  deberán imputarse al período en que fueron exigibles, efectuándose ello  mediante  autoliquidación complementaria, sin que la administración pueda exigir en tal modo sanción ni intereses de demora o recargo alguno, debiéndose  presentar tal  autoliquidación entre la fecha en que se perciban los atrasos en cuestión y el final del inmediato siguiente plazo de declaraciones por el impuesto, por ejemplo,   si los atrasos se perciben entre el 1 de enero y el 5 de abril del año 2017, la autoliquidación complementaria deberá presentarse en dicho año antes de finalizar el plazo de presentación de declaraciones del ejercicio 2016 (hasta el 30 de junio de 2017), salvo que se trate de atrasos del ejercicio 2016, en cuyo caso se incluirán en la propia autoliquidación de dicho ejercicio como una renta más.  Por otro lado, si tales atrasos salariales se perciben desde el día 5 de abril de 2017 en adelante, la autoliquidación complementaria deberá presentarse en el plazo existente entre la percepción de los atrasos y el final del plazo de declaración del ejercicio 2017. (Junio 2018), esto es que si el plazo de presentación de declaraciones ya ha comenzado, la declaración de los atrasos puede realizarse desde la fecha de su percepción hasta el día final de la siguiente campaña de IRPF.

Por cuanto antecede, y con independencia de que deba efectuarse tantas  declaraciones complementarias como años de atrasos se cobren, bueno será hacer constar que la citada autoliquidación complementaria deberá ajustarse al tipo de  tributación individual o conjunta por la que se optó en la declaración originaria, por lo que no podrá cambiarse  de criterio aunque el resultado pueda ser más favorable al tener en cuenta nuevos ingresos.

No obstante lo expuesto, nos encontramos también con una situación que puede resultar bastante cómoda para la empresa en relación con los rendimientos del trabajo pendientes de resolución judicial, ya que cuando existieren tales cantidades devengadas y no percibidas a favor de los trabajadores siendo la causa  el encontrarse pendiente de resolución judicial el derecho a su percepción, los importes que no hayan sido satisfechos  serían  imputados  al período impositivo en que la sentencia  adquiera firmeza, ahora bien,  si los rendimientos del trabajo no son percibidos en el ejercicio en que haya adquirido firmeza la sentencia en cuestión, por ejemplo, cuando  la empresa no pague al trabajador  en el año que sí dictó tal resolución judicial, no se podrá incluir  en la declaración correspondiente a dicho ejercicio, sino que deberán declararse los mismos en el momento en que tales pagos se lleven cabo, esto es, mediante declaración complementaria de la del ejercicio en el que la resolución judicial adquirió firmeza. Debiendo realizarse en el plazo que media entre la fecha en que se perciban los rendimientos y el final del plazo inmediato siguiente de presentación de declaraciones por el IRPF, debiendo tenerse presente a tales efectos  por aplicación de esta regla especial de imputación temporal, que si tales rendimientos  son incluidos  en la declaración de un ejercicio que corresponden a un período de generación superior a dos años, sobre los mismos,  resultará aplicable el porcentaje reductor del 30 por 100.

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